FEBRERO 2008 | Año 10 | Número 111
Carlos Belloso

En diálogo con Metro, al actor Carlos Belloso saca a relucir su amor por la actuación y nos cuenta sus proyectos para el año 2008.

Entrar al mundo imaginario de Carlos Belloso puede llegar a ser una tarea interesante, allí conviven todos sus personajes, los más populares, los que pasan casi desapercibido pero están muy logrados y los otros... los que están por venir pero todavía no fueron descubiertos. Con el Teatro Gargantua como segundo hogar, Carlos Belloso nos cuenta, entre muchas cosas, su admiración por Lon Chaney y como planea un año alejado del circuito televisivo.

¿Que estas haciendo actualmente?
Estoy ensayando una obra que se va llamar “Mundo Mudo”.

¿Cómo surge “Mundo Mudo”?
Digamos que es la vida de un actor, hecha por un actor. Lon Chaney es un actor del cine mudo de la década de los años 10, 20 del cine mudo norteamericano. Fue una especie de excepción a la regla, porque fue un actor increíble. Tenía una forma de actuar muy intensa, muy impregnado por la forma expresionista alemana de aquella época y al mismo tiempo realizaba su maquillaje que era realmente notable porque no era como el que podemos ver ahora: el maquillaje que utilizaba completaba toda su actuación… Siempre lo cito, aunque no lo conoce mucha gente. Solo los cinéfilos lo conocen mucho, es uno de los mejores actores del cine mudo norteamericano.

¿Podemos decir que la obra nace de la admiración por este actor?.
Si, y también porque me daba bronca no poder hablar de Lon Chaney. Por otro lado pienso que si yo lo use como modelo y no le hago un homenaje debido me voy a sentir medio incómodo. Esto se venía postergando hasta que lo hable acá en el Teatro Gargantúa y me dijeron que es una buena idea hacerlo este año. Siempre pienso en Orson Welles, que decía que Lon Chaney nunca fue lo suficientemente homenajeado como debería. Me suena en la cabeza Orson Welles diciéndome que hay que hacerle el homenaje sí o sí.

¿Te gratifica mas hacer algo de él sobre el escenario?
Claro porque, en realidad la tarea del actor es rara… rara, porque es como entrar dentro de algo que és, pero al mismo tiempo no és. Por ejemplo: cuando yo soy Hamlet y digo palabras de Shakespeare, no soy ni Hamlet ni soy príncipe de Dinamarca ni hablo como Shekespeare… Entonces es algo que hago que no es.

Pero tenés que creértelo para poder hacerlo…
Si, hay un nivel de verdad... que no se si tiene que ver con Shekespeare, con Hamlet, o con el príncipe de Dinamarca. Tiene que ver con un imaginario del actor que coincide con la obra artística o con el personaje. Con Lon Chaney me pasa algo parecido: quiero ser él, se que no lo voy a lograr porque él era único, pero en el camino a ser Lon Chaney me voy a ver contaminado de él o teñido de un buen actor. Es como “querer hacerlo” y no “serlo” pero en el camino serlo. Parece un juego de palabras pero en realidad tiene que ver con mi imaginario.

¿Qué es mas importante la verdad o la verosimilitud?
Son términos muy parecidos, a mi me gusta trabajar con el concepto “imaginario”. Hay un mundo imaginario mío, y en ese mundo imaginario soy verdadero. Por ejemplo, volviendo al tema de Hamlet, si yo quiero hacer un príncipe de Dinamarca loco, angustiado y melancólico, busco la locura, la melancolía o la angustia dentro de mi imaginario y me voy acercando. Son fragmentos del pasado más pasado y del pasado más inmediato que uno tiene. El imaginario y el recuerdo se tocan. Lo que pasa es que el recuerdo sale como una especie de secuencia numérica y gradual. En cambio la fantasía de uno va haciendo como un collage de eso. Si bien no sé si es un príncipe de Dinamarca lo que interpreto, sí sé que está loco y angustiado.

Te pasó alguna vez de decir... “con esto tengo que tener mas cuidado a ver si el público no se lo cree”.
En realidad hay como una sensación de que uno esta haciendo una especie de misión imposible. Porque uno cree que la gente se va a dar cuenta. Pero partamos de la base de que la gente siempre se va a dar cuenta de que hay un actor no siendo lo que es.
A partir de ahí se crea como un nivel de aproximación a una verdad que no es y al mismo tiempo el público cree en algo con tal intensidad que también se da cuenta de que lo que se esta creyendo tampoco es.

Pero en ese momento, el público, también entra en ese mundo imaginario.
Obviamente, pero hay como un mecanismo que es muy preciso y quizás muy pequeño. Es como que alguien hace lo que no es y el público cree ver lo que tampoco es. En el l fondo la gente dice: “lo que estoy viendo es verdad” y en esa realidad lo que esta viendo es lo mas verdadero, porque ve a Carlos Belloso sobre el escenario frente a la gente. Eso es lo que nunca va a dejar de existir ni de ser.

¿Y con la televisión te pasa lo mismo?
No es lo mismo en la televisión ni en el cine. Ahí uno puede dudar si esa sombra que pasa por ahí es Carlos Belloso o es un extra o es un doble. Se puede dudar si el que se tiró a un barranco es el actor principal o es un doble. Hay como una cierta distancia, se crean otras convenciones. En teatro siempre va a ver una verdad absoluta que es Carlos Belloso enfrente de la gente. Entonces, cuando se llega a desmalezar toda la convención y todos los personajes, y se llega al núcleo de la verdad de Carlos Belloso… ahí entro hablar más de la verdad que nunca. Quizás son cinco segundos de espectáculo, pero tiñen todo lo demás. Ws como el momento mágico que convierte todo en realidad.

¿También das seminarios de representación?
Me interesa mucho el tema de la representación. Doy seminarios, me gusta escarbar la representación como un hecho mágico, como un hecho muy simple. Pero desde que la humanidad es humanidad se viene haciendo y realizando. Desde el momento en que se representan las manos en las cavernas o se baila delante de un fuego, muy primitivamente se estableció esa magia. Este tipo de lugares (Teatro Gargantúa) me lo permite hacer. Quizás el Gran Rex no es tan intimista como esto. Acá los agarro de cerca y el proceso se hace como más de laboratorio, más de “vengan a experimentar conmigo”.

¿Te cuesta salir de ese mundo imaginario?
No, es un mecanismo automático. Mirá, estuve 20 días parado sin hacer nada… pero es mentira porque siempre estuve haciendo cosas. Por ejemplo, me engancharon del gobierno de la ciudad, hice unos monólogos en Recoleta, o fui a ver a un amigo que estaba haciendo un stand up y le pedí que me invite y subí al escenario… O sea: no puedo dejar de representar, es mas fuerte que yo. Si bien me desconecto muy fácil cuando estoy haciendo un personaje, me quiero conectar enseguida después,... es un poco adictivo (Risas). Mi droga es esa.

¿Tu trabajo de actor es una forma de vida... “más que un trabajo”?
Si, pero al mismo tiempo es...”un trabajo donde trabajo conmigo y con mi trabajo”, entendés?.

Claro… trabajas para vos.
Trabajo para mi, conmigo y trabajo con mi trabajo. Por ejemplo, vos como periodista, hacés notas. A veces es difícil trabajar sobre tu trabajo, salvo cuando entrevistás a un periodista o cuando empezás a hondar en los mecanismos del periodismo para que eso sea una nota conceptual sobre lo que estás haciendo. Pero ser actor (sobre todo de teatro) es uno de los pocos oficios por los cuales uno puede trabajar sobre su trabajo. Hay un libro muy conocido de Stanislavski que se llama "El trabajo del actor sobre si mismo", no muchos trabajos pueden trabajar sobre uno.

Por lo que me contás de los medios donde podés actuar el que más te gusta es el teatro. ¿Es así?
Cuando veo mi carrera para atrás me gusta todo... Lo que mas me gusta, es actuar, en realidad.

¿No te importa donde sea?
No, no me importa en que circunstancia. Hay formatos que los entiendo más que otros. Por ejemplo, en televisión tengo un montón de premios, (4 Martin Fierro, 2 Premios Clarín, etc). Te puedo asegurar que no entiendo a la televisión todavía. No la entiendo como fenómeno. Es como si todavía estuviera empezando, y eso que tengo 10 años en televisión.

¿En que sentido no la entendés?... como funcionan las cosas.
Y la televisión es siempre empezar de nuevo. Porque tampoco depende tanto de mi, depende más de un productor, un canal, un iluminador, un sonidista… En cambio en teatro si no hay sonido no importa, se resuelve. Si no hay luces pero hay una luz dirigida y se me ve, está todo bien...

Con menos elementos podes continuar.
¡Claro! Es más yo trabajo con menos elementos, porque voy armando una forma muy Grotowskiana teatral. (Grotowski hablaba del teatro pobre) Yo coincido más con un teatro pobre. No pobre por no tener plata, sino pobre en recursos pero rico en otras cosas. En talento, en trabajo, en efectos, en haber pensado todo y con pocos elementos hacer algo mágico para que la gente que venga le pase algo. Sino le pasa nada... bueno uno no le puedo cambiar la cabeza a todos, hay muchos factores que pueden fallar. Pero la idea es esa: que cuando vengan a verme no solamente les guste y pasen un buen momento, sino que lo recomienden, que digan “vengan a ver esto porque hay que verlo”. Entonces tengo más “clientela” en términos comerciales.

Podemos decir que sos un tipo de teatro devenido en los demás medios audiovisuales.
Lo que pasa es que el teatro lo conozco mucho más. El teatro lo conozco todo. Puede parecer una forma muy soberbia de hablar, eso de saber todo, pero lo que quiero decir es que conozco lo mecanismos del teatro y los manejo. Conozca acá, allá (señala el escenario), conozco al público cuando está alto, cuando está bajo.

Igualmente, cada tanto en televisión algo tenés que hacer…
¿Decís a nivel reconocimiento, a nivel popular? Si, si puede ser En realidad, el año pasado (2007), no hice nada. No me preocupa tanto, igual me fue bien.

¿Haber nacido del under te hace tener menor necesidad de las luces de la televisión?
Se puede decir que nací del under, de ese circuito. También hice teatro independiente, hice otras cosas. Teatro independiente no es lo mismo que under para mi.

¿Que diferencias hay?
Teatro independiente son otros circuitos, donde hay gente de teatro que trata de hacer las cosas a pulmón. Under pertenecía a una época, y a un circuito, más reducido: El Paracultural, Cemento, Mundo Bariete, Paladiun…

¿Como fue tú paso de ese lugar independiente a un lugar mucho más comercial, cómo es la televisión?
Y fue gradual. Al mismo tiempo es una decisión, porque al principio los que estábamos en ese circuito renegábamos mucho de la televisión.
La televisión era muy diferente, era muy esquemática había gente muy maltratadota. Por ejemplo, te decían... “¡ponete ahí!”... “¡pero vos que sabes!”, había una forma muy fea de tratar... y nosotros rechazábamos esa forma, rechazábamos lo esquemático que podía ser la televisión...

¿Qué hizo que te acercaras a la televisión?
Las nuevas productoras como Pol-Ka, como Ideas del Sur, abrieron el juego a gente de teatro. Es mas, yo creo tengo una teoría. Nunca se la comente al chueco ni a nadie, pero para mí Pol-Ka, en un momento abre la productora con gente de televisión y se ve que tiene un mercado tan grande de actuaciones que empieza a abrirse a otros lugares. Entonces se abre al teatro y la gente de teatro ayuda a que la actuación de televisión no sea tan esquemática. Así, yo aparezco en Pol-Ka haciendo el Vasquito, que era una actuación muy teatral para la televisión, había mucho miedo en hacer eso.
El Vasquito es una actuación de composición. O sea, tengo que transformar la Cara (hace de Vasquito) y ponerme un vestuario y hablar de una determinada manera que yo no hablo. Cuando un actor va la televisión por lo general le piden que haga de uno, que encarne un determinado fisic du rol, que te da para hacer de tal persona. En cambio, ¡yo soy actor, puedo dar otras personas y otros personajes, tengo un abanico de posibilidades! Por eso digo que las productoras lo que hacen es apostar a que la gente de teatro venga, y arme sus personajes. Esto se dio de forma inconsciente, no por algo especifico, ni tampoco fue que se lo propusieron...

Las productoras vieron que les funcionaba y lo utilizaron.
Les funcionaba, y uno encontró la libertad de hacerlo. Pero no es nuevo. Yo recuerdo “Cosa Juzgada”, que era un programa increíble, con actores muy buenos que venían del teatro. Son mojones dentro de la historia de los medios audiovisuales. “Cosa juzgada” lo veía de chico y me parecía muy impresionante. Pepe Soriano, me parece un actor que en la televisión me ayudo mucho, me siento identificado con él. Es una persona que viene del teatro y del cine que cuando irrumpía en la televisión lo hacía con personajes muy fuertes, que no necesariamente tenían que ver con un fisic du rol, sino que tenía que ver con actuar un personaje y apuntar hacia donde iba la novela.

¿Como te cae que hoy existan muchos espacios ocupados por “bellezas”, que quizás podrían estar utilizados por actores que pueden elaboran y desarrollar un personaje?
A mi me parece que está bien… y hasta es lógico. La televisión es un medio freek, se nutre de todo, no solo de belleza. ¿Qué puede ser una belleza...? no sé por ejemplo, belleza para mi era Marylin Monroe, que no solamente era bella sino que era buena actriz, cantaba, bailaba, tenía un cuerpo que despertaba pasiones. Hay otras bellezas que son bellezas tontas, pero también se usan: la belleza culo y tonta (risas), es algo que tiene que aparecer y es necesario, (quizás mas o menos) pero es un producto también. Actores malos... también se necesitan... para ensañarse con ellos (risas) o justamente para hacer productos berretas que también son necesarios. Es como un muestrario, sucede que a veces es se entusiasman mucho con algo entonces agotan.

Hasta que todos se aburren, deja de funcionar y comienzan con otra cosa.
Claro, ahora dicen que la ficción no existe... siempre hay algo que peligra, y hay alguna frase que... por ejemplo “somos actores queremos actuar” y ahora es “la ficción puede desaparecer” y el día de mañana será otra no se... “los actores virtuales no existen” (risas). Va a ser como un delirio pero siempre hay como necesidades de eso y también hay necesidades de lo otro.

Antes mencionaste al Vasquito, fue tu personaje que te llevo a la popularidad. ¿Lo sentís así?
Si, fue el personaje más popular. Aunque el Willi de “Tumberos” también era popular a otro nivel. Yo también sé qué ve la gente cuando me saluda en la calle.

Eran dos públicos muy diferentes.
Si, públicos muy separados uno del otro, pero igualmente, tenían que ver con lo popular de sectores diferentes. A nivel popular el Vasquito pegó. Quique de “Sos mi vida” también fue un personaje que pegó por lo exaltado que era, pero se puede decir que fue con el Vasquito dónde la gente empezó a mirar a Carlos Belloso. Quizás si hacia otros personajes no iban a empezar a mirarme... había que descubrir un actor debajo de la mascara. El Vasquito me sirvió como carta de presentación.

Y además, con ese personaje, quedaste instalado en la memoria del público.
Si un personaje que deseé hacer en la televisión, y que quedó en el inconsciente de mucha gente. Vos decia “El Vasquito” y la gente ya va a una imagen y a una forma. Es una función, cumple una función dentro de una película o dentro de un programa. Si hace bien esa función, el personaje ya está, porque es como arquetipo, se te pone en la cabeza y se te graba, es más fuerte la representación que lo auténtico. Y el Vasquito tiene eso: le pasaban un montón de cosas, se golpeaba, lo mataban y revivía, se caía de un cuarto piso y salía ileso... o sea, era un dibujito animado, los autores mismo decían que era muy bueno el personaje porque era tan fantasioso que podían entablar situaciones rarísimas a través de él.

¿Te acordás de alguna de esas situaciones?
Si, un día el Vasquito se golpeo la cabeza y estaba mirando un programa japonés de artes marciales y se convirtió en el señor Lee y por un mes hice otro personaje. El Vasquito no estaba más… después un día volvió. Era divertido, un ser extraño.

Dentro del teatro independiente mencionabas antes que hay menos recursos para trabajar. ¿Tenés alguna anécdota particular?
He estado en lugares muy precarios… y me paso de calcular mal y que se me caiga toda la escenografía encima.

¿Como salís de eso?
Si estoy haciendo un drama, una tragedia griega, que se me caiga toda la escenografía es un garrón porque a partir de ahí no puedo conmover a nadie. Pero si es gracioso lo que hago contribuye, además es como anecdótico, “yo estuve en la función cuando a Carlos Belloso se le callo la parte de atrás del escenario”. (Risas)
Ahora me estoy acordando de una cosa muy interesante que justamente no era gracioso, era una obra de Javier Nolte, que se llamó “Faro de Color”, era una obra muy densa, yo hacía de un tipo que quería enloquecer a su mujer, le hacía creer que nuestro hijo que había muerto todavía estaba vivo y yo hacía de hijo al mismo tiempo. También queríamos matar al hijo del novio de una amiga que era veterinaria, entonces lastimamos a nuestro perro para que la amiga venga a curarlo y al mismo tiempo distraerla para matar al hijo...
Era una obra densa de un cargado humor negro. La hacíamos en el que ahora es el teatro Abasto y teníamos que representar esta obra para ir a España. Se la mostramos a un grupo de españoles que vino a ver la obra y me acuerdo que el espacio del escenario era pelado, pelado. Había solo pines y luces, tenía un fondo negro, una tapia de madera pintada. Atrás de esa tapia de madera había una bañadera de un elenco que ya había terminado una obra anterior.
En esa bañadera venían los eléctricos y ponían todos los cables que iban dejando, y como la obra era tan densa, se creía que tenia que ver con los desaparecidos… (aunque no tenía que ver específicamente con los desaparecidos)
Estábamos en plena representación con los gallegos… una densidad, una cosas así rígida y en un momento bailando para atrás, una de las actrices golpea ese tabique de madera y yo veo que el tabique de madera se viene encima de ella y yo lo pongo así (estira el brazo mostrando como sostiene la tapia) y sigo hablando. Esto ya me pesaba muchísimo, entonces como si fuera parte de la obra agarro y hago taaa!!! la tiro y cae sobre el escenario; lo que se ve es toda la obra, imagináte que lo único que queda a la vista es la bañadera llena de cables, eso ayudo tanto a la obra, ante tanta densidad una bañadera llena de cables tiene un significado espantoso, es un horror, es lo mas horroroso que puede pasar... y bueno gracias a eso pudimos viajar a España, (risas). Lo resolvimos de una manera increíble. Bueno eso también tiene que ver con los bajos recursos.

¿En España estuvo la bañadera?
No, ¡jamás! (Risas). Sabes lo que era llevar una bañadera en el avión...

Con cables adentro...
Una bañadera y con cables, te imaginas, pero bueno, justamente yo no fui a España con esa obra porque no quería viajar en ese momento, fui muchos años después con otras obras.

¿Mundo mudo ya tiene fecha de estreno?
Para marzo estamos calculando, fines de marzo y si no da quizás en abril pero no mucho mas de esa fecha. La a dirigir Ricardo Araos, y va a ser acá en el Gargantúa, un lugar que se remodeló y me siento muy cómodo.©