DIARIO DE VIAJE | PORTO | #247

A orillas del Duero

En los últimos años, Oporto se convirtió en uno de los destinos de moda.
Pasó de ser una ciudad casi desconocida para la mayor parte del mundo a una habitual de listas de lugares que hay que visitar.


Conocida por sus puentes sobre el río Duero y también por su vino, esta pequeña ciudad se recorre fácilmente y no tiene nada que envidiarle a su vecina Lisboa. Oporto es una de las ciudades más importantes de Portugal, se encuentra en el norte del país, en la ribera derecha del Duero en su desembocadura en el océano Atlántico.
La avenida de los Aliados puede ser la puerta de entrada a esta magnífica ciudad portuguesa. La calle está repleta de edificios y a través de ella se llega a la Plaza Libertad, la más importante de Oporto. Luego, se encuentra la estación de trenes San Bento, uno de los grandes tesoros de la ciudad, donde el hall está decorado con más de 20 mil azulejos en los que relata la historia del país.
Oporto es un lugar especial, que contrasta barrios elegantes y quintas señoriales con su red de típicas callejuelas estrechas llenas de vida. La mejor forma de conocerla es a través de sus pequeñas calles, que llevan al viajero a adentrarse en la historia. Los paseos que envuelven la ciudad no solo son a plena luz del día, sino también de noche.
El centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. Otros atractivos turísticos y culturales son: la Torre de los Clérigos, realizada por Nicolau Nasoni, que cuenta con el mejor mirador de Oporto para poder ver toda la ciudad histórica, la Casa da Música y la Fundación Serralves. En el margen sur del río Duero se encuentran las famosas bodegas de vinos, otro recorrido imperdible del lugar.
Mientras el viajero se adentra en esta ciudad puede descubrir la combinación de la cultura, la arquitectura y la historia en cada detalle. Uno de esos emblemas es la Catedral de Oporto del siglo XII, uno de los edificios más antiguos y más importantes en temas religiosos.


En el margen sur del río Duero se encuentran las famosas bodegas de vinos,
otro recorrido imperdible del esta ciudad increible.



En esta metrópoli llena de iglesias, la sobria catedral destaca por su claustro decorado con azulejos del siglo XIV. Este edificio fue declarado Monumento Nacional y está situado en la parte alta de la ciudad, en el barrio de Batalha.
Cuando cae el sol, el viajero se dirige a la ribera del Duero entre el Puente Don Luis I y el Puente de Arrábida, esta parte del recorrido es imprescindible. Es uno de los lugares más famosos y concurridos de la ciudad, con las fachadas de colores y las terrazas llenas de gente que invitan a comer un buen bacalao o tomar un rico vino con vistas al río y a Vila Nova de Gaia.
Para los amante de la lectura, en Oporto se encuentra una de las librerías más lindas del mundo: La Lello e Irmão. Este espacio es mágico, no solo porque su estructura y ambientación así lo diseñan, sino también porque fue fuente de inspiración de escritoras como J.K. Rowling, en la que ambientó algunas escenas de la exitosa saga de novelas "Harry Potter". Esta librería de dos pisos y con más de 100 años está ubicada en la Rua das Carmelitas 144 y destaca por su impresionante escalera y detalles modernistas neogóticos.


Oporto es un lugar especial, que contrasta barrios elegantes y quintas señoriales con su red de callejuelas llenas de vida.


Otro lugar imperdible de Oporto es el Mercado de Bolhao, con una belleza decadente y antigua que lo hace único. Los turistas aprovechan esta parte del recorrido para hacer compras de comidas y productos típicos de la ciudad. Este mercado se encuentra de pasada por la Rua Santa Catarina, una calle comercial por excelencia ubicada en el centro de la ciudad.
Los viajeros no pueden abandonar la ciudad sin antes probar el vino producido por los portugueses. Vila Nova de Gaia es una ciudad que se encuentra al otro lado del puente, vecina de Oporto, en ella se hace la producción del vino típico de este lugar. El paseo puede comenzar por la ribera del río, donde se ven los "rabelos", barcos de madera que se utilizaban para transportar la bebida. Después, se puede caminar por las callecitas hasta encontrar alguna bodega y conocer así todo el proceso de elaboración del vino.
Esta ciudad de Portugal fue elegida en 2012, 2014 y 2017 como el "mejor destino europeo", encontrándose entre las catorce ciudades que hay que visitar al menos una vez en la vida, que realizó British Airways. ©




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