Testigo de la Historia

200 años de historia corren por sus pasillos y cruzan sus puertas.
Vió cambiar sus alrededores y su propia imagen.
El Cabildo es un testigo privilegiado de nuestra historia.

Este solar frente a la plaza del Fuerte, estuvo destinado a Cabildo y Cárcel desde la época de la fundación, cuando se levantó un edificio bastante precario, como casi todas las construcciones de la primera aldea. Como la ciudad de Buenos Aires era el asiento de las autoridades del Virreinato del Río de la Plata, el edificio debía funcionar como la sede capitular de la administración colonial. Pero la construcción original de la época de Juan de Garay era tan precaria que no servía como Ayuntamiento, por los cual las reuniones se realizaban en las casas de los vecinos, llegando incluso a encerrar a los presos en las viviendas de los cabildantes.

En 1608, el alcalde Juan Manuel de Frías encaró la construcción de un nuevo Cabildo, en el terreno que había sido cedido por Garay para este fin. A pesar de que el predio no cumplía con la reglamentación de la Ley de Indias, que decía que el Cabildo debía instalarse en un terreno más alejado de la Plaza Mayor, junto a las Casas reales y la Aduana, el Gobernador Hernandarias autorizó la construcción de este nuevo edificio.
Para financiar la obra, se instauraron nuevos impuestos a las naves que entraban y salían del puerto. Al cabo de dos años, se inauguraron la modesta sala capitular y la cárcel, y en 1612 las casas del Cabildo y el solar con locales que servirían de renta.

Sin embargo, este edificio resultó chico al poco tiempo y todas sus dependencias fueron destinadas a cárcel. El escaso (o nulo) mantenimiento hizo que este edificio también cayera en el abandono y fuera necesario construir uno nuevo. En 1711, la aldea se había convertido en una ciudadela y la Corona encargó un proyecto de Cabildo acorde a la importancia de la urbe. El primer proyecto aprobado fue el de un ingeniero llamado Domingo Petrarca, que luego se desestimó por ser demasiado costoso.
El proyecto definitivo corresponde a los jesuitas Bautista Prímoli y Andrés Bianchi. (Este último, cuyo nombre sería castellanizado como Blanqui, tuvo a cargo la construcción del Cabildo, además de otros edificios que aún perduran como la Manzana de las Luces, las iglesias de la Merced, Santa Catalina, San Francisco, San Ignacio, y el conjunto de la Recoleta).

El proyecto era un edificio de planta tradicional, en forma de U, sobre la que se sucedían las distintas dependencias. A Blanqui le tocó el diseño de la fachada, influenciada por su origen lombardo.

Así, la austeridad del edificio, se ve cortado por algunos elementos del barroco lombardo: las pilastras toscanas colocadas en pares, (de manera de guardar un nicho entre ellas, que serviría para ubicar esculturas que nunca se colocaron), la cornisa curva de la torre, y el gran arco central, superpuesto en las dos plantas. Este nuevo edificio comenzó a construirse en 1831 y recién se entregó la obra para su uso en 1751, aunque no estaba terminada. Albergaba una capilla y oficinas en la planta baja, y la sala capitular en la planta alta, además de las dependencias destinadas a los calabozos.

En 1765 se terminó la Torre y se amplió la cárcel hasta el fondo del terreno, pudiendo separar hombres y mujeres. El famoso reloj de la Torre, no es el original. El primero fue comprado a una casa de Cádiz y sus campanadas se escucharon hasta 1777, cuando el gobernador Bucarelli, harto del ruido que rompía la monotonía de la tranquila ciudad, ordenó callarlo. Don años después, un rayo caería sobre la torre, dañando seriamente el mecanismo del reloj. Nunca se logró arreglarlo correctamente y cuenta la leyenda que este tema ponía de tan mal humor a Rosas, que el Restaurador llegó a ordenar a todos los relojeros de la ciudad que cronometraran sus relojes con la hora que indicara el Cabildo, sin importar que hora diese…

En 1860 este reloj fue cambiado por el actual, adquirido en la casa inglesa Thwaites and Reed. El viejo reloj se traslado a la Iglesia de Balvanera, donde también fue sustituido y nunca más se supo nada de él.

El edificio de doble arquería, que sería testigo del cabildo Abierto del 22 de Mayo y los hechos que desembocaron en la Revolución del 25, sufrió muchas modificaciones a partir de 1812. La mayor de todas fue la reforma de 1879, llevada a cabo por Pedro Benoit, para albergar los Tribunales de Justicia. Benoit elevó su torre a diez metros, suprimió los techos a dos aguas y le agregó una cúpula azulejada con aires nórdicos que desentonaba con el estilo italianizante que le había dado Blanqui.

En 1889, cuando se suprimieron tres arcos del sector norte para ampliar la Avenida de Mayo, se aprovechó para demoler la torre de Benoit, que corría peligro de derrumbe. El edificio perdió su característica simetría que recuperaría recién en 1931, cuando se demolieron otros tres arcos del sur para abrir la Diagonal Sur.

Finalmente, en 1940 el Arquitecto Mario Buschiazzo le devolvió el aspecto original de la época de la colonia.

La torre se reconstruyó, aunque se levantó en hormigón armado y unos metros más baja ya que con seis arcos menos hubiera quedado desproporcionada.

También se recuperaron los tejados, se rehicieron las carpinterías y herrerías del 1700.
Desde entonces, el edificio estuvo bastante bien mantenido y fue declarado Monumento Histórico Nacional. Pero el paso de los años fue haciendo mella en el Cabildo, uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Para la década del 80, su planta alta estaba casi inutilizada y su tradicional balcón se cerró definitivamente después del discurso del Dr. Alfonsín cuando asumió la presidencia en 1983. Durante un tiempo, el edificio fue la sede de la Comisión Nacional de Museos. En vistas del Bicentenario, el Gobierno decidió restaurar completamente el edificio, en una tarea que se terminó contra reloj el 23 de Mayo de 2010. Con una inversión de tres millones de peses, la restauración incluyó un nuevo guión museológico y la puesta en valor del edificio, reparando los daños estructurales, los tirantes de los techos, las tejas coloniales, los revoques y las carpinterías.

Hoy, el centenario edificio alberga al Museo del Cabildo y de la Revolución de Mayo, por el cual pasaron ya más de 30.000 visitantes que pudieron acceder por primera vez en la historia al histórico balcón y bajar a sus túneles. ©

Cabildo de Buenos Aires

Dirección: Bolívar 65, Bs. As.
Año de construcción. 1715
Proyecto: Andrés Blanqui
Monumento Histórico Nacional: desde 1933
Ultima restauración: 2009-2010
Función original: Cabildo y Cárcel
Función actual: Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo

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