SALUD | RELACIONES | #232 MAR 2018

Morir de amor

Vínculos afectivos para pensar

Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527

¿Por qué algunas personas sufren tanto las separaciones de pareja? ¿Se puede morir por amor, cuando una pareja se rompe? ¿Por qué cuesta tanto olvidar?
Se suelen escuchar frases, en canciones o dichos populares, que revelan ideas sobre el amor, la pérdida y el sufrimiento. Algunas de estas frases son: "De amor nadie muere, que es fácil olvidar…"; "Tiene mal de amores"; "Se murió de amor". También es frecuente escuchar que, ante rupturas o para evitar la separación, aquel que se siente abandonado, amenaza con quitarse la vida, o incluso llega a hacerlo, o se abandona en desinterés por sus cosas, su vida y sufre un estado depresivo.
Entonces, ¿cuán grave es la pérdida del amor? ¿Influye la edad? ¿Es para preocuparse? ¿Cuál de estas ideas es la correcta? ¿Se trata sólo de poesía, letras de canciones y exageración? ¿O puede ser grave? ¿Cómo ayudar al que se encuentra en esa situación o cómo pedimos ayuda si se trata de nosotros mismos?
Lo cierto es que en la poesía se refleja el sentimiento y la razón de las pasiones humanas, de manera artística, pero no por eso exagerada. El artista cuenta de forma bella asuntos reales de su alma. Y probablemente con su obra creativa se ayuda a transitar y luego superar ese trance de dolor.
La edad influye, porque la adolescencia es un momento de necesaria inexperiencia y desconocimiento de cuestiones emocionales.
Pero la verdadera clave está en el lugar que ocupaba la persona que se va, la persona que se aleja.
Todas las separaciones duelen algo: mucho o poco, según el caso. Pero la situación es preocupante cuando el que sufre la separación contaba con el otro para todo en su vida, cuando tenía con la otra persona una relación simbiótica, de necesidad. Para amarse o pelearse, el otro era sostén del yo (sostén yoico), o sea, que daba razón de ser a la vida del que ahora sufre desesperadamente la pérdida. Cuando un vínculo tan intenso y estructurante se pierde, es lógico que aparezca la desorientación, la falta de "razón para vivir". La sensación de despersonalización está justificada, porque sin la otra persona que daba sentido a las cosas cotidianas, lo actual sin ese ser que se va, debe recrearse y reconstruirse. Para reformular un proyecto de vida hay que tener deseo de hacerlo, tiempo y energía, tres elementos que faltan en el momento de duelo por la pérdida de un ser amado, con el que se proyectaba una serie de experiencias futuras (vivir juntos, viajar, estudiar, trabajar o tener hijos). Se ven afectados muchos aspectos de la vida de aquel que sufre el abandono. Probablemente, funcionaban en una gran medida como una unidad, "dos medias naranjas", que juntas hacían una totalidad, pero que al separarse, el que no eligió la ruptura, probablemente viva un peligroso vacío ante la pérdida. Son señales de la gravedad en el padecimiento cierto descuido del aspecto personal, dificultad para dormir, falta de apetito, falla en la atención y la memoria, frecuente tristeza.
Según los recursos de cada personalidad, hay mejores posibilidades de ir aceptando y superando la angustia de separación. Depende en gran medida de las herramientas que sepa usar la persona.
Es por esto que puede resultar una experiencia grave una separación, y tenemos que estar atentos de acompañar a aquel que la está viviendo para que pueda ir reorganizando su mundo, pueda distraerse con nuestra compañía y contar una y mil veces lo que sufre o lo que cree que le paso, hasta que con el tiempo (quizás también sesiones de psicoterapia) pueda ir rearmando su hoja de ruta y elaborando la pérdida. Suele suceder que cuanto más intensa fue la relación, también lleva más tiempo elaborar la separación.
Se puede superar pero es un trance de dolor que requiere ayuda. Una vez resuelto, probablemente habremos aprendido más sobre el espíritu humano. ©



Textos: Lic. Marian Renoulin . Contacto: 15-5975-5527