ENERO 2007 | Año 10 | Número 98
Carlos Regazzoni

Es considerado uno de los artistas más excéntricos de Argentina.
Asegura que no se considera polémico “aunque tampoco de los que son obsecuentes”. Desde hace 23 años vive en los talleres del ferrocarril a pasos de la estación Retiro y advierte que si lo llegan a querer sacar de allí “se viene la tercera guerra mundial”.

Avenida del Libertador y Suipacha. Algunos metros atrás, la boca de la estación de subte de Retiro continúa escupiendo personas hacia la calle. A la altura del Museo Ferroviario se abre una pequeña calle de empedrados que invita a conocer “El Gato Viejo”. Hay árboles que ocultan el tránsito de Libertador y hay esculturas por todos lados. Es el mundo de Carlos Regazzoni, es la chatarra del ferrocarril transformada en arte, en aviador francés, en vaca, en dinosaurio, en helicóptero, en hormiguero, en hormiga, en dromedario... en fin, en lo que el artista imaginó alguna vez. Al llegar al taller y casa de Regazzoni un cartel anuncia: “Toque la campana y espere”. No pasan muchos minutos hasta que el portón corredizo se abre. Un ayudante del artista, que vive la mitad del año en Francia, avisa: “ojo que acá puede pasar cualquier cosa”. En el otro portón – uno que da hacia la vías – está sentado el padre de todas esas esculturas. Invita a sentarse “donde puedas” y se dispone a iniciar esta entrevista con Metro donde recorre su historia y ofrece su particular mirada de la realidad.

- En primer lugar cuénteme de qué se trata el proyecto “Sol negro” que está desarrollando en algunas ciudades de la Patagonia.
- Ahora estoy trabajando en Azul, pero hice algo en Neuquen, Pico Truncado y Alberdi. Son esculturas de dinosaurios que se van a hacer en la ciudad. Tuvo una gran repercusión. La gente allá está desesperada, no por el proyecto, sino porque no tiene brillo, se siente opacada por el sistema. En algunas de esas ciudades no hay nada de arte, se hacen todas pavadas propias de una sociedad de fomento. Este proyecto les cayó como balde de agua hervida, todavía están pensando qué van a hacer. Tengo pensado hacerlo en muchas ciudades.

- ¿Se considera un artista polémico?
- ¿Yo?. Esas deben ser cosas que dicen los boludos de mí. ¿Qué es ser polémico? Lo que no soy es de los obsecuentes. Si vos querés poner que soy polémico, ponelo. Hacé lo que quieras con el reportaje, mientras no me hagas pasar por chorro, loco, borracho y puto que son cuatro cosas que no soy.

- Usted dice que tiene el sueño de dar vuelta el Sistema a través del arte, la cultura y la educación. ¿Cómo la haría?
- Es que hay que hacer algo. El secretario de Cultura de la municipalidad qué hace... (grita) nada, el secretario de Cultura de la Nación qué hace (otro grito) nada, el Fondo Nacional de las Artes qué hace (nuevamente) nada. Hacen algunas cosas, pero son todas boludeces. La única manera de dar vuelta esa situación es echándolos a la m... Para qué queremos un contador (N. de R. José Nun es abogado) como secretario de Cultura, qué visión puede tener de la cultura nacional, no sabe nada, pero lo ponen.

- ¿Y usted aceptaría si le ofrecieran ser secretario de Cultura?
- No, yo no. Yo no estoy haciendo campaña para mí. No sería porque haría semejante quilombo que se pudre todo. Además, ese es un lugar histórico para todos los ineptos, todos van ahí. Yo, por lo pronto, estoy marginado por este gobierno. Nunca me invitaron a ningún lado ni se interesaron por lo que hago.

- Vive la mitad del año en Francia ¿Ahí se interesan por lo que hace?
- Sí. El trato es totalmente diferente.

- ¿Ahí también vive en el ferrocarril?
- No, vivo en un castillo.

- ¿Cuándo empezó a pensar en transformar la chatarra en arte?
- No sé. La sociedad tira todo y al tirar todo va lo bueno y lo malo. (Regazzoni comienza a señalar todas las cosas que tienen en su taller). Mirá ese pedazo de motor, mirá esos caños. Eso antes era una pieza de un motor y ahora es la cabeza de un dinosaurio.

- Esta bien ¿Pero cuándo se le ocurrió que esa parte de motor podía ser la cabeza de un dinosaurio?
- De chico yo andaba e investigaba mucho. Yo nací en la Patagonia. De chico dibujaba y pintaba mucho. Mi papá fue mi maestro natural. Durante muchos años guardó los dibujos que hacía yo y cuando se jubiló me dijo: “mirá, esto lo hiciste cuando tenías dos años, esto cuando tenías cuatro...”.

- Su hijo, Carlos Regazzoni (h) es médico ¿ Le hubiese gustado que se dedicara al arte?
- Él se dedica a la cultura. Carlos se recibió en la Facultad de Medicina, pero además es filósofo, es político, habla siete idiomas... ese es un futuro presidente.

- Usted siempre dice que todos somos artistas, pero que el Sistema reprime a la mayoría. ¿Cómo se salvó usted del Sistema?
- Afanando (risas). Yo tengo la misma profesión de mi abuelo. El Sistema está para que nosotros robemos. Yo digo robar metafóricamente, es decir para que tomemos, para que reutilicemos. En administración pública a las tres de la tarde no hay nadie, mientras yo sigo laburando hasta las dos de la mañana. Entonces me llevo el sillón, la mesa... ¿Entendés?

- ¿Cómo llegó al ferrocarril?
- Ya te dije, choreando como mi abuelo. Me metí hace 23 años. En ese momento tuve un par de cómplices. Yo les dije que necesitaba el lugar por unos días y me quedé 23 años. Después empecé a exponer las esculturas, hice una escuela de arte... hoy estoy acá, pero no soy dueño de nada. Es decir, soy dueño porque en mi patria no hay fronteras, pero el propietario de la tierra no soy.

- ¿Y si lo llegarán a echar?
- ¿Si me llegan a sacar el lugar? Podrían tener en vivo y en directo la tercera guerra mundial, habría invasión francesa, inglesa, checoslovaca, vendrían a apoyarme de todos lados.

- ¿Qué ve a la hora de hacer una obra de arte?
- No me preguntes, mirálo vos mismo. Eso no te lo puedo decir porque no lo sé.

- ¿Mira televisión?
- Sí. Miro Canal á, History Chanel y algunos noticieros.

- En una entrevista que le hicieron en un programa de televisión hizo declaraciones que se interpretaron como homofóbicas.
- ¡¿Qué es eso?! No, yo ya no hablo más de eso, no quiero más problemas.

- Usted dice que acá no valorizan el arte y en Francia sí. ¿Alguna vez pensó en quedarse allá?
- No, porque hay que luchar. Yo tengo mi familia acá y esta es mi tierra. Lo que es atrayente allá es la plata que te pagan, pero todo lo demás está acá.©