POSTALES | CASTELFORTE | #249

El castillo de Adrogué

La increíble historia de Castelforte comienza en 1872 de la mano de una familia
de arquitectos genoveses, e incluye la reconstrucción desde las ruinas, túneles secretos,
una capilla, un museo histórico y hasta prácticas de buceo. Bajen y vean.

Corría el año 1850 cuando Nicolás Canale y su hijo José fueron convocados por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires para planificar diversas obras públicas, por ser considerados los arquitectos más vanguardistas y destacados de Italia. Se destacaron por imponer "el toque italiano" en edificios como la famosa Parroquia Inmaculada Concepción del barrio de Belgrano, en la Catedral de Lomas de Zamora, en la tradicional casamuseo "Cucaracha" de Adrogué, y en la Casa Municipal, la única que se conserva.
A la muerte de su padre, José inicia en el año 1872, la construcción de su propia casa, un edificio que con el paso del tiempo daría origen a la leyenda y se transformaría en un mito. Luego de dos años de intensa labor nace "Villa Casstelforte" (fortaleza en italiano), la obra más excéntrica de este reconocido genovés.
El castillo era el reflejo de un palacio veneciano del siglo XIII, emplazado en medio de un extenso parque surcado por caminos zigzagueantes, al mejor estilo de los paseos de la época. Estaba limitado por una combinación de muros y rejas, con dos entradas principales: La Porta Principe -frente a la plaza Brown y Porta Brindisi en la esquina, frente a plaza Espora, y dos puertas secundarias: Porta Venecia, sobre las calle Rosales y la Porta Ancona, sobre la calle Aseretti.
La forma de polígono irregular del terreno se asemejaba a la de la Península Itálica. También cada uno de los jardines en que se dividía la villa poseía el nombre de alguna de las provincias de aquel país. Se distinguía una construcción distintiva bautizada como "El Arca de Noe" que consistía en una especie de jaula repleta de formas de animales.
Sobre la pared lateral de la fosa había una abertura que accedía al baluarte que ocultaba la entrada a unos extraños túneles, a través de los cuales se podía transitar bajo tierra con total seguridad. Todavía hoy, no se sabe la razón por la cual fueron construidos.
En enero de 1883 José Canale falleció a los cincuenta años de edad, y su viuda Eleonora Della Casa heredó la casa. Inmediatamente la hizo valuar y la vendió en 300.000 pesos que utilizó para regresar a Italia junto a sus hijos. El predio, entonces, se dividió en tres quintas. Una de ellas fue adquirida por Juan Ovando, quien se desempeñaba como secretario en la Cámara de Diputados. Él fue el encargado de construir el castillo que hoy se conserva, levantado sobre los cimientos del depósito de municiones de Venezia. Del castillo original no quedan muchas referencias, a no ser por un documento de incalculable valor histórico: Canale tenía, además de una inmensa fortuna, una serie de amistades muy notables, por lo cual decidió realizar un álbum fotográfico sobre Castelforte, que aún hoy conservan los miembros de la Asociación Nativos De Almirante Brown, quienes lo guardan bajo llave y lo muestran orgullosos como un tesoro.
La construcción actual repite la línea "Italianizante" de los primeros edificios, esto se puede apreciar en las almenas en forma de "M" y las ojivas góticas, entre otras cosas. Aún así, posee varios detalles, como los elementos eclécticos y la altura de los techos, que delatan la época de su construcción hacia finales del siglo XIX. Principalmente se conserva todavía la plaqueta de mármol que reza "Venezia" en el arco de acceso, y algunos elementos de la decoración que remiten al arte característico de esa ciudad italiana, influenciada por lo bizantino.
La antigua "Villa Casstelforte" de José Canale contaba con una capilla bautizada "San Nicoló", en homenaje a su padre. La construcción, que fue demolida al lotearse la quinta, contaba con un Templete de Minerva, al igual que los campanarios de todas las iglesias hecha por los Canale.
La pequeña capillita que se observa hoy en día nada tiene que ver, ni en estilo ni en ubicación a la original, y se construyó para darle un recorrido actual a los túneles. Lo único que todavía sigue en pie de la época de los Canale son el Templete (ubicado en una propiedad privada) y los túneles.

Los túneles

La pequeña capilla está a unos metros del castillo y justo al lado del aljibe, allí está la entrada a un mágico mundo subterráneo que estamos a punto de descubrir. Descendemos por una escalera y aparecen el túnel principal. Abovedado y totalmente cubierto de ladrillos, se encuentra a casi tres metros de profundidad. Tiene dos metros de altura por 35 de longitud y 120 centímetros de ancho. En la parte posterior del mismo existe otro túnel secundario, de 67 cm. de ancho, en forma de "U" y con el techo tan bajo que casi tenemos que caminar encorvados. Este desciende hasta casi los 7 metros de profundidad para desembocar debajo del túnel principal. Desde la cima vemos, seis escalones más abajo, el agua.
La luz es tenue y la humedad se hace sentir. Allí abajo estaba el depósito del molino que fue derribado pero aún se podía apreciar lá bóveda de ladrillos en el centro del túnel principal. Todo esto era parte de lo que se exponía antes de la inundación.


La Asociación Nativos del Partido de Almirante Brown se encarga de la conservación del edificio y llevan adelante el museo en base a artículos
personales de los arquitectos Canale.



Sucede que este increíble paseo histórico sufrió la desidia de los años, falta de subsidios para conservarlo, usurpaciones y saqueos hasta que la inundación terminó por ganar la partida. El ascenso de las napas dañó considerablemente las estructuras y llenó los túneles de agua cristalina. Entonces, la creatividad hizo que ese inconveniente se convierta en la atracción que ayudaría a recuperarlos. En la década del noventa, se organizaron expediciones de buzos como una forma de recaudar dinero. Había que bucear con linternas y sin tocar el piso para no levantar partículas.
Aun hoy se sueña con una excavación arqueológica en los alrededores del Colegio Nacional para descubrir si efectivamente existió un túnel que uniera Castelforte con el Hotel La Delicia (que también fuera construido por Canale a pedido de Adrogué y era el lugar de veraneo del escritor Jorge Luis Borges), pero ese proyecto nunca se llevo a cabo.
El hecho de no conocer la función y la ubicación exacta de todos estos caminos subterráneos derivó en que durante años los vecinos formularan distintos "leyendas urbanas". La primera dice que pudieron ser una representación de catacumbas. Otra indica que se podrían haber usado para transportar municiones en fechas patrias. La tercera se refiere a una milicia de inmigrantes italianos que se entrenaban allí. La última y más intrigante, habla de que se practicaban ritos iniciativos masónicos.
También, se dice que comunicaban el castillo con la comisaría, la iglesia, la municipalidad e incluso la estación, aunque todavía nada de esto fue probado.
Lo cierto es que los túneles fueron construidos por dentro de la villa según la moda de la época y comunicaban los distintos jardines de la misma, y aunque no se sabe con que objetivo fueron trazados, muchos creen que fue para darle a la Villa un carácter más completo de castillo y fortaleza.

El museo

Este recorrido por las raíces de Adrogué no termina en el legado de Castelforte. En 1947 se fundó la asociación Nativos del Partido de Almirante Brown, quienes se encargan de cuidar y difundir la historia y el patrimonio del Partido. En la década del 80 los Nativos lograron evitar la demolición gracias al esfuerzo de su comisión directiva y a la gestión municipal de entonces que, con ayuda de socios y vecinos, recaudaron los fondos necesarios para la compra del inmueble.
Con el tiempo allí se estableció el museo, en base a artículos personales de los arquitectos Canale, y como no podía ser de otra manera, todas las antiguas familias de la localidad donaron elementos que hoy se conservan como documentos vivos de una época gloriosa.
Al primer piso del Castillo se llega por una escalera que lleva impregnadas el olor a cerezo y algarrobo de los muebles. Cuenta con tres salas para recorrer se divide entre ropa y objetos de Alejandro Molina, Esteban Adrogué y el Almirante Guillermo Brown.
Hay ponchos, un traje militar y vestidos del 1900, una botella de Cinzano con más de un siglo, sables, herramientas de zapatero, una máquina de hacer helados, teléfonos, banderas y guirnaldas usados en los carnavales de fines del 1800, medallas, monedas, instrumentos musicales, una radio a válvulas que todavía suena, un calentador Primus con pava y una trituradora de maíz, entre otros. A todo esto se suman muchas fotos antiguas, planos y objetos del Hotel La Delicia y de Castelforte. Un recorrido ineludible para llegar a las raíces de esta historia. ©

Dirección
L. Rosales 1521 . Adrogué
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Teléfono
4214-7112
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Facebook
@NativosDeAdrogue
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Visitas Guiadas
Viernes de 16 a 19 hs.
Con inscripción previa.


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