SALUD | TIEMPO | #235 JUN 2018
El teimpo es veloz

En esta vida moderna parece que lo ideal es no parar, no detenerse ni perder tiempo.
La velocidad y la instantaneidad son dos virtudes que se requieren en estos días, aunque el costo sea forzar el cuerpo y la mente, exponiendolo a tensiones que deben ser atendidas.

Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527

Suele transmitirse, en distintos medios, a la hora de promocionar objetos de consumo, el valor de aquello que se hace rápido y sin espera, velozmente, para estar en movimiento constante.
Se promueve la idea de no parar a pesar de dolores físicos, hay que tomar algún analgésico y seguir, cuando en verdad si hay dolor es por alguna razón: cansancio, hambre, aturdimiento, estrés, tristeza, enfermedad y no sería saludable tapar el dolor para continuar con el esfuerzo, ya que se exige al máximo al organismo, ya sea física o psíquicamente.
Parece que lo ideal es no parar, no detenerse, no perder tiempo. Y el costo es forzar la máquina, el cuerpo y la mente, expuestos a tensiones que probablemente deban ser atendidas, o minimamente, merecen ser tenidas en cuenta para estudiar el origen de la aparición de señales de malestar.
El ritmo que se transmite, que se muestra como ejemplo, suele ser muy vertiginoso, propio de una lógica mental que olvida el cuerpo. Propia de las tecnologías virtuales, que dejan de lado el mundo concreto y corpóreo y nos transporta en un abrir y cerrar de ojos, a otro mundo, visual y auditivo, imaginario.
Tanta acción en el plano virtual, deja atrás al cuerpo y a otros cuerpos también. El tiempo es otro, es inmediato, diferente. Probablemente genera mucha ansiedad, una desconexión entre lo que es el mundo concreto y el imaginario virtual de los celulares, las redes sociales y la ficción. El cuerpo físico que queda atrás, a un lado, sufre, se daña, y también se expresa.
En el espacio de psicoterapia se hace evidente la resistencia a aceptar el aspecto temporal, cuando un paciente quiere una resolución inmediata, una respuesta que lo saque de su duda o de su dolor de un momento a otro. Los procesos de duelo requieren, entre otras cosas, de tiempo para desarrollarse y para desplegarse. También los tratamientos psicofarmacológicos requieren de tiempo.
En otros casos, la gran cantidad de horas dedicadas al trabajo, generan poco tiempo para dedicar y hacer crecer vínculos interpersonales profundos y necesarios. El poco tiempo disponible para los afectos y sacrificado en el trabajo, promueve una sensación de vacío, de superficialidad y agenidad. Porque los vínculos familiares y de amistad, también requieren de tiempo, se trata de otro proceso con sus requerimientos.
Cocinar para comer nos permite asumir la realidad del proceso de elaboración de los alimentos, nos permite elegir y generar cambios. Parece una obviedad, pero hoy en día, se suele recurrir a alimentos prefabricados, ya elaborados y de rápida preparación, no siempre sanos. Muchas cosas se usan y se tiran, salen de nuestro campo de uso familiar. Todo se acelera, y no siempre es bueno tanto apuro.
El aprendizaje real y satisfactorio requiere tiempo. En el caso de los niños pequeños, es fundamental acompañarlos y esperarlos. Suelo ver mucha ansiedad en los padres al respecto de sus hijos, que coman, que caminen, que sepan leer, usualmente apurándolos, preocupándose y preocupándolos por demás, cuando lo que falla es la concepción de aprendizaje, que incluye un proceso temporal, con apoyo parental y alegría.
La creatividad del arte, la naturaleza, los juegos entre personas y con juguetes concretos, las charlas, las reuniones, son todos elementos necesarios para contrarrestar tanta velocidad virtual. ©



Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527