DECO | CASA FOA | #243
Modelo para armar

Los tiempos y las costumbres han cambiado. Los hogares y los espacios deben cambiar con ellos. El estudio Platzarq propone un interesante espacio adaptado a las nuevas tendencias.

El tiempo cambió y junto con él, cambiaron las dinámicas hogareñas. A diferencia de otros momentos en los que era más común disponer de casas o apartamentos con ambientes muy amplios, la tendencia actual está marcada por espacios más pequeños, con mayor diseño, y que pueden alterar para bien la experiencia de vida.
La re-significación del comedor diario como espacio de encuentro de la familia fue la premisa para este proyecto, llevado a cabo por el estudio Platzarq, creado en 2017 por la arquitecta Laura Libenson junto a Carolina Maciel. En 2018 año decidieron participar del Concurso de Casa FOA, ganaron la beca y llevaron adelante su proyecto.
El comedor diario para armar no es sólo donde se come, sino también donde se trabaja, se estudia, se juega, se comparte. Es el espacio donde se desarrollan los vínculos afectivos entre personas que pasan la mayor parte del día fuera del hogar, es el espacio donde se construye la familia.
El interés de Platzarq pasa por adaptarse a las nuevas formas de vivir. Tradicionalmente, se diseñaba para una familia tipo que hoy ya no existe; los espacios tienden a ser más chicos y los equipamientos que tradicionalmente respondían a montón de funciones ya no lo hacen.  


Su espacio número 11 de Casa FOA 2018 tuvo una especial influencia de la madera: "La elección nos permitía trabajar holgadamente, tener un montón de operaciones", cuenta Laura Libenson. "El sillón aparece como una substracción de la madera, aparecen estantes como medio pliegues. La madera no sólo nos da mucha síntesis sino que también es muy cálido". La elección del equipamiento tiene que ver con la búsqueda de contraste con el sistema de madera. Tanto sillas como banquetas y mesa están construidas en una combinación de hierro y aluminio y siguen formas curvas que inviten al encuentro.
Desarrollar la idea de generar un solo mueble que resolviera todas las funciones que el comedor exigía: espacios de guardado, de apoyo, pasa platos, sillón, iluminación, y encontraron en la madera el aliado perfecto: un material cálido a la vez que funcional, que podía oficiar tanto de pared como de techo. ©

Textos y Fotos: Grupo Editorial Metro

 

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