SALUD | EDUCACION | #244
El renacer escolar


Los chicos vuelven a las aulas y comienza el año lectivo. Se trata de un nuevo año, con renovadas expectativas, con ilusiones y esperanzas. Es tiempo de acción y de reflexión, de participar y compartir, tanto los alumnos y docentes en su ámbito, como con sus familias.

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Los días que corren significan un tiempo de espera para aquellos que cursan niveles escolares. Muy pronto empiezan las clases. También para sus familias. Se trata de un nuevo año, con renovadas expectativas, con ilusiones y esperanzas. Se sienten fuertes y capaces de energizar el esfuerzo de comenzar un año escolar.
Habrá quienes tuvieron que hacer un gran esfuerzo en febrero para poder pasar al curso siguiente, concentrarse y estudiar contra reloj conceptos complejos que por una razón u otra no se pudieron rendir antes, durante los trimestres. Los exámenes de febrero son momentos de alta exigencia intelectual y de alto impacto emocional. Todas estas experiencias pueden ayudar a consolidar la autoestima, siempre y cuando se vivan como instancias posibles en la evolución del estudiante, en un proceso en donde lo más importante es ir construyendo la responsabilidad individual , la solidaridad y conciencia social.
Los padres favorecemos, respaldamos y acompañamos, pero no tenemos que perder de vista que es el alumno el que progresivamente tiene que ir desplegando su responsabilidad, su conciencia de si mismo en lo que respecta a su lugar de estudiante. Para algunos niños y adolescentes tomar conciencia y posición como estudiantes es más fácil, para otros se traerán de tiempos más extensos, con altibajos. Pero tarde o temprano se va logrando.
Muchas veces es necesario volver a pasar por el mismo curso y repetir el año. Se requiere más tiempo para tomar conciencia de aquello que no se atendió en los trimestres, aprender estrategias para aplicar antes que sean muchas las materias para estudiar y rendir en febrero, con menos tiempo y con alta presión ante el agregado de las consecuencias si no se aprueba.
No olvidemos que el secundario coincide con la adolescencia del alumno. Son tiempos de grandes cambios físicos, emocionales e intelectuales. El mundo que rodea al adolescente se le presenta impactante, contradictorio, atractivo y doloroso. Cada persona hace su mejor esfuerzo para seguir el camino que se presenta, para no decepcionar y no decepcionarse. Muchas de estas influencias vitales pueden quitar interés y atención a lo escolar, y pueden aparecer detenciones o demoras, que habrá que aprender a superar.
De una manera o de otra, se inicia un período de crecimiento, de despliegue de inteligencia y de amor. Porque siempre hay reencuentros y encuentros nuevos, donde la posibilidad de querer y ser querido, de entender y ser entendido, se van a vivir en los espacios propuestos por las escuelas. Tanto los alumnos entre si, como con los docentes, y la comunidad escolar, constituyen una red de posibilidades de vínculos afectivos y de proyección social.
Es tiempo de acción y de reflexión, de participar y compartir, tanto los alumnos y docentes en su ámbito, como sus familias. Se trata de un espacio de multiplicación de experiencias creativas, de similitudes y diferencias. También pueden surgir conflictos que se atenderán y elaboraran hasta ser superados. Bienvenido año lectivo 2019. ©




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