DICIEMBRE 2006 | Año 09 | Número 97
China Zorrilla

China Zorrilla está sentada en una de las sillas del living de su departamento de la calle Uruguay. Acaba de grabar su participación en un video en homenaje a la desaparecida actriz Ana María Campoy. Hace reír a todos con un par de anécdotas, mientras convida con café y masas. Hay algunas marcas que a Concepción Zorrilla de San Martín –conocida mundialmente como China- la presentan tal cual es. Durante toda la entrevista con Metro, la actriz uruguaya hará gala de su gracia, espontaneidad, de sus ocurrencias y de la celeridad con la que habla. China recorre su larga trayectoria y habla de su buen presente laboral. En teatro lleva cuatro años con la obra Camino a la Meca y antes había hecho siete seguidos con Eva y Victoria. Acaba de filmar una película de Sergio Renán en San Luis y realizará otra con Facundo Arana en España. “Me impresiona estar tan vigente a los 84 años”, confiesa.

- Estuvo en San Luis, filmando las escenas de una película de Sergio Renán; Camino a la Meca continúa con sus presentaciones por todo el país y ahora tiene una propuesta para hacer una película en España con Facundo Arana. Lo que se dice un año hiperactivo.
- Sí. La película de Renán es una linda historia. Yo hago de la madre de un actor al que admiro mucho: Luis Luque. Yo soy fanática de la última película que hizo con Diego Peretti, “Tiempo de valientes”. Yo quiero que esa película le llegue a Woody Allen para que la haga en inglés y él haga el papel de Peretti. Es una película tan genial, no se puede no aplaudir al final. ¡Qué genio que es Damián Szifrón!.

- Hablemos un poco de su historia ¿Alguien la llama Concepción en la actualidad?
- No, sólo las monjas del colegio, pero hace 70 años. (Inés, la hermana de China, que está sentada en un sillón, interviene: “nosotras no sabíamos ni como te llamabas, China”). Cada vez que llego a un lugar tengo que explicar por qué me dicen China, porque China son las mujeres morochas con los ojos achinados y yo soy una gorda, rubia... El tema es que en el Uruguay a las Concepción se les dice Cochonas. Cuando éramos chicas vivíamos en París por el trabajo de mi papá. Nosotras teníamos muy incorporado el francés a nuestras vidas y, entonces me decían Cochone, que quiere decir cerda. Yo vivía con un ataque de histeria y gritaba: ‘Todos se ríen de mí’ y un día dije la frase fatal: ‘preferiría que me llamen Cochina’ y ahí quedó.

- Su padre era escultor y su abuelo, Juan Zorrilla de San Martín, era un escritor muy reconocido. Ellos eran las figuras artísticas en su familia. ¿Cómo era la relación con ellos?
- La familia de mi abuelo era muy conocida en el mundo de la cultura porque mi abuelo era reconocido como el ‘Poeta de la patria’. En esa época una cosa era el teatro y otra una mujer. Y yo le recitaba poesías a mi abuelo y él me decía que yo le iba a dar el gusto y que iba a ser actriz. Mis tías lo escuchaban espantadas y le decían ‘no le diga eso, papá’. Por el lado de la familia de mamá nadie aceptaba la idea. Nunca me fueron a ver al teatro.

- ¿Cuándo comienza a dar sus primeros pasos en la actuación?
Inés grita: “De chica, en la quinta los abuelos”. Y China responde: “Sí, de chica en la quinta de mis abuelos, que era de esas casas de antes...”. China comienza a pedir un cuadro de la quinta de sus abuelos. “Trae la foto de la quinta, Inés... está en el rincón, más a tu izquierda, más... fijate bien Inés”. Finalmente el cuadro de la quinta, que en realidad es la base de una mesa, aparece.
- En esta quinta fueron mis primeros pasos en la actuación. Mamá ponía un cartel que decía: “Mañana Show de China”. Hacíamos un tragedia en 15 minutos o bailábamos.

- ¿Pero cuándo decide vivir de la actuación?
- Hacíamos obras de teatro y vendíamos las entradas... por su puesto que no iba nadie. Pero en 1946 tuve la gran decisión de mi vida. Me entero que hay becas del Consejo Británico para ir a Londres. Yo quería una beca de teatro y entonces me presenté. El problema era que mi inglés era: good morning, bye bye. Me hacen un examen... y me dan la beca, se ve que nadie quería ir a Londres después de la guerra. Cuando llegué me di cuenta que no sabía hablar inglés y no iba a estudiar ingeniería, iba a estudiar teatro. Cuando voy a dar el examen de ingreso a la academia, el director me dice: “Usted no habla bien inglés”, entonces yo hablaba a la perfección el francés y le propuse hacer la interpretación de una obra de Moliere en francés... ahí pasé. En esos días, para mi alegría y desesperación me enteré que en Montevideo se había formado un elenco internacional con actores muy bien pagos... y yo en Londres. En el ’48 me incorporé.

- ¿Fue una casualidad que su casa en Argentina esté en la calle Uruguay o así lo eligió usted?
- Yo a Argentina vine a hacer una película sólo con una valija en mano, actué en “Un guapo del 900”. Cuando me comenzaron a salir trabajos como actriz decidí quedarme a vivir. Entonces salí con un taxi a buscar departamentos. Vi diez y ninguno me gustaba, pero faltaba uno en la calle Uruguay. No era este, sino uno que está en la vereda de enfrente. Lo fui a ver y era justo lo que yo buscaba. Después empecé a laburar bien y a ganar buena plata y me mudé acá, pero también conservo el otro.

- Usted siempre dice que es rioplatense...
- (Interrumpe) Porque mamá era Argentina y yo nunca pensé que cambiaba de país cuando venía a la Argentina... y de golpe viene esto de las papeleras que me hace tanto mal.

- A eso iba. ¿Cómo vive este conflicto?
- Muy mal – China cae en el único silencio prolongado que va a tener la entrevista-. Yo no quiero hablar de esto porque tengo miedo de pasarme, te voy a leer una nota que me hicieron en un diario de Uruguay (China lee y evidencia su dolor frente al conflicto). Mirá que yo soy hincha del Pingüino (en referencia al presidente Néstor Kirchner), pero piden la opinión a la Corte de la Haya, la Corte dice que tiene razón Uruguay y no les gusta, entonces para qué piden que intervenga. Es algo muy delicado y que nos perjudica a todos. De repente parece que se va a arreglar y se cae nuevamente. Yo siento que se va a arreglar, espero no equivocarme.

- ¿Es cierto que escribe en un diario su vida y que la resume en una línea por día?
- (Antes de contestar China llama a una de sus asistentes, Marta, para que le traiga un montón de cuadernos que tiene en una repisa. Con las pruebas en mano inicia su respuesta). Te los voy a mostrar porque los tengo a todos. Yo escribo desde marzo de 1946, desde mi viaje a Londres, todos los días escribo alguna línea. Todos, hasta anoche. (China comienza a revisar su pasado en los cuadernos y consulta nombres y lugares con su hermana).

- A pesar de haber participado de tantas películas, usted se sigue considerando una actriz de teatro. ¿Por qué?
- Yo filmé mi primera película casi a los 50 años. O sea que fue casi como una aventura cuando me llamó Lautaro Murúa para hacerlo. Y después, casi seguida, hice La Mafia, en 1972.

- Elvira, el personaje de Esperando la Carroza que se filmó en el año ’85 todavía tiene vigencia.
- Sí, son cosas del cine. Yo hice una película con Eduardo Blanco que se llama Conversaciones con mamá. Es divina esa película. Sin embargo, acá no pasó nada y en Uruguay la vieron 35 personas, entre amigos y familiares. Por esa película me dieron un premio en Rusia. Hubo dos premios: Meryl Streep y China Zorrilla, y yo acá con Flor (su perrita) en la falda.

- Leí que estudió ruso con el bisnieto de León Tolstoi. ¿Le gusta estudiar idiomas?
- Me encantan. De chica, el francés fue el primer idioma que hablé, me fue muy útil porque después estuve en Norteamérica – estuvo desde el ’64 al ’68- y me anoté como profesora de francés en un colegio. En Londres aprendí el inglés. En mis cuadernos, tengo anotadas las palabras nuevas que iba aprendiendo. Cuando volví a París empecé a aprender ruso. Yo le dije al profesor que quería saber cincuenta palabras y las sé... y las administro tan bien que les hago creer que hablo ruso igual que Tostoi. (China comienza a hablar en ruso con la misma celeridad que lo hace en español). Mi cuaderno de Ruso lo tuve que quemar cuando llegaron los quetejedi (en referencia a la última dictadura militar). Ahora me compré un libro de cómo aprender ruso.

China vive con la misma velocidad con la que habla. Sentada en la cabecera de la mesa de su living escucha el incesante sonar de su teléfono. A su izquierda, en uno de los rincones, una mesa hace de exhibidor de todos los trofeos que cosechó durante su trayectoria. A su derecha, en la pared, un viejo cuadro retiene una vieja imagen familiar posando a pocos metros del Arco del Triunfo, en París. Una pintura muestra a la actriz con algunos años menos; mucho más cercana a la eterna Elvira de “Esperando la carroza” que a la Elsa de “Elsa y Fred”. Flor, su perrita, regalo de Bernardo Neustad, camina por todos lados y evidencia que es tan inquieta como su dueña. China no para de contar anécdotas. Habla de personas, de lugares y de momentos, y atrapa en cada relato.

- Su agenda está saturada de compromisos. Pero, ¿Qué hace en los tiempos libres?
- ¿En los tiempos qué?. Con que se come eso. (Risas). No tengo tiempo libre. Esta es una profesión muy jodida para la vida en familia y para el matrimonio. Cuando llega el fin de semana... yo soy soltera desgraciadamente, pero si tuviera un marido no hubiésemos estado juntos un solo fin de semana.

- Usted proviene de una familia muy numerosa, es la tercera de cinco hermanas. ¿Nunca pensó en formar su propia familia?
- Cómo no voy a pensar, pensé muchísimo en eso. No se dio, no me preguntes por qué. Mamá siempre se equivocó porque decía: “La primera que se va a casar y que se va a llenar de hijos va a ser China”. Soy la única soltera.

- ¿Mira televisión?
- Un poco. Soy más de dejarlo prendido de fondo. Veo Montecristo y me gusta también la pareja que hacen (Natalia) Oreiro, mi compatriota, con Facundo Arana. Con Arana, como te dije, vamos a filmar una película en España. También me encanta esa Carla Peterson, la tengo acá, la quiero meter en una obra de teatro.

- En su carrera cinematográfica hay dos cortes abruptos. Uno es entre el ’75 y el ’82, durante la dictadura y el otro es entre el ’97 y el 2004. ¿Por qué se dio este último parate en el cine? ¿No tuvo propuestas?
- Durante la dictadura yo estaba prohibida acá y allá (en referencia a Uruguay). Con respecto al segundo parate, no sé por qué. Yo tuve tanta suerte en la vida que hasta la vejez me trajo suerte. Es verdad lo que digo, yo trabajo en un medio donde los viejos no se usan. En la televisión no hay viejos.

- ¿Entonces se siente una privilegiada?

- Claro, sin ninguna duda. La verdad que a mí hasta me impresiona estar tan vigente a los 84 años.

La entrevista llega a su fin con China tirada – casi acostada- en un gran sillón rojo. Dentro de algunas horas la espera un nuevo escenario donde se presentará Camino a la Meca. China puede seguir hablando por horas. Puede seguir contando historias... China es historia... historia viva, pero China es presente, un presente lleno de propuestas y de oportunidades. ©

Radiografía de una actriz

Nombre: Concepción Zorrilla de San Martín
Fecha de nacimiento: 14 de marzo de 1922
Lugar: Montevideo, Uruguay
Filmografía: Más de 30 películas y sigue contando.
Primer película: Un guapo del 900 (1971)
Ultima película: Elsa y Fred.
Acaba de trabajar en un film de Sergio Renán, pero aún no fue presentado al público.