SALUD | ABORTO | #236 JUL 2018
Honrar la vida

A la hora de debatir sobre la legalización del aborto son muchas las opiniones y las razones para estar a favor o en contra. Aunque adquirir información y escuchar otras opiniones es una obligación antes de marcar nuestra posición.

Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527


En estos días ha sido un tema de reflexión y discusión la legalización del aborto, un asunto que generó amplias controversias, pensamientos opuestos y opiniones expresadas en distintos medios, de manera sutil en algunos casos y de forma agresiva, en otros.
Como en todos los temas, existen muchas posturas. Hay algunas que parecen confusas, otras más radicales, hay algunas más potentes que surgen de experiencias personales o de vivencias traumáticas. Otras son producto del tipo de educación, de preceptos religiosos, etc. Con todos esos elementos puestos sobre la mesa, comienza un proceso de reflexión, que muchas veces deja enseñanzas y permite la evolución del pensamiento.
Cuando el trabajo de información es amplio surge la posibilidad de aumentar nuestros conocimientos y de escuchar las opiniones de sectores de la sociedad con los que es natural que no estemos familiarizados. Se expresan distintas voces, distintos intereses y necesidades, opiniones y creencias, algunas fundadas en la ciencia y otras en lo religioso o en lo moral.
Pero hay un elemento que no podemos negar a la hora de pensar que de lo que se trata es de la salud pública y de medidas que deben ser generales y abarcar ampliamente distintas realidades y necesidades: no se trata solamente de lo que yo creo, de lo que yo necesito o de lo que yo voy a hacer.
Cuando se habla de despenalizar el aborto, se trata de asumir que es una práctica que ya se realiza en la clandestinidad, en condiciones de riesgo que varían según los recursos que se disponga. No se trata de promover el aborto en general, nadie que pueda llevar adelante el embarazo y recibir a su bebe, va a elegir esta opción por el solo hecho de que ya no sea una práctica ilegal.
Se trata de dar algo de amparo a aquella persona que ya decidió que no puede hacerse cargo de un embarazo y su posterior maternidad, porque suele ser mayor el desamparo de la mujer que queda sola, que busca en la clandestinidad una alternativa a la situación que pasa a ser su problema. Evidentemente la prohibición no ayuda, no evita que la persona busque la solución con un aborto. Aumenta la exclusión y el desamparo.
Si hay una real intención de cuidar vidas, hay mucho trabajo por hacer. Desde la ayuda a madres que necesitan trabajar y que tienen niños a cargo, que son único sostén de familia, pero que en la práctica son despedidas cuando quedan embarazadas o no contratadas cuando tienen niños pequeños.
También desde la educación sexual en niños y adolescentes hay mucho trabajo pendiente por hacer. En las escuelas, centros de salud, medios de comunicación, son temas que están invisibilizados.
Si el interés es el bienestar y la salud pública bienvenido sea el debate, que tiene muchas derivaciones muy importantes para seguir pensando. No tenemos que olvidar lo heterogéneo de nuestra sociedad, la diversidad de recursos y necesidades. ©

Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527