INFORME | EDUCACION | #232 MAR 2018

Escuelas de ensueños

Centrado en el alumno, el nuevo modelo educativo mundial se caracteriza por jornadas escolares más cortas, menos tareas y ambientes abiertos y flexibles donde la tecnología es puesta al servicio del aprendizaje.
Fomentar la búsqueda, la creatividad, el trabajo colaborativo y la crítica son algunos ejes de la pedagogía del siglo XXI.


Los pupitres ordenados en filas están orientados hacia un gran pizarrón. En el medio hay un escritorio donde se sienta el maestro. La escena bien podría corresponder a principios del siglo pasado, pero no. Es actual. Las aulas de los tradicionales establecimientos educativos del siglo XXI, cuya distribución responde a un modelo de aprendizaje centrado en el docente, conspiran contra el nuevo sistema educativo, que pone el foco en el alumno.
El presidente del Colegio de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires (CSPBA), Pedro Damián Orden, señala que "la escuela, en tanto espacio privilegiado para la socialización de los sujetos, se compone de múltiples elementos que coadyuvan a la introyección de normas, pautas, saberes, relaciones que constituyen la identidad del alumno, en particular, y del alumnado, en general". "Cabe destacar que cada uno de estos elementos varían históricamente, dado el carácter social de la escuela en tanto institución. En este sentido, la delimitación del espacio en las instituciones educativas han variado con el correr las épocas, coadyuvando en cada momento a la generación normatividades y disciplinamientos específicos", explica Orden en diálogo con Metro.
Según detalla el presidente del CSPBA, "hasta bien avanzado el siglo XX en nuestro país (salvo excepciones), se privilegiaba un tipo de disposición espaciada, compartimentada, que pretendía estimular el aprendizaje del alumno a nivel individual. Ello de por sí no era un elogio del individualismo, sino que se correspondía con un momento de la sociedad particular y, técnicamente, con un enfoque específico de la pedagogía del momento". "Lo secuencial y compartimentado eran características de un modo más amplio de relacionamientos que comúnmente podemos asociar a las sociedades industriales", agrega.
Al entrar en el siglo XXI, "varias de las estructuras que rigen la vida escolar comienzan a ser socavadas por la dinámica de los cambios socioculturales, influenciados principalmente por las transformaciones a nivel económico, tecnológico, y, desde ya, su correlato a nivel de las relaciones sociales", afirma el sociólogo. Orden destaca que "si bien estos cambios no se hacen plenamente palpables en la vida diaria de las instituciones educativas locales, hoy en día gran parte de las actividades de formación en el espacio áulico son desarrolladas de manera grupal, con progresiva incorporación de tecnología para asistir en las tareas, siendo las normas y pautas de convivencia mucho más flexibles que en otras épocas".
El presidente del CSPBA considera que "las necesidades pedagógicas del siglo XXI a escala formativa deben orientarse a estimular la capacidad de abstracción de los niños, niñas y adolescentes, y no a la mera recordación intensiva y bibliográfica de saberes". En ese sentido, la tecnología debe secundar, con un sin fin de datos y registros, "la capacidad subjetiva de elaborar ideas y preguntas por parte de los alumnos". "Hoy, Internet es la biblioteca del mundo al alcance de cualquiera. Entonces, uno de los roles fundamentales de la pedagogía hoy debe ser el de guiar la búsqueda y, a la vez, debe disparar la capacidad creativa de generar una crítica respecto del conocimiento disponible, siempre de manera colaborativa y estimulando el desarrollo de mejores sujetos solidarios", asegura Orden.
El sociólogo remarca que "la pedagogía del siglo XXI debe orientarse a estimular la capacidad de abstracción de quien aprende para desarrollar la destreza de pensar críticamente el devenir de las cosas, guiar las nuevas expertises mecanizadas y pensar nuevos futuros posibles de ser desarrollados".

REDISEÑO DEL ESPACIO AULICO

"Una escuela bien diseñada puede ser un catalizador para el cambio pedagógico", señala Prakash Nair, el revolucionario arquitecto hindú en su libro "Diseño de espacios educativos". "La mayoría de las escuelas están diseñadas con vistas a un modelo educativo centrado en el profesor. La desconexión entre la innovación centrada en el alumno que muchos educadores quieren implantar y lo que el ambiente educativo les permite hacer constituye así un verdadero problema", apunta Nair, presidente y CEO fundador de Fielding Nair International, uno de los principales agentes de cambio en el diseño de escuelas del mundo con consultas en 47 países en seis continentes.
El arquitecto sostiene que "los edificios de los centros educativos tienen que diseñarse desde el principio con el objetivo de garantizar cuatro principios del diseño esenciales: ser acogedores, versátiles, dar cabida a diversas actividades educativas y trasladar mensajes positivos sobre actividad y comportamiento". Este enfoque difiere en gran medida del diseño que presentan la mayoría de los centros educativos actuales, prima la funcionalidad. "Esto significa que el diseño de los centros se evalúa según la capacidad de los espacios individuales de cumplir con su función y poco más. Se considera que las aulas están bien si pueden acoger a un determinado número de alumnos; que las cafeterías son un éxito si puede atender a un cierto número de alumnos dentro de un tiempo establecido; que los laboratorios son eficaces si cuentan con el equipamiento necesario para realizar las actividades que marca el currículo", ejemplifica Nair.
Aunque no existe un diseño único que garantice un mejor aprendizaje, los nuevos modelos innovadores proponen derrumbar el concepto de "aula" o "clase", entendida como unidad física y organizativa, y apuntan a crear entornos amplios y multiusos que se adapten a las necesidades de alumnos y docentes. Además del fin de las aulas rígidas, se plantea la conversión de los pasillos en espacios comunes donde compartir, aprender y relajarse, solo o en forma conjunta. Del mismo modo, los patios se conciben como ambientes equipados con estructuras y mobiliario para el ocio y, el mismo tiempo, el aprendizaje.
El mobiliario alienta nuevas maneras de usar los espacios, por eso es central que sea funcional y se adapte a las necesidades de los alumnos y los profesores, y no a la inversa. De este modo, los estudiantes puedan utilizar los entornos físicos acordes a sus necesidades. Los ambientes coloridos y luminosos son una constante en los centros educativos, pues predisponen a los estudiantes a ser más receptivos.
La incorporación de computadoras, tabletas y smartphones exige la instalación de enchufes, redes inalámbricas y proyectores o pizarras digitales para compartir visualizaciones. Lejos quedan las aulas de informática, pues los dispositivos tecnológicos se usan en casi todas las materias y en muchos de los trabajos grupales.

EL TERCER MAESTRO

Entre las nuevas propuestas educativas, se destaca la del sistema educativo finlandés, que desde hace años obtiene resultados educativos sobresalientes en el estudio internacional PISA. El sistema finlandés se caracteriza por contar con jornadas escolares más cortas, vacaciones más largas, pocas tareas y espacios multimodales enlazados unos con otros mediante paredes de cristal y divisiones movibles. Esta nueva distribución espacial busca crear áreas de estudio flexibles y modificables que favorezcan el trabajo en grupos.
La organización del aula no es una cuestión estética o funcional, sino un factor que condiciona la relación que se establece entre maestros y alumnos, entre compañeros y entre los estudiantes y el aprendizaje. El presidente del CSPBA sostiene que "los lugares agradables y funcionales contribuyen a un buen aprendizaje". "Esta concepción se instituye en una perspectiva adoptaba en los países desarrollados, donde se concibe al espacio pedagógico como un 'tercer maestro' y el lugar opera como una herramienta determinante en el desarrollo de los alumnos durante su formación académica. El espacio, en tanto tercer maestro, opera como un disparador para el aprendizaje a nivel de la experiencia y coadyuva a la construcción de la identidad de quienes lo habitan".
Orden señala que "Finlandia dedica más del doble del presupuesto que Argentina a educación, es decir, un 12,5 por ciento (promedio) contra el 5/6 por ciento, respectivamente, lo que explica en gran parte el éxito del sistema educativo finlandés".
Por su parte, la médica pediatra y psicoanalista especialista en niños y adolescentes Felisa Lambersky de Widder considera que "el espacio autístico actual está diseñado en torno a un programa educativo estructurado, como lo es el espacio" y evalúa necesario diseñar nuevos ambientes "centrados en la estimulación de la participación activa de todos los integrantes del grupo, incluidos los docentes, en un formato que favorezca una visión totalizadora" para que "la comunicación sea más directa". "Favorecer la comunicación en la dupla enseñanza - aprendizaje favorecería el interés del alumno acortando distancias que, en general, no favorecen este proceso", apunta Lambersky de Widder, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
Según la psicoanalista, "el ámbito escolar debería ser  actualizado en función de sacar mayores beneficios de la tecnología y del conocimiento globalizado, tomando de ellos lo más beneficioso para el entrenamiento o aprendizaje".

AULAS ARGENTINAS

Desde el Rosan Bosh Studio, la artista holandesa Rosan Bosch trabaja en el diseño de entonos de aprendizaje con el objetivo de liberar y motivar a los estudiantes. En línea con el Marco de Organización de los Aprendizajes (MOA) que desarrolla y promueve el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, en 2017 Bosch y su equipo visitaron escuelas estatales para conocer sus características y las especificidades de los espacios físicos actuales. El MOA busca brindar las dimensiones necesarias para repensar el actual modelo escolar argentino, basado en la enseñanza por disciplinas, y transitar progresivamente hacia propuestas escolares renovadas.
Según la artista, "la escuela tiene que estar sincronizada con los desarrollos de la sociedad y el mundo. Las formas de trabajo con las tecnologías digitales implican un cambio hacia un aprendizaje más autónomo, en el que los estudiantes se vuelven más responsables de su propio aprendizaje". "Las escuelas, en cambio, están apaciguando a los alumnos, los ubican detrás de un escritorio y una silla a escuchar a un profesor. Cuando apaciguamos a los niños en la escuela, les quitamos la motivación, las ganas de desafiarse a sí mismos", enfatizó Bosch durante su visita.
Durante su paso por Argentina, la artista aseguró que "lo más difícil no es cambiar el mobiliario, sino cambiar el paradigma cultural, el empezar a pensar el aprendizaje a partir del niño y no a partir del docente". "Sabemos que el niño trabaja mejor en proyectos que tienen que ver con un sentido real y multidisciplinario, porque es más natural: el mundo no se divide en materias. Hay que hacer cambios en las escuelas para que los maestros puedan utilizar la escuela como una herramienta para facilitar una nueva manera de aprender", remarcó Bosch.

UNA CUESTIÓN INTERDISCIPLINARIA

La psicoanalista y miembro titular de la APA Nora Koremblit de Vinacur señala que Argentina es un país "grande y con muchas desigualdades", donde las ocho horas de clase "coinciden con los horarios laborales de los padres". "Existen muchas dificultades para ubicar a los hijos en los tiempos libres y, en muchas ocasiones, se los llena de actividades extraescolares, en desmedro de un buen aprendizaje. Llegan cansados, no siempre contentos con las obligaciones que se les imponen por fuera del horario de ocho horas reglamentario", explica Koremblit de Vinacur.
Aunque la psicoanalista considera que "menos horas de clase y vacaciones más largas sería ideal", observa que "en los tiempos libres se les imponen a los niños nuevas jornadas de colonias con características similares, en parte, por necesidades de los padres y, por otro lado, porque no se sabe qué hacer con los niños con tanto tiempo libre". "Las excesivas horas tecnológicas tampoco son una alternativa positiva", apunta la especialista.
Koremblit de Vinacur subraya que "no pasa solamente por una problemática educativa ni psicológica exclusivamente. Requiere de un trabajo interdisciplinario donde se ubique también las necesidades de toda la familia".
"Los niños aprenden en la medida que se sientan activos en la búsqueda de lo que quieran saber", destaca la psicoanalista y agrega: "Si pueden  vivir a la escuela como un espacio placentero y querido, y no tan pesado y difícil como se la ve en la actualidad, vamos a entender que se ha logrado un importante cambio en el entendimiento de los niños". ©


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