INFORME | EDUCACIÓN | #235 JUN 2018

La Reforma univesitaria

En 2018 se cumplen cien años del inico de la lucha y los reclamos que llevaron a la Reforma Universitaria, que posibilitó la educación pública, gratuita, modificó los métodos de enseñanza y tuvo una enorme influencia en la formación de procesos de movilización, independencia y democratización a escala global.

A cien años de la Reforma Universitaria, que posibilitó la educación pública, gratuita y transformó el modo de enseñar, las universidades de toda América Latina realizarán durante el 2018 y, especialmente, en el mes de junio charlas informativas, debates, celebraciones y seminarios, para recordar y enfatizar la importancia de la educación en la sociedad, pero aún más, para seguir en la lucha por que la educación universitaria sea accesible para todos.
Desde la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, área encargada de coordinar políticas integrales para el sistema universitario, generaron un programa que se llama: "Hacia el Centenario de la Reforma Universitaria". En vista del centésimo aniversario de la Reforma Universitaria, se propusieron evocar, analizar y actualizar el legado de este hecho de lucha de los estudiantes universitarios de 1918. Lo que plantearon desde la secretaría son un conjunto de acciones que llevarán adelante un consorcio de Universidades Nacionales, en articulación con las demás instituciones universitarias en su zona de influencia, para difundir la temática en los ámbitos locales, regionales, nacionales e internacionales.
Poder conmemorar, recordar, festejar y actualizar los contenidos, los fundamentos, las manifestaciones y las proyecciones que tuvo la gesta que protagonizaron los estudiantes universitarios de Córdoba en 1918, no sólo se evidencia a partir del impacto que tuvo en la configuración del sistema universitario argentino y latinoamericano, sino que se explica también a partir de las influencias que tuvo este en la formación de procesos de movilización, independencia y democratización a escala global.

Universidades del siglo XX

En la Argentina de principios del siglo XX, el desarrollo capitalista y la modernización de la sociedad, trajo la apertura de las universidades a las recién surgidas clases medias urbanas de carácter liberal. Más allá de eso, los antiguos modelos universitarios hicieron que el estudiantado, en su lucha por llegar a distintas reformas, se convirtieran en un sujeto fundamental de la política nacional, ganándose su lugar definitivamente tras los hechos que culminaron en la Reforma Universitaria de 1918.
En ese entonces, existían en el país cinco universidades: las de Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, Tucumán y Córdoba. En algunas ya se habían formado los primeros centros de estudiantes, a la par que se introducían ligeras reformas en los estatutos universitarios. En Córdoba la situación era diferente: el dominio ejercido por la Iglesia se traducía en un régimen reaccionario y conservador que se empeñaba en frustrar cualquier intento de alterar el control que los sectores clericales tenían sobre la institución.
El resto del mundo también pasaba por momentos de cambios, procesos como el de la Revolución Mexicana de 1910, la Revolución Rusa de 1917 y el enfrentamiento entre las potencias imperialistas en la Primera Guerra Mundial, reflejaban las convulsiones que provocaba el sistema capitalista. A nivel nacional, las repetidas huelgas de la clase obrera desordenaban el régimen político conservador el que, como solución a la creciente conflictividad social, daba lugar a la primera apertura electoral a través de la Ley de Roque Sáenz Peña. Esto derivó en la elección de Hipólito Yrigoyen en 1916.
En ese contexto, los estudiantes cordobeses exigieron la introducción de reformas para modernizar la casa de estudios que, fundada en 1613, todavía funcionaba como en los tiempos coloniales.

La reforma de 1918

La primera acción de los estudiantes cordobeses fue el 10 de marzo de 1918, con la manifestación en las calles y la formación del Comité Pro Reforma que, al comienzo, solo reclamaba tímidos cambios. Ante la respuesta negativa de las autoridades, el 14 de marzo el Comité declaró la huelga general de los estudiantes por tiempo indeterminado. La adhesión a la misma fue total y retrasó el inicio de clases del 1 de abril.
Entonces, el gobierno nacional decretó el 11 de abril la intervención de la universidad a cargo del profesor y abogado José Nicolás Matienzo, al mismo tiempo, se conformaba en Buenos Aires la Federación Universitaria Argentina. El 22 de abril, Matienzo anunció un proyecto de reformas del estatuto de la universidad dándole participación en el gobierno universitario al claustro de profesores. Así, se reanudaban las clases, la situación se normalizaba temporalmente y se cerraba la primera etapa del conflicto.
El segundo período del proceso giraría en torno a las expectativas puestas en la elección del nuevo rector que tendría lugar el 15 de junio. Los estudiantes conformaron la Federación Universitaria de Córdoba, y militaron las elecciones para el rectorado a favor del candidato liberal Enrique Martínez Paz. Además de este, se postulaban, por un lado Alejandro Centeno, y por el otro, Antonio Nores, representante de la cúpula clerical y miembro de la Corda Frates.
Nores resultó electo nuevo rector. La respuesta de los estudiantes no se haría esperar y se abriría la tercera etapa del conflicto: los reformistas irrumpieron en el salón de grado y expulsaron del lugar a la policía. Nuevamente declararon la huelga general que se extendió a nivel nacional con la adhesión de los estudiantes de las restantes universidades del país.
El 21 de junio, el dirigente universitario reformista Deodoro Roca redactó anónimamente el "Manifiesto liminar de la Reforma Universitaria". El documento expresaba un intransigente anticlericalismo y antiimperialismo expresado en su título "La juventud de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica" y su ferviente romanticismo por la independencia latinoamericana.
En agosto, el gobierno nacional decretó nuevamente la intervención de la Universidad, esta vez a cargo del ministro de Instrucción Pública, José Salinas. Los estudiantes radicalizaron sus medidas y el 9 de septiembre ocuparon la Universidad asumiendo sus funciones de gobierno: nombraron a los dirigentes estudiantiles Horacio Valdés, Enrique Barrios e Ismael Bordabehere como decanos de las facultades de Derecho, Medicina e Ingeniería, organizaron actividades curriculares, nombraron profesores, consejeros y empleados e incluso llegaron a constituir mesas de exámenes. Salinas se vió obligado a atender los reclamos estudiantiles y decretar la reforma del estatuto universitario incorporando la docencia libre y el cogobierno paritario (la participación de los estudiantes en el gobierno de la universidad en igual número respecto a los profesores titulares y suplentes). Gradualmente, los cambios se instauraron en el resto de las universidades del país y, para 1921, la reforma universitaria regía a nivel nacional.
Posteriormente, la lucha estudiantil alcanzaría dimensiones continentales: el estudiantado se levantaba en Chile, Perú y Cuba durante los primeros años de la década de 1920; y durante la década de 1930, en México, Paraguay y Brasil.
En la actualidad, los estudiantes universitarios siguen en la lucha por lograr más derechos y por que la educación se mantenga gratuita y pública. Luego de cien años de la Reforma Universitaria, aún hoy muchos de ellos salen a las calles a reclamar por sus derechos, pero también a celebrar que un siglo atrás otros salieron a pedir un cambio en la educación. ©

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