DIARIO DE VIAJE | BUDAPEST | #232 MAR 2018

La perla del Danubio

El viajero llega a esta fuente de inspiración para numerosos artistas atraído no sólo por la belleza antigua de su arquitectura sino también por la historia que se esconde detrás de cada rincón.

La historia de Budapest comienza con tres ciudades: Obuda, que significa "antigua Buda"; Buda la ciudad alta situada a la orilla izquierda del Danubio; y Pest la ciudad baja que se encuentra en el margen derecho del río. En la época dorada del imperio Austrohúngaro se unieron definitivamente las tres ciudades bajo una unión de sus nombres: Budapest, de esta forma la ciudad llego a ser la segunda en importancia del imperio, después de Viena.
Después de la Primera Guerra Mundial, Austria renunció a sus derechos de la monarquía Austrohúngara, constituyéndose así el Estado Húngaro Independiente.
Gracias a su fama de una de las ciudades más bellas del viejo continente, el viajero se ve seducido por las calles que respiran historia. Uno de las paradas obligatorias es el Parlamento de Budapest, no sólo por ser un icono para los habitantes de la ciudad sino porque, además, es uno de los más grandes del mundo. Fue construido entre 1884 y 1902, y consta de 691 habitaciones. Con 268 metros de longitud y 118 metros de anchura, es considerado el tercer parlamento más grande del mundo, después del de Rumania y el de Argentina.
Al entrar al parlamento podremos apreciar la escalera principal en cuyo descansillo se observa un relieve del arquitecto Imre Steindl, quien fue el diseñador del edificio. Luego de podrá pasar a la Sala de la Cúpula donde el viajero podrá apreciar diversas estatuas de los reyes de Hungría incluso vitrinas que acogen algunas de sus pertenencias. También podrá apreciar de la Antigua Cámara Alta, que actualmente es utilizada puramente con fines turísticos, puede mostrarle al viajero la típica sala que uno piensa cuando se imagina un parlamento. Para poder visitarlo se pueden conseguir entradas a través de internet en la página web oficial del Parlamento de Budapest.
El viajero también se siente atraído por el conocido Castillo de Buda o Palacio Real. Dónde solían vivir los reyes, hoy alberga la Biblioteca Széchenyi, la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest. No sólo va a poder disfrutar el viajero de su contenido histórico, sino que además desde lo alto de la colina quedará maravillado por la vista. Otra recomendación que viene útil al visitar esta parte de Budapest es también hacerlo por la noche cuando el imponente conjunto que forma con el Puente de las Cadenas se ilumina.
Otro punto de la ciudad donde el viajero podrá obtener una hermosa vista es en el Bastión de los Pescadores. Ubicado en la orilla de Buda del Danubio, da una ojeada única al Parlamento además si se anima a hacerlo cuando el sol ya se ocultó podrá deleitarse con Pest iluminada.
En la misma colina el viajero puede acercarse a la Iglesia de Matías, la más famosa de Budapest situada en el distrito del Castillo. La iglesia fue construida entre los siglos XIII y XV pero sufrió una fuerte reforma a finales del siglo XIX, resultando en su actual estilo neogótico.
En ella tuvieron lugar bodas y coronaciones reales. Una de las más importantes fue la de Carlos IV, el último rey de la dinastía de los Hasburgo en 1916. Gracias a la acústica con la que fue construida se celebran habitualmente conciertos de órgano y de música clásica.
Si al viajero le interesa ver construcciones de templos, no puede dejar de visitar la Basílica de San Esteban, el edificio religioso más grande de Hungría. Nombrada en honor al primer rey de Hungría, dentro de ella se encuentra una de las reliquias más importantes del país: la mano derecha de Esteban I. Las dimensiones de la construcción son imponentes: su base mide 55 metros de ancho por 87 de largo y la altura de la cúpula son 96 metros convirtiéndose en el punto más alto de Budapest. Es posible para el viajero subir a la torre derecha de la basílica donde puede obtener unas panorámicas increíbles, trayecto que puede hacer tanto por ascensor como por escaleras.
Otro punto donde la historia de Budapest se encarna para el viajero es definitivamente el Balneario Gellert. Construido en 1918, se encuentra dentro del hotel que lleva el mismo nombre, aunque los baños ya existían previos a la construcción del hotel. Para acceder al hotel se pueden comprar entradas de manera online o mismo directamente en la puerta.
Finalmente, el viajero no puede irse de la ciudad sin hacer un paseo en el Danubio en barco. Es allí que el viajero podrá conocer la ciudad desde el río tanto de día como de noche. Podrá observar todos los edificios característicos en su esplendor y si es de noche, también iluminados. Es en este paseo que el viajero realmente puede absorber la mística que Budapest tiene para darnos. ©



TXT & FOTOS: Grupo Editorial Metro

 

MAS FOTOS