POSTALES | GALERIA GüEMES | #250

El otro lado de Güemes

Considerada una de las obras cumbres de Art Noveau, la Galería General Güemes fue proyectada al estilo los grandes espacios europeos. A más de un siglo de su inauguración, continúa siendo uno de los grandes atractivos de la Ciudad.

Ubicada en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires, la Galería General Güemes posee entradas por las calles Florida -165- y San Martín -170-. El imponente edificio de 87 metros de altura, que supo ser el mayor rascacielos porteño, encierra un siglo de historia entre sus muros.
Al igual que otras galerías de fin del siglo XIX y principios del XX, la Galería Güemes fue concebida al estilo de los grandes espacios europeos, como sitio de encuentro y esparcimiento, donde sucedían acontecimientos sociales. Todo un avanzado para la época, en 1915 contaba con ascensores, sistemas contra incendios, calefacción y refrigeración, entre otros adelantos.

UN POCO DE HISTORIA

Los promotores de este edificio futurista fueron los salteños Emilio San Miguel y David Ovejero, dueños de una gran fortuna y propietarios de la casona de 1830 ubicada en el terreno de la calle Florida. La idea principal era realizar la obra sólo sobre esta calle, pero luego el Banco Supervielle, propietario del lote que miraba hacia calle San Martín, se sumó al proyecto.
Entonces, se unieron ambos terrenos y se optó por erguir un edificio-pasaje que conectara ambas calles mediante una Galería de 116 metros de largo.
La obra fue encomendada al arquitecto italiano Francisco Terencio Gianotti. La construcción de la Galería Güemes, entonces denominada "Pasaje Florida", comenzó a mediados de marzo de 1913. El arquitecto fue secundado en sus tareas por el ingeniero Manuel F. Pereyra Ramírez y por don Nicolás Spallone, su representante permanente en la obra, que demandaba de 300 a 600 obreros en actividad por día.
Al poco tiempo de haberse iniciado el proyecto, los propietarios quedaron en bancarrota por el costo, que subió de 10 a 15 millones de pesos fuertes. Esta situación empeoró cuando un submarino alemán hundió el barco que traía los mármoles italianos para la fachada sobre Florida y otros costosos elementos para su terminación.
Desde Milán, Gianotti se proveyó de innumerables piezas ornamentales. El novedoso diseño y la calidad de producción de estos elementos contribuyeron a la fama del arquitecto, quien exploró al máximo los últimos avances en las técnicas constructivas que le permitieron llevar adelante acrobacias volumétricas y espaciales.
El edificio se construyó sobre un terreno de 116 metros de largo, que va desde la calle Florida (155 a 173) hasta la calle San Martín (172 a 176). La fracción sobre la calle Florida mide 29 metros de frente por 58 metros de fondo, mientras que la fracción sobre la calle San Martín mide 31 metros de frente y 58 metros de fondo.
El pasaje posee dos grandes halls de circulación de 12 metros de frente por 12 metros de ancho, coronados por una cúpula circular que se apoya sobre ocho columnas. Ambos tienen una altura de 20 metros y fueron diseñados para facilitar la circulación del público hacia el subsuelo y hacia los pisos superiores, a través de catorce ascensores ubicados a ambos costados de los recintos de escaleras.


En sus inicios contaba con 350 oficinas, 70 departamentos de lujo,
dos restaurantes (uno en el piso 14º), "dancing" en el subsuelo, confiterías, bares, peluquerías y casa de cambio.



MÚLTIPLES USOS

La Galería Güemes se destacaba por la variedad de usos y funciones que reunía. El subsuelo albergaba un teatro, un importante salón de eventos y un restaurante. En la planta baja se situaban los locales comerciales y gastronómicos. En el primer piso comenzaban las oficinas y en el sexto los departamentos totalmente amueblados destinados a alquiler temporario. En los ocho pisos que reunían las unidades residenciales se dispusieron 58 grupos de cómodas viviendas que llenaban "todas las exigencias de la higiene de la casa moderna: aire, luz, calefacción, agua en todas sus diferentes aplicaciones y alejadas del tumulto de la calle".
Una magnífica confitería con vistas a la ciudad aguardaba en el piso 14 para deleitar a los presentes con los acordes de una orquesta que tocaba desde un balcón interno del salón. Cuatro niveles más arriba, el mirador ofrecía una vista única de 360 grados en pleno centro de la ciudad. Durante muchos años, el mirador de la Galería Güemes fue considerado el punto más alto de la Ciudad de Buenos Aires.

VISIÓN DE FUTURO


Sus alardes tecnológicos impactaron a la sociedad de aquel entonces. El edificio contaba con ascensores capaces de recorrer 140 metros en 60 segundos, sistemas contra incendios que bombeaban hasta 24 mil litros por hora y eran activados a través de alarmas eléctricas ubicadas en la planta baja y los subsuelos, refrigeración, calefacción y ventilación forzada, y un sistema de tubos neumáticos a modo de correo interno. Además, el teatro poseía butacas montadas sobre una losa de hormigón armado con apoyo pivotante, que permitía cambiar la pendiente de la sala.
El sistema de calefacción por vapor a baja presión ofrecía ventajas técnicas únicas, en cuanto a la perfecta regularidad de circulación del vapor relacionado con la gran altura de los últimos pisos. La sequedad del aire se corrigió a través de la emisión de tenues cantidades de agua fresca, vaporizada, obteniéndose así su perfecto estado hidrométrico.
Para el servicio contra incendio se habían previsto 3 motobombas capaces de elevar 24 mil litros por hora, a unos 80 metros. Cada bomba estaba acoplada con un motor de corriente continua. De los tres grupos de bombas subían tres caños hacia un tanque con capacidad de 20 mil litros, ubicado en la torre. Mediante este tanque se llenaban automáticamente otros cuatro con una capacidad de 15 mil litros cada uno. De estos tanques derivaban los caños para alimentar las bocas de incendio.

INAUGURACIÓN

El 15 de diciembre de 1915 el edificio fue inaugurado bajo el nombre de Galería Güemes, en homenaje al máxime héroe de la provincia de Salta, General Martín Miguel de Güemes. La inauguración fue organizada por el Círculo de la Prensa y contó con la presencia del Presidente de la Nación, Dr. Victorino de la Plaza, otras autoridades y descendientes del General Güemes.

El NIDO DEL ZORZAL

Así como las torres de la Galería tienen su historia, en sus bases también se esconden secretos. En el subsuelo de Güemes existió un "burlesque" en el que una noche llegó a actuar Carlos Gardel. El Zorzal Criollo se presentó allí el 27 de febrero de 1917. Por aquel escenario también pasaron en sus comienzo Pepe Biondi, actuando como payaso y malabarista, y Pepitito Marrone. La decadencia del cabaret después de los años 60 y el cambio de costumbres porteñas hizo que el Teatro Florida, como se llamaba en aquella época, fuera perdiendo interés y aquel espacio terminó siendo un cine de películas condicionadas.
En el año 2004 el Complejo Astor Piazzolla recupera este espacio y comienza con la labor de restaurar cada centímetro del antiguo y bello teatro. Pisos, vitraux, pinturas, muros… todo a sido renovado. Hoy en día, allí se brindan espectáculos de Tango, con cena incluída, de nivel internacional.
En la década del noventa fue uno de los ambientes elegidos por Alan Parker para filmar escenas de "Evita", la película protagonizada por Madonna y a Antonio Banderas. Leonardo Favio también filmó alguno cuadros para "Gatica, el Mono".


En el Mirador de la Galería Güemes funcionaba un binocular de gran tamaño,
que por sólo 25 centavos permitía ver la costa de Uruguay.



El PRINCIPITO DE LA GALERIA

El 12 de octubre de 1929 Antoine Saint-Exupéry llegó a Buenos Aires para ocupar el cargo de Director de Tráfico de la Aeroposta Argentina, empresa dedicada al transporte de correo y de pasajeros, filial de la Compagnie Générale Aéropostale de Francia. El aviador, y uno de los escritores más leídos y admirados del mundo –autor de El Principito– , vivió 15 meses en nuestro país, en un departamento que alquiló amueblado en el sexto piso de la torre Mitre de la Galería Güemes. Si bien se afirma que Exupery odió su estadía en Buenos Aires, dicha experiencia le cambió la vida para siempre. Aquí conoció a su esposa salvadoreña Consuelo Suncín-Zandoval en un evento en la Alianza Francesa. En esta época también comenzó a escribir uno de sus libros mas reconocidos: Vuelo nocturno, ambientado en Argentina.
En la visita al departamento se pueden ver paneles que cuentan la historia de Aeroposta Argentina y de los días del escritor en Buenos Aires, una investigación realizada por la historiadora Clara Rivero. En el baño de esta propiedad fue además donde se produjo una de las anécdotas más curiosas y divertidas de su estadía en Buenos Aires. En uno de sus viajes al sur se encariñó con una foca bebé y la trajo con él. La bañadera, hoy restaurada, se convirtió en el nuevo hogar del animal.

RESTAURACIONES

El 10 de septiembre de 1971 un incendio causó grandes daños al frente de la calle Florida y al interior de la Galería. Durante la reparación se le dio un estilo moderno a la fachada, rompiendo el aspecto y la integridad del edificio original. En esa oportunidad, también se aprovechó para construir un entrepiso.
En 2004, luego de años de decadencia y deterioro, la administración de la Galería Güemes le encargó al estudio del arquitecto Reinaldo Lemos la restauración del edificio. Se descubrieron las claraboyas, que habían sido tapiadas con hormigón y se recuperaron pinturas murales. Las obras finalizaron en 2008 con la instalación del complejo Astor Piazzolla.
En abril de 2010 el mirador volvió a abrir sus puertas al público, ofreciendo a los visitantes una visión en 360 grados de la Ciudad de Buenos Aires. Un año después fue el turno de restaurar la fachada de la calle San Martín. Las obras contemplaron el hidrolavado general del frente, la reubicación de estatuas de bronce que habían sido removidas, la restauración de columnas de mármol y la reconstrucción de molduras faltantes.
Ante el éxito de las visitas al mirador del edificio, en 2013 la administración de la Galería Güemes decidió restaurarlo por completo, y encargó a la empresa Dölfer la tarea. Para octubre de ese año, estaba lista e inaugurada la renovación de la torreta, cuya cúpula está hecha en acero y revestida en cobre.
En la actualidad, la Galería Güemes, cuenta con 24 locales comerciales, 300 oficinas, 14 góndolas y 4 ochavas. Se calcula que a diario aproximadamente 25 mil personas la recorren.

RECONOCIMIENTOS

El edificio fue considerado una de las obras cumbres de Art Noveau. El 24 de abril de 1987 la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires reconoció a la Galería Güemes como "Testimonio de la Memoria Ciudadana" por haber conservado su carácter y decoración original. El 29 de junio del 2000, fue declarada sitio de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La Galería Güemes también fue declarada "Edificio Representativo de Buenos Aires" por la Dirección General de Patrimonio. ©

TXT: Grupo Editorial Metro I FOTOS: GEM



MAS FOTOS