SALUD | FAMILIA | #250

Generaciones de amor

¿Por qué es importante tratar de generar encuentros en tiempo real que incluyan a las distintas generaciones que integran una familia? ¿Qué aportan las reuniones familiares entre los integrantes de un grupo, incluyendo abuelos, hijos y nietos?

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P rimero que todo es interesante aclarar que abuelos o tíos son aquellos que podemos sumar a la familia, no siempre por un lazo de sangre sino por un lazo de amor e interés para compartir. Muchas veces amigos, de distintas edades, establecen un vinculo de interés familiar y comienzan a cumplir perfectamente la función de abuelos, tíos o nietos.
En estos tiempos da la impresión de prevalece el individualismo y la soledad, quizás estimulados por la preponderancia de las redes virtuales que proponen e imponen una modalidad de vínculo interesante , pero según el caso, no suficiente. El adulto abstraído con su facebook, o trabajando a cualquier hora en su notebook; el joven aislado en su twitter o en sus juegos virtuales, constituyen un escenario de aparente conexión pero de real aislamiento que se repite en numerosos hogares.
Es por esto que las reuniones compartiendo tiempo y espacio reales cobran especial importancia. Cuando en un encuentro familiar se juntan, en lo posible, distintas generaciones, surge la oportunidad del enriquecimiento de las distintas perspectivas de los tiempos y ocupaciones que cada uno representa. Es el momento ideal, con amor, paciencia y respeto, para que surjan relatos de historias pasadas, por parte de los mayores. Pero también de las expectativas e impresiones que ellos tienen sobre la actualidad, opiniones hechas desde la experiencia de muchos años sobre temas actuales, a la luz de la sabiduría que puede dar la vejez.
El más joven también tiene mucho para aportar al grupo, dado que sabe desde su perspectiva, asuntos que incorpora con más naturalidad y, además, transmite muchas veces la vitalidad de la juventud, el empuje del que empieza con ilusión a estrenar cosas de la vida.
Los mejores ingredientes para potenciar estos encuentros son la tolerancia y el amor, ya que tanto jóvenes, niños y mayores tienen mucho para compartir en el grupo. Todos aportan algo diferente, a todos les falta algo y necesitan algo: los niños tienen sus saberes y sus preguntas, posiblemente su alegría y su espontaneidad; los jóvenes saben muchas cosas de estos tiempos, tienen idea de la actualidad, fuerza, grandes expectativas, ilusión de independencia y de libertad, quieren conocer a su manera el mundo que se les ofrece. Y los maduros, que han vivido diferentes circunstancias de la evolución del ser humano, también tienen su saber personal. Sumado a las vivencias políticas y económicas de la historia del país. Ellos tienen mucho para contar, aportando la dimensión histórica, que permite sacar conclusiones aplicables al presente.
El común denominador es que a los distintos grupos de edades de la familia les hace bien, los enriquece poder oír y escuchar en tiempo real la visión del otro. Todos tienen mucho que aprender y, sumados los elementos, el resultado es positivo para todos.
El intercambio con la generación de los abuelos, les aporta a los jóvenes más profundidad a la idea de la vida y de los distintos procesos. Brinda una perspectiva más prolongada, permite reflexionar sobre el paso del tiempo y reduce la ansiedad de la inmediatez. A su vez, son personas para ocuparse, para visitar y con quienes charlar de asuntos diferentes, de formas diferentes, lo que favorece necesariamente al joven, con la visión del adulto mayor.
Los jóvenes pueden compartir lo interesante y novedoso de sus vidas, sus múltiples saberes, como también sus miedos e inseguridades. Siempre que el adulto pueda alojar sin reprimir las preguntas sin respuesta (aún) de los más jóvenes, contribuirá a la construcción de alternativas y a reducir las inquietudes que son esperables que se vayan generando en cada etapa.
Se trata de un espacio para estar mejor. ©


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