INFORME | ADOPCION | #231 FEB 2018

Adoptar una familia

La adopción es un compromiso que supone una decisión firme de cuidado, independientemente de las circunstancias,
que tiene por fin encontrar una familia para un niño, respetando siempre su derecho a la identidad y a ser oído.

Si la elección de transitar el camino de la adopción es una de las decisiones más importantes en la vida de una persona o pareja, cuánto más trascendente es para la vida de los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situación de adoptabilidad.
Son muchos y diversos los motivos por los cuales se comienza a pensar en la adopción. No obstante, es fundamental comprender que adoptar consiste en encontrar una familia para un niño y no un niño para una familia. El Artículo 594 del nuevo Código Civil y Comercial (CCyC) establece que "la adopción es una institución jurídica que tiene por objeto proteger el derecho de niños, niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia que le procure los cuidados tendientes a satisfacer sus necesidades afectivas y materiales, cuando éstos no le pueden ser proporcionados por su familia de origen".
En Argentina, la adopción se rige por el interés superior del niño; el respeto por el derecho a la identidad; el agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen o ampliada; la preservación de los vínculos fraternos, priorizándose la adopción de grupos de hermanos en la misma familia adoptiva o, en su defecto, el mantenimiento de vínculos jurídicos entre los hermanos, excepto razones debidamente fundadas; el derecho a conocer los orígenes; y el derecho del niño, niña o adolescente a ser oído y a que su opinión sea tenida en cuenta según su edad y grado de madurez, siendo obligatorio requerir su consentimiento a partir de los diez años.
La adopción es una solución a la situación de algunas niñas, niños y adolescentes privados de cuidados parentales, que tiene por fin tratar de asegurar su derecho a vivir en una familia que le provea los cuidados necesarios para crecer y desarrollarse. En la mayoría de los casos, las niñas, niños y adolescentes crecen con su familia de origen, donde encuentran respuesta a sus necesidades emocionales, educativas y de cuidado. Pero cuando la familia no da respuesta a esas necesidades, el Estado interviene mediante ayuda profesional y la implementación de diversos programas de acompañamiento familiar o acogimiento, temporal o permanente. Aunque la mayoría encuentra soluciones satisfactorias por estas vías, hay casos en los que no es así y las niñas, niños y adolescentes pueden ser declarados en situación de adoptabilidad mediante una decisión judicial.
Con respecto al adulto, el Estado reconoce su deseo de querer adoptar, dándole la posibilidad de inscribirse como postulante a guarda con fines adoptivos. Esta decisión implica la construcción gradual del vínculo, pues la llegada de una niña, niño y adolescente implica cambios en los vínculos familiares y en la vida cotidiana. Son los adultos quienes deben adaptarse a las necesidades de los niños y ofrecer el tiempo suficiente para una adecuada atención.

ADOPTADOS Y ADOPTANTES

Pueden ser adoptadas las personas menores de edad no emancipadas declaradas en situación de adoptabilidad o cuyos padres han sido privados de la responsabilidad parental. Excepcionalmente, puede ser adoptada la persona mayor de edad cuando se trate del hijo del cónyuge o conviviente de la persona que pretende adoptar, o cuando hubo posesión de estado de hijo mientras era menor de edad.
El niño, niña o adolescente puede ser adoptado por un matrimonio, por ambos integrantes de una unión convivencial o por una única persona. Todo adoptante debe ser por lo menos dieciséis años mayor que el adoptado, excepto cuando el cónyuge o conviviente adopta al hijo del otro cónyuge o conviviente, y tener 25 años, salvo cuando el cónyuge o conviviente cumpla con este requisito. La adopción por personas casadas o en unión convivencial puede ser unipersonal si el cónyuge o conviviente ha sido declarado persona incapaz o de capacidad restringida, y la sentencia le impide prestar consentimiento válido para este acto, o si los cónyuges están separados de hecho.
En el caso de los extranjeros que deseen adoptar, deben haber residido en el país, como mínimo, cinco años antes de iniciar la petición de la guarda con fines de adopción.
Según estadísticas de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRUA), de un total de 5352 legajos vigentes en marzo de 2017, 4817 postulantes manifestaron su voluntad de adoptar niñas o niños de 1 año; 1820 adoptarían niñas o niños de 6 años; 696 adoptarían niñas o niños de 8 años; y sólo 43 adoptarían niñas o niños de 12 años.
Respecto de la posibilidad de adoptar hermanos, 3212 postulantes expresaron la voluntad de hacerlo, pero sólo 374 accederían si se tratase de tres o más. Por otra parte, sólo 910 postulantes adoptarían niñas, niños y adolescentes con alguna discapacidad y/o enfermedad.

EL PROCESO LEGAL

Las personas interesadas en adoptar deben acercarse al Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos que les corresponda según su domicilio real. La inscripción es única y válida para todo el país.
Cuando se declara a una niña, niño y adolescente en situación de adoptabilidad, el juez que dicta la resolución inicia la búsqueda entre los postulantes inscriptos en el registro correspondiente al lugar de residencia de aquellos y atendiendo a sus necesidades. En caso de no encontrar postulantes que se adecúen, o cuando la niña, niño y adolescente deba salir del lugar donde reside, la DNRUA amplía la búsqueda al resto del país, teniendo en cuenta el orden de inscripción y la proximidad geográfica.
Previamente al otorgamiento de la guarda con fines adoptivos, y con el fin de iniciar la construcción del vínculo entre la niña, niño y adolescente y la familia seleccionada, se llevan a cabo una serie de encuentros acompañados por profesionales para facilitar el conocimiento mutuo. Transitada la etapa de vinculación y, en caso de que el juez así lo decida, se da inicio a la guarda con fines adoptivos, que no puede exceder los seis meses de duración, plazo en el que los postulantes —ahora guardadores— se encontrarán a cargo del cuidado y crianza de la niña, niño y adolescente.
El titular de la cátedra de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y autor del libro "Derecho a la identidad personal", Hugo Raúl Felicetti, señaló que el nuevo CCyC "recarga más las tintas en el deseo del niño de tener una familia y no al revés, como era antes, pues el foco estaba puesto en los padres".
"Cuando hablamos de adoptar un chico de 4 o 5 años, ya empieza a jugar su voluntad. Antes todo eso no se tenía muy en cuenta, pero hoy se le da más importancia a que el chico sienta deseo de integrar una familia nueva. Por eso está la guarda, este período de prueba de seis meses que tiene que ver con la posibilidad de adaptarse de ese chico y el deseo de integrarse a la familia", explicó Felicetti en diálogo con Metro.
Tras la guarda, el juez interviniente inicia, de oficio o a pedido de los guardadores o del órgano de protección de niñas, niños y adolescentes, el juicio de adopción.
Durante la convivencia pueden surgir en la niña, niño y adolescente sentimientos y comportamientos poco comprensibles para los adultos, por lo que resulta de suma importancia contar con ayuda profesional para comprender y acompañar el proceso de construcción de la dinámica familiar.
La adopción incluye también a la familia ampliada del adoptante y da lugar al comienzo de nuevos roles: abuelos, tíos, hermanos o primos, quienes resultan importantes para la integración y sostenimiento familiar. El titular de la cátedra de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la UNLZ señaló que al adoptar a un niño, de alguna forma, "se le impone una familia nueva". "¿Qué pasa con su personalidad y con su derecho a la identidad personal? Si a los 4 o 5 años, cuando ya tenemos esa composición y estructura familiar mental, nos dan en adopción, tenemos que incorporar otro esquema", destacó el autor del libro "Derecho a la identidad personal".

TIPOS DE ADOPCIÓN

El nuevo CCyC reconoce tres tipos de adopción: plena, simple y de integración. La adopción plena confiere al adoptado la condición de hijo y extingue los vínculos jurídicos con la familia de origen, con la excepción de que subsisten los impedimentos matrimoniales. El adoptado tiene en la familia adoptiva los mismos derechos y obligaciones de todo hijo. Asimismo, la adopción simple confiere el estado de hijo al adoptado, pero no crea vínculos jurídicos con los parientes ni con el cónyuge del adoptante. Por otra parte, la adopción de integración se configura cuando se adopta al hijo del cónyuge o del conviviente y puede ser concedida con los efectos propios de la adopción plena o simple, dependiendo de cada caso en particular. La adopción de integración siempre mantiene el vínculo filiatorio y todos sus efectos entre el adoptado y su progenitor de origen, cónyuge o conviviente del adoptante.

DERECHO A LA IDENTIDAD

Toda niña, niño y adolescente tiene una historia de vida y una identidad que hay que reconocer y respetar. Comprender porqué no pudo vivir con su familia de origen es un interrogante que acompañará durante muchos años a la niña, niño y adolescente, por ello es necesario construir junto a ellos una idea reparadora que no implique reprobar ni negar a la familia de origen y acompañarlos en la elaboración de su historia.
El adoptado con edad y grado de madurez suficiente tiene derecho a conocer los datos relativos a su origen y puede acceder, cuando lo requiera, al expediente judicial y administrativo en el que se tramitó su adopción y a otra información que conste en registros judiciales o administrativos. El expediente debe contener la mayor cantidad de datos posibles de la identidad del niño y de su familia de origen, incluidos los relativos a enfermedades transmisibles. Asimismo, los adoptantes deben comprometerse expresamente a hacer conocer sus orígenes al adoptado, quedando constancia de esa declaración en el expediente.

ACOMPAÑAMIENTO Y COMPRENSIÓN

Es imprescindible que los adultos tengan paciencia y les brinden amor y dedicación permanente a los adoptados, pues las nuevas vivencias actúan de manera reparatoria respecto de aquellas otras que fueron dañinas o poco gratas.
Según Felicetti, "cambiar temperamentos y costumbres es una tarea ardua que necesita de apoyo psicológico". Sin embargo, la diferencia de carácter, costumbres y temperamentos puede generar desencuentros que lleven a la restitución. "Esta es una situación muy triste que trae consecuencias emocionales para ambas partes", indicó el abogado y señaló que "adoptar no es una empresa simple". Y agregó: "A veces, se produce un rechazo de ambas partes y, en otros casos, están muy felices porque hay amor recíproco".
La adopción es un compromiso que supone una decisión firme de cuidado, independientemente de las circunstancias. Las niñas, niños y adolescentes que se encuentran en situación de adoptabilidad poseen ciertas particularidades y necesidades propias que se originan en la vivencia de situaciones complejas a las que los adultos no pudieron dar respuesta. La edad, el tiempo de vida transcurrido en un hogar, si son adoptados solos o junto a sus hermanos son algunas variables de marcada relevancia. Por ello, es de suma importancia que el adoptante los acompañe y los comprenda en la elaboración de su historia de vida. Aceptar y respetarla, conocer sus características y su cultura de origen, permite vivenciar el proceso adoptivo desde una integración personal, familiar y social positiva. ©

Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.
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