PRODUCTOS | SAUNAS | #248
Lujo saludable

El sueño del sauna en casa no es tan difícil ni tan costoso.
Hoy en el mercado existen modelos de distintas maderas, que se adaptan al precio y al espacio del que disponemos.

Aunque la idea suena a un lujo nórdico, tener una sauna en nuestra casa resulta mucho más accesible que otros muchas comodidades domésticos con menos ventajas para la salud.
En cualquier hogar, jardín o incluso en un departamento, se puede instalar un sauna donde relajarse, fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la circulación y eliminar toxinas.
Hoy en día existen pequeñas cabinas para una o dos personas cuyo tamaño no supera el metro de lado y los 2.10 de altura, que se pueden colocar hasta en un cuarto de baño amplio, con la única condición de que disponga de una ventana al exterior y se mantengan separadas de las paredes unos 10 cm para evitar condensaciones. Aunque resulta evidente que si uno se quiere relajar en verdad, un espacio más amplio donde poder estirarse es mejor. Para ello basta una cabina de dos por dos metros.
Hay tres tipos se sauna. El primero es el sauna finlandesa, que se trata de una habitación de madera en la que habrá un calefactor eléctrico para calentar las piedras que desprenden calor seco. La segunda opción es el de vapor o baño turco que, como su propio nombre indica, funciona con el vapor de agua caliente. La tercera opción es la sauna por infrarrojos, con beneficios similares a la finlandesa pero con mayor ahorro.
El suelo donde se quiera colocar la sauna debe ser completamente plano para que la cabina esté apoyada correctamente. La superficie más recomendable es la de cerámica, que se recubre con las típicas rejillas de madera, porque se deja limpiar de forma sencilla. La instalación de la cabina no supone obras mayores.
La calidad de la madera elegida justifica las diferencias de precios. Para el forrado de las paredes interiores se utilizan maderas nobles, por su uniformidad, dureza y diseño de vetas. Además no se resienten por el calor ni la humedad, lo que mantiene a la cabina más aislada y estable.
El corazón técnico de toda sauna es el horno que está regulado por un termostato que debe oscilar entre los 60º C y los 80º C.
Ahora solo queda elegir el tipo de sauna ideal para nuestro hogar y preparar los toallones para relajarse y disfrutar de este "lujo" saludable. ©




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