DIARIO DE VIAJE | SARAJEVO | #235 JUN 2018

Cenizas del Paraiso

El viajero llega a esta ciudad con curiosidad por una cultura que desconoce y la increíble historia que en ella tuvo lugar.

Cuando pensamos en Sarajevo probablemente se nos viene a la mente las noticias que hemos visto con su nombre en los titulares. La capital de Bosnia y Herzegovina supo ser protagonista de grandes hechos históricos: escenario clave en la Primera Guerra Mundial que empezó con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en una conocida calle de Sarajevo. Además, en los años 90, esta ciudad fue símbolo de la guerra de los Balcanes. A pesar de haber sido aislada del mundo y asediada por casi tres años, ha sabido recuperarse y es ahora uno de los destinos turísticos más elegidos de Europa. Es por esto que quien elija esta ciudad como destino deberá incluir en sus planes, no sólo conocerla arquitectónicamente sino además, hacer un paseo por la historia de este interesante lugar.
El primer día, el viajero en esta ciudad, debe caminar al lado del río Mijacka que se encarga de dividir la ciudad. El viaje comienza junto al Ayuntamiento, que solía ser la antigua biblioteca. A medida que siga el camino a lo largo del Mijacka podrá disfrutar de las vistas desde los puentes que nos ofrece este recorrido, los cuales son bastantes, ya que hay más de diez sólo en la parte del centro. El puente más reconocido de todos se llama "Latin Bridge", un punto icónico dentro de la historia del país ya que en ese lugar fue asesinado el archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del imperio Astro-Húngaro, evento que dará inició a la Primera Guerra Mundial.
En esta recorrida del primer día, el viajero también incluye una recorrida por Bascarsija, el corazón de la ciudad. Allí podrá observar el pintoresco barrio antiguo con su torre del reloj, bazares colados de los más increíbles objetos, y diversas mezquitas y madrasas entre ellas las de Gazi Husrev Bey y Emperador. A este lugar querrá volver durante toda su estadía, ya que ofrece la visión más típica de la ciudad. En Barscarsija también deberá detenerse frente a la fuente de Sebilj, hecha de mármol y madera, que se ilumina de noche para dar luz a los caminantes que transitan la zona. Una vez llegada la noche en este centro, el viajero podrá disfrutar de una comida típica: el burek, una tarta crujiente rellena de carne picada y especias o tiene una variante vegetariana de espinaca llamada zeljanica. Otra opción son los cevapcici que son salchichas de carne picada asada acompañadas de un pan finito con cebollas, yogur y crema.
Al día siguiente la mejor opción para el viajero es hacer el recorrido de "turismo de guerra", dónde podrá recorrer el túnel que conectó Sarajevo con el mundo durante el asedio a la ciudad; visitar el mercado de Markale (dónde murieron 69 civiles en un bombardeo), y cruzar la avenida de los francotiradores.
En el recorrido del túnel se pueden ver los 25 últimos metros de los 800 que se utilizaron para pasar armas, combustible y víveres a la ciudad. De 150 centímetros de alto y 100 de ancho fue la única vía de escape durante los 30 meses que duró el asedio de las fuerzas serbobosnias. La idea de este paseo es poder conocer una parte de la historia que colmó las noticias de los diarios pero dio lugar al nacimiento de una nación que hoy en día es el paseo elegido de Europa.
El tercer día en la ciudad el viajero puede dedicarse a conocer construcciones religiosas que se destacan dentro de Sarajevo como la Iglesia de los Santos Arcángeles Miguel y Gabriel. Esta construcción que se remonta a 1478 es una de las más antiguas iglesias católicas que se pueden conocer en la ciudad. En la parte oriental se encuentran muchos monumentos que hacen culto a distintas religiones como: la Catedral del Siglo XVIII y la Sinagoga Vieja, que ha sido recientemente equipada con un Museo Judío. Sarajevo es conocida como la Jerusalén de Europa debido a que en ella conviven muchas religiones: islamismo, cristianismo ortodoxo, cristianismo católico, judaísmo; por esta razón visitar edificios religiosos es casi necesario.
Si bien es una ciudad con una cultura muy rica y diversa, las secuelas del asedio y las guerras sufridas están aún muy latentes en su cultura. El viajero verá, simplemente caminando por las calles, con frecuencia unas marcas rojas en el suelo, estás son llamadas "las Rosas de Sarajevo" y marcan los lugares donde impactaron los morteros durante el asedio por las tropas serbias.
Otros elementos que reviven la trágica historia son el edificio sin reconstruir de la céntrica calle Mula Mustafe Baseskije y el mercado Markale dónde se llevó a cabo la masacre de 68 personas por parte de los serbios durante el asedio. El viajero que se acerque a conocer este icónico lugar podrá leer en una pared los nombres de todas las víctimas, en un mercado que sigue funcionando.
A pesar de haber sufrido las miserias de la guerra, Sarajevo también atesora recuerdos felices que el viajero puede incluir en su recorrida. Uno de estos, previo al asedio la ciudad acogió a las Olimpiadas de invierno de 1984 para las cuales se construyó una pista llamada Bobsleigh. Hoy en día, a pesar de estar cubierta de grafitis, se puede visitar en auto o ir caminando lo que los llevará al inicio de la montaña Trebevic que da hermosas vistas de toda la ciudad.
El viajero conocerá durante su estadía en Sarajevo una ciudad dónde el pasado y el presente conviven entre distintas culturas con respeto y tolerancia. ©



TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro

 

MAS FOTOS