LA VIDA EN VERDE | MALMO | #161 ABR 2012
Cambiar el rumbo
del la historia


¿Cómo pudo un polo industrial en decadencia
convertirse en una de las ciudades más ecológicas del mundo?
La educación y el consenso entre sus 300.000 habitantes
fue un factor clave en la recuperación de la ciudad de Malmö

Los trenes que recorren el puente de Orensund comunicando la ciudad sueca de Malmö con su vecina danesa de Copenhague tienen una frecuencia de veinte minutos. Estos trenes forman parte de la extensa red de medios de transporte que la ciudad ha desarrollado a lo largo de los últimos diez años, con la finalidad de disminuir la circulación vehicular.
Solo un pequeño detalle en medio de las múltiples estrategias que forman parte de la política de sustentabilidad que la ciudad de Malmö decidió implementar hace una década.
Ocurre que esta ciudad, con 300.000 habitantes (que se duplican si se considera el área metropolitana) llegó a ser a mediados del siglo pasado el polo industrial más importante de Suecia.
Pero a fines de los ochenta, una grave crisis financiera azotó a Europa y la industria pesada sufrió las consecuencias. En 1996, la quiebra del astillero más importante de la ciudad, dejó un saldo de 60.000 desocupados. Fue la punta del ovillo que terminaría con el reinado industrial de Malmö.
Menos de veinte años después, esa misma ciudad se erige como una de las más habitables del planeta. Esta transformación es un ejemplo de recuperación urbana sostenible, cuya proyección para el 2030 es funcionar completamente con energías renovables.
La reconstrucción fue una iniciativa que incluyó las esferas públicas y privadas. Comenzó por el área del viejo puerto del oeste, que había sido centro de la actividad industrial desde el siglo XVIII. Se detectó que la contaminación en esa zona era baja, por lo cual se limpió y rellenó el área con dos metros de tierra de buena calidad. El compromiso era (y sigue siendo) dejar el cincuenta por ciento de la superficie destinada a áreas verdes, e instalar jardines en la azoteas (a modo de cubiertas verdes)
Más difícil fue la regeneración urbanística del barrio de Augustenborg,un área residencial de la década de 1950 que se había deteriorado mucho, en parte por culpa de inundaciones periódicas. Fue necesario construir un sistema integrado de canales de recogida de aguas pluviales, e instalando plantas en las azoteas y tejados, para facilitar la absorción.
Además, muchas calles se convirtieron en peatonales o de circulación de bicicletas, por lo cual se cambió el pavimento por otro tipo de suelo que facilite la absorción y se aprovecharon los carriles en desuso para plantar árboles.
Hace diez años había 250 km de carriles bici en Malmö. Ahora son más de 430, y además se han reservado algunas calles del centro de la ciudad sólo para bicicletas, por lo que es más rápido acceder a pedales que en auto. Un tercio de los desplazamientos de la ciudad ya se hacen en bicicleta, y cada vez hay más servicios para los ciclistas: desde estacionamientos y garajes vigilados o bombas de aire para inflar las ruedas, hasta mejorar la iluminación de los carriles bici y un novedoso sistema que les da prioridad. Se trata de unos sensores que se han instalado en 28 cruces de la ciudad y que, al detectar que se acerca una bicicleta, cambian los semáforos para favorecer el paso.
Además de mejorar las condiciones de circulación y hacer campañas dirigidas al público en general, como la edición de un libro que recoge fotografías de las personas famosas de la ciudad que se desplazan en bicicleta, también se ha implicado a las empresas privadas. El proyecto ‘Business on Bikes’ ha conseguido que una cincuentena de compañías hayan cambiado los coches por las bicis para los trayectos de trabajo, y también anima a los empleados municipales a que acudan al lugar de trabajo o se desplacen a hacer gestiones a golpe de pedal. Hace unos años se intentó ganar adeptos regalando un mes de alquiler de bici a quienes dejaran el coche en casa.
Todos los autobuses funcionan con gas natural desde el año 2001 (hicieron las primeras pruebas, de forma pionera, en 1987), y últimamente se han adaptado para que puedan utilizar una mezcla de gas natural y biogás a partes iguales. La mitad de los vehículos ya disponen de este sistema, pero el objetivo final es que todos utilicen sólo biogás dentro de unos años. Está previsto que los taxis también se apunten al nuevo combustible. Los proyectos de futuro contemplan también autobuses más grandes y la reintroducción del tranvía.
Malmö aspira a ser una ciudad neutra de emisiones para el año 2020, y el objetivo es que diez años más tarde, toda la generación de energía sea de fuentes renovables. Hasta el momento, han reducido el 30%, gracias a las instalaciones fotovoltaicas en escuelas, museos, edificios industriales y residencias de ancianos, y el parque eólico más importante de Suecia, situado a diez kilómetros de la costa mar adentro, con capacidad para abastecer anualmente 60.000 viviendas.
La provisión de energía limpia se completará con la reconversión de una gran planta de cogeneración, que se ha inaugurado recientemente y proporciona electricidad para 150.000 viviendas de Suecia y Dinamarca, y 1 TWh de calefacción a partir de gas natural. La idea es que pueda alimentarse sólo de biogás procedente de residuos orgánicos en los próximos años.
La basura es de hecho una de las fuentes energéticas principales de la ciudad. Gran parte de la calefacción proviene de la incineración de la fracción restos domésticos. Y la orgánica se usa ya para producir biogás. Ciudadanos, restaurantes y escuelas separan los desechos orgánicos en unas bolsas especiales de papel y los depositan en los contenedores indicados. Y también se experimenta con otros sistemas de recogida. Los habitantes de los 147 apartamentos del Turning Torso, uno de los pocos edificios altos de la ciudad (la media es de cinco pisos de altura) y obra de Santiago Calatrava, cuentan con un triturador de restos de comida que las deposita en un tanque especial, y luego se utilizan como fertilizante o para hacer biogás.
En Malmö se han propuesto mejorar la eficiencia energética: han conseguido bajar el consumo, sobre todo de calefacción.
Esto le ha valido ser finalista en la última edición del premio Capital Verde Europea, y ha recibido el galardón Habitat Scroll of Honour de las Naciones Unidas. ©