POSTALES | TEATRO COLON | #238 SEP 2018

De pie

Es uno de los cinco teatros más grandes del mundo y el más importante del país. En mayo de 2010, tras siete años de obras en las que trabajaron más de mil quinientas personas, y se invirtieron más de 350 millones de pesos, el Teatro Colón volvió a ponerse de pie.

Conocido por ser una de las casas de ópera más reconocidas del mundo, el Teatro Colón es definitivamente uno de nuestros orgullos argentinos. Debido a sus excepcionales condiciones acústicas está bien considerado dentro del ranking de los teatros más prestigiosos del mundo.
Muchos artistas de renombre, tanto nacionales como internacionales, han pasado por el Colón y todos coinciden en lo mismo: la acústica dentro de este teatro no sólo no tiene comparación, sino que además es la envidia de muchos otros. Uno de los grandes problemas que tuvieron para poder restaurar el Colón tenía que ver con que la famosa acústica proviene de una construcción muy meticulosa, por lo que en el momento de las reformas tenían que moverse con extremado cuidado para no alterarla.

Historia

En el centro de las calles Cerrito, Viamonte, Tucuman y Libertad, el Colón que hoy conocemos, abrió sus puertas por primera vez el 25 de mayo de 1908. Para darle una inauguración como se merecía se presentó la opera Aida de Giuseppe Verdi. Este "nuevo" Teatro Colón reemplazaba al anterior, que funcionaba en dónde hoy se encuentra el Banco Nación frente a la Plaza de Mayo, que tuvo lugar entre 1857 y 1888.
Este nuevo edificio, hoy reconocido mundialmente, tardo en construirse 20 años. Su piedra fundamental fue colocada el 25 de mayo de 1890 y la intención del arquitecto Francesco Tamburini, el director inicial del proyecto, era que se inaugurara antes del
12 de octubre de 1892 para que coincidiera con el cuarto centenario del descubrimiento de América.
Pero el Teatro Colón se encontraría con varios obstáculos antes de poder ver la luz: en 1891 Francesco Tamburini fallece, dejando el proyecto en manos de su socio Victor Meano, quien modificó y siguió adelante con el proyecto. Meano era conocido por ser el autor del Palacio del Congreso Nacional y avanzó con las obras del Colón hasta 1894, cuando se vieron estancadas por cuestiones financieras. En 1904 tras el fallecimiento de Meano, el Gobierno decidió encargar al belga Jules Dormal que terminase la obra. Este introdujo ciertas modificaciones estructurales al Teatro, dejándole así su marca impresa en el estilo francés de la decoración.
Finalmente a fines del año 1907 se firmó el primer contrato de arrendamiento del Colón, que finalmente vió la luz el 25 de mayo de 1908.

La estructura

La superficie total del Teatro Colón es de 58.000 metros cuadrados, repartidos entre el edificio central, edificios aledaños y posteriores ampliaciones realizadas, sobre todo, a finales de la década del 60.
La sala principal tiene forma de herradura y cumple con las normas del teatro más clásico, con una mezcla entre italiano y francés. La cúpula tiene 318 metros cuadrados y, originalmente, poseía pinturas de Marcel Jambon que se vieron deterioradas en los años treinta, por lo que, cuando en la década del 60 decidieron hacer la ampliación, también se decidió repintarla. Ese trabajo fue encargado al pintor argentino Raúl Soldi, que la inauguró en 1966.
El Teatro Colón es conocido mundialmente por su increíble acústica, algo que se relaciona directamente con la forma de construcción de la sala: el escenario posee una inclinación de tres centímetros por metro. Con 35,25 metros de ancho por 34,50 de profundidad y 48 metros de altura. Posee un disco giratorio de 20,30 metros de diámetro que puede accionarse eléctricamente y girar en cualquier sentido además de cambiar rápidamente las escenas.
El foso de la orquesta puede albergar hasta 120 músicos y tiene un tratado con cámara de resonancia y curvas especiales de reflexión del sonido. Todas estas condiciones, las proporciones arquitectónicas de la sala, la calidad de los materiales y el detallismo milimétrico es lo que hace que el Colón tenga una acústica excepcional, reconocido mundialmente como una de las más perfectas.

Refacciones modernas

En 2006 el entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri inició el llamado "Master Plan" que buscaba poner en valor y actualizar la tecnología de la sala con la idea de volver a abrir sus puertas en el centenario del teatro el 25 de mayo de 2010. Pero fiel a la historia del Teatro, su refacción costó mucho más de lo que estaba previsto.
El proyecto buscaba inversiones de mayor envergadura en la sala principal, el foyer, el salón Dorado, la fachada, la plaza del Vaticano y la construcción del museo y centro de documentación. Nadie puede negar que la obra fue monumental, cualquiera que caminara por la Ciudad de Buenos Aires durante esa época podía ver fácilmente los andamios y las telas que enmascaraban al Teatro. A lo largo de siete años 1500 personas trabajaron para recuperar la vieja gloria del Colón. El proyecto les llevo mucho más presupuesto de lo que pensaban, en total 340 millones de pesos fueron invertidos, y el gran desafío fue preservar la acústica que había coronado al Teatro como la mejor sala de ópera del mundo.
A pesar de todos los problemas que encontraron a la hora de restaurarlo, muchas decisiones se tomaron en base a preservarlo: los asientos se volvieron a rellenar con el crin animal y algodón que tenían originalmente y los tapizados se remplazaron por terciopelo de lana ignífugo para no afectar la acústica. También se restauró el telón de 1936 formado por dos hojas de terciopelo de más de 700 kilos cada una.
Definitivamente estaba en la mente de todas estas reformas no se llevaran la vieja gloria del lugar, y el resultado fue el deseado: el Teatro Colón sigue siendo un hito musical, imponente desde su arquitectura y perfecto en su acústica. Sigue de pie, aireando su vieja gloria en el centro cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
Con su viejo glamour renovado, el Colón se modernizó para poder ser disfrutado por todos los argentinos: desde proyecciones de Harry Potter con orquesta en vivo, música electrónica, los clásicos de siempre, ópera y ballet, se ha vuelto a instalar como uno de los lugares más elegido por los artistas.
Moderno hasta en su nueva forma de adquirir entradas, el Colón ha renovado completamente su web para ofrecer al usuario formas más convenientes y prácticas para adquirir los tickets.
El Teatro ha tenido dificultades desde su concepción. Desde su construcción hasta sus refacciones han traído distintos problemas a quienes intentaban bañarlo en gloria, pero si hay algo que no se le puede negar es que gracias a esa insistencia, hoy contamos con un Colón de puertas abiertas, capaz de llenar de emoción a todos aquellos que deciden cruzarlas. ©



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