POSTALES | ESTACION CONSTITUCION | #247

La reforma de Constitución

Nacida como una parada de carretas, la humilde estación de trenes,
construida en el año 1865, fue creciendo junto con el país hasta volverse imponente.
Conoció una época de esplendor y lujo, hoy quiere resurgir entre el polvo y los escombros.

Constitución, o el Mercado Constitución como era conocido desde 1858, era una simple concentración de carretas que se agrupaban en un terreno cuadrilongo, que se fue transformando en trapecio, que el gobernador Pastor Obligado destinó (después de una intensa controversia) para parada de carretas. Aquella plaza estaba circundado por las calles Cochabamba, Bernardo de Irigoyen, Brasil y Salta.
Aunque esta historia comenzó unos años antes, alrededor del 1852, en la calle Del Buen Orden (hoy Bernardo de Irigoyen). Allí se instaló el Mercado del Sur del Alto, nombre que toma por su proximidad con los Altos de San Telmo. Años más tarde, el mercado recibiría el nombre de Constitución y a su alrededor comenzarían a establecerse gran cantidad de depósitos, y con ellos, las pulperías, las tiendas de compra venta, los primeros inquilinatos.
A medida que pasaba el tiempo y la actividad comercial crecía, se hizo necesario un medio de transporte que supliera las lentas carretas. Fue entonces cuando el Poder Ejecutivo adjudicó la construcción a la compañía inglesa Gran Ferrocarril del Sur, de un ramal que partiera desde el Mercado de Constitución hacia el sur. Las tareas de construcción comenzaron a principios del año 1884, en dónde se encuentra actualmente la Plaza Constitución. En 1883, el Ferrocarril del Sud inauguró su lujosa estación, que cambió totalmente el aspecto de la zona. Pero aún seguía funcionando frente a ella el viejo mercado, hasta que el intendente Torcuato de Alvear propuso transformar ese espacio en una plaza. En 1884 se desalojó el sector Este del mercado y en 1892 el sector continuo, liberando la plaza al público. Desde entonces, la estación sufrió continuas reconstrucciones y ampliaciones hasta tomar el aspecto monumental que tiene hoy. El edificio es un ejemplo de la superposición de diferentes períodos de la arquitectura británica. El edificio ubicado sobre la calle Brasil fue construido en 1865, en estilo inglés renacentista. En tanto que el edificio de la calle Hornos y la gran bóveda central fueron construidos a principios del siglo XX respondiendo al estilo neo clásico monumentalista de las grandes estaciones ferroviarias del mundo occidental. Su fachada sufrió también varias modificaciones, la primera en 1907 y la más importante en 1925, cuando se comenzó nuevamente a remodelar la fachada y su entorno urbano, obras que concluyeron en 1932. Cuando se produjo la nacionalización de los ferrocarriles, durante el primer gobierno de Perón, éste ramal pasó a llamarse Ferrocarril General Roca.


Las obras se iniciaron en marzo de 2017, con el objetivo de mejorar el estado
de la Estación, la cual se encuentra en proyecto de ser catalogada
como Monumento Nacional.



A principios de los ochenta, comenzaron las obras de electrificación de los ramales Ezeiza y Glew, extendiéndose a fines del 2002 hasta la estación de Alejandro Korn. En los noventa, los ferrocarriles volvieron a privatizarse, y el Roca quedó en manos de Metropolitano. En mayo de 2007 el gobierno nacional rescindió la concesión con esta empresa a través de un decreto, en vista a las reiteradas multas por mala prestación del servicio y presunta desidia en el mantenimiento. A partír de allí, la operación del servicio metropolitano de pasajeros quedó a cargo de la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE). En 2014, el Ministerio del Interior y Transporte rescindió los contratos de las líneas metropolitanas, incluyendo el General Roca, pasando todas a depender de la operadora ferroviaria Trenes Argentinos.
Hoy en día la Línea General Roca está formada por cuatro ramales electrificados, desde la Estación Constitución hasta sus cabeceras en Ezeiza, Alejandro Korn, La Plata y Bosques y uno que une Temperley con Haedo con trenes traccionados a diésel. En 2015 fue la inauguración del primer tramo de electrificación del ramal ferroviario Constitución-Quilmes de la línea Roca, obra paralizada durante 42 años.


La reforma de 2005

La electrificación primero, y la privatización después, implicaron una reestructuración de muchas de las estaciones intermedias para adecuar los antiguos andenes y edificios a los nuevos requerimientos y exigencias. Pero la vieja estación Constitución había perdido su antigua elegancia y el otrora emblemático edificio mostraba inevitables signos de deterioro. En el año 2001 comenzó una nueva restauración y puesta en valor de la estación Plaza Constitución. En aquella ocasión se trabajo principalmente en la fachada del edificio, que detectaba patología en las cornisas, modullones y balaustradas. El paso del tiempo y la falta de mantenimiento habían sido caldo de cultivo para las grietas, las fisuras y la humedad. El arquitecto y escultor Miguel Omelusik estuvo al frente de la tarea de reponer las figuras faltantes, y restaurar las existentes. La remodelación incluyó también la reestructuración del interior del Complejo Constitución, que combina las terminales de colectivos, trenes y subterráneos, por el cual pasan 400.000 personas por día. Durante casi cinco años, los pasajeros circulaban entre grúas, andamios y obreros que restauraban techos, muros y pisos. Se incorporaron nuevas escaleras mecánicas, ascensores, un sistema de seguridad y se agregaron 1500 metros cuadrados de construcción. Las obras, que implicaron una inversión cercana a los 20 millones de pesos, incluyeron la remodelación del hall central de la Terminal de trenes, la construcción de un núcleo de circulación peatonal centralizada, un entrepiso destinado a patio de comidas y un subsuelo con cien locales comerciales. Estos tres niveles conectados por un núcleo vertical con ocho escaleras mecánicas, una escalera fija y un ascensor panorámico. En septiembre de 2005 se inauguro la "nueva" Estación.

Actualizando la estación

Ya han pasado casi 15 años desde los últimos trabajos de restauración, y el uso intensivo y la falta de mantenimiento, volvieron a deteriorar el edificio. Por lo que el gobierno puso manos a la obra para volver a recuperar esta joya arquitectónica de más de 130 años.
La obra se inició en el mes de marzo de 2017, y se dividió en dos fases, teniendo por objeto mejorar el estado de la Estación Terminal Plaza Constitución de la Línea Roca, la cual se encuentra en proyecto de ser catalogada como Monumento Nacional por su gran valor arquitectónico.
Para esto se ejecutaron tareas de puesta en valor integral, concentrándose la primera fase en la recuperación del espacio del Hall Central, nuevos pisos en zona de acceso a andenes, las fachadas principales, cúpula y mansardas históricas, y la re funcionalización del espacio comercial del Subsuelo, mejorando su vinculación con el subterráneo, e iluminación ornamental con tecnología led.
En distintas áreas de restauración, se destacaron los trabajos llevados a cabo por los arqs. Luis Maria Gorodner, a cargo de la fachada Brasil y el Hall Central, Christian Dorfler, a cargo del reemplazo total de las pizarras de la cupula y las mansardas, y Luciano Hernandez, a cargo de la fachada Hornos.


La más fastuosa de todas las maravillas que esconde Constitución es el
Patio de los Leones. tiene una palaciega escalera de mármol flanqueada
por dos leones del mismo material.


Las obras contemplaron, además, la renovación integral de la infraestructura, generando un mejor servicio a los seiscientos mil pasajeros que transitan diariamente por este edificio, y a quienes desempeñan tareas en distintas áreas operativas del Ferrocarril.
Uno de los mayores problemas a resolver era el nudo que se generaba en el intercambio de modalidades de transportes (subte, tren, colectivos y Metrobus). La solución que encontraron el Estudio Vila Sebastián Arquitectos junto al Ministerio de Espacio Público del GCBA fue un sistema de conexiones bajo tierra, iluminado naturalmente por la nueva bóveda de cañón corrido, de acero y cristal, adaptándose a las posibilidades tanto tecnológicas como funcionales y expresivas de nuestra contemporaneidad. Desde el subsuelo, se puede conectar subte con tren y subir a las dársenas donde paran los colectivos y el Metrobus.
En la Estación también se incorporaron nuevos núcleos sanitarios y mejoras en los existentes, nuevos tótems con información para los pasajeros y puntos de recarga automáticos para la SUBE, una moderna cartelería para comunicar los servicios, locales comerciales y espacios para realizar trámites y documentación, un mejor y moderno sistema de audio, y aplicación de tecnologías que brindan una mayor seguridad.
La segunda fase estuvo vinculada con otras obras en el Subsuelo y conciernen a brindar mejores prestaciones al personal operativo de la Estación, equipamiento de talleres de mantenimiento y salas operativas, instalación de grupos electrógenos y sala de UPS para preservar los servicios esenciales ante un corte de luz, bombas de protección contra incendios y equipamientos de última generación, transformándolo en un edificio inteligente. Además se previó la incorporación de un espacio especial para tratamiento de residuos orgánicos y reciclables, colaborando con el proyecto de Basura Cero.
Con todos estas reformas, y tras varios años de un arduo y cuidadoso trabajo, la centenaria Estación Constitución vuelve a brillar para convertirse en un Monumento Nacional. ©


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