LA VIDA EN VERDE | COPENHAGUE | #165 AGO 2012
Una ciudad sostenible

Copenhague será verde. Después de Estocolmo en 2010, Hamburgo en 2011, Vitoria-Gasteiz en 2012 y Nantes en 2013, en el año 2014, la capital de Dinamarca será Capital Europea Verde. Así lo decidieron los exigentes jurados que determinan el galardón en base a una serie de parámetros de sostenibilidad, ecología, bienestar y calidad de los servicios.

La capital danesa, con una población que ronda los 500.000 habitantes, es una de las ciudades más sostenibles de Europa. Así quedó demostrado al situarse en el puesto Nº1 del ranking Green City Index que realizó Siemens en colaboración con EIU (Economist Intelligence Unit) hace dos años.
En el índice europeo se utilizaron 30 indicadores individuales relacionados con una amplia gama de aspectos ambientales divididos también en 8 categorías. Se emplearon 14 indicadores cualitativos y 16 cuantitativos que varían desde la “gestión ambiental”, el consumo de agua, el manejo de desechos y la emisión de gases de efecto invernadero.
Las grandes ganadoras de este ranking fueron las ciudades de los países escandinavos en los cuáles la conciencia por el medio ambiente viene siendo parte central de sus agendas desde hace varios años. Copenhague fue la ganadora con 87,31 puntos, levemente arriba de Estocolmo con un puntaje de 86,65 y Oslo con 83,98. Paris, Londres, y Madrid ocuparon los puestos 10, 11, y 12 respectivamente.
Algunos de las razones por las cuales Copenhague se ubicó en la cima de este ranking verde radica en los siguientes tópicos:
La ciudad ha conseguido reducir sus emisiones de CO2 en un 20% en los últimos 15 años, a pesar de que la población ha aumentado en un 7% en ese mismo período de tiempo. Para el 2015, la ciudad pretende reducirlas en otro 20% adicional y en 2025 el objetivo es conseguir anular las emisiones por completo.
En cuanto al consumo de energía, las casas danesas se encuentran entre las más eficientes del mundo, incluso a pesar de que dos terceras partes de los edificios hayan sido construidos antes de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, el consumo energético en sus edificios residenciales es el más bajo de todas las ciudades que participaron en el ranking, ya que todas las casas están conectadas al sistema de calefacción urbano, lo que ayuda a mantener un consumo energético bajo.
El 55% de los residuos son reciclados y gran parte de los restantes son incinerados en plantas que se conectan con el sistema de calefacción de la ciudad, el llamado District Heating que la abastece de calor por una red urbana, como ocurre con el agua o el gas.
La ciudad cuenta con un eficiente sistema de transporte público (metro, tranvía y autobús) permitiendo que cada ciudadano pueda acceder a él en un radio de 350 metros. Además, hay más de 388 kilómetros de rutas en bicicleta. En 1995, ya contaba con una red de préstamo gratuito de bicicletas y cada día los ciclistas de Copenhague recorren entre todos 1,1 millones de kilómetros. Se pretende que para el 2015, el 50% de la población utilice este medio para desplazarse a su trabajo.

El número de personas con coche propio es más reducido que en otras partes
de Europa, siendo Dinamarca el país europeo donde comprar un vehículo
resulta más caro.

El tratamiento de aguas residuales, las campañas de concientización y los sistemas de medición del consumo de agua, obligatorios en todos los hogares desde 1999, han hecho que la ciudad mejore considerablemente su consumo de agua. El próximo objetivo es que cada habitante consuma 100 litros al día, en lugar de los 114 que se consumían en 2007.
Desde hace años el puerto de la ciudad tiene bandera azul, al igual que múltiples playas cercanas a la capital, es decir, que la calidad de su agua es apta para el baño.
Las zonas verdes son un factor clave en la vida de Copenhague. Un 80% de los habitantes de la ciudad tienen un parque a menos de 300 metros de su hogar y para el 2015 se quiere mejorar estas cifras creando 14 nuevos parques y plantando más de 3.000 árboles en las calles.
Finalmente, uno de los datos más destacados del informe presentado por la EIU es la relación que existe entre la riqueza económica y la posición en el ranking. Nueve de las diez primeras ciudades tienen un PBI por habitante de más de 31.000 euros. Es razonable dado que las ciudades más ricas se pueden dar el lujo de invertir en infraestructuras más eficientes y contratar especialistas en la materia. ©

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