Estadio River Plate

En pleno barrio de Núñez, donde la Capital Federal se extiende hacia el Norte, se erige enorme y monumental el estadio de fútbol más grande de la Argentina.
Corría el año 1934 y el Club Atlético River Plate ya era conocido como “Los Millonarios”. El club había nacido 33 años antes en las riberas de Sarandí, y se había instalado hacía unos años en un coqueto estadio ubicado en Tagle y Alvear, en Palermo. Para ese entonces, el fútbol había abandonado el amateurismo, River había obtenido su primer título profesional, y Antonio Liberti transitaba la primera de sus cuatro presidencias. Con más de 14.000 socios activos y una de las hinchadas más fervorosas del país, el lujoso estadio de Palermo quedaba chico. Fue así como el 31 de octubre de 1934 se firmó el boleto de compra de los terrenos en los cuales se edificaría el nuevo campo deportivo: unos 83.950 metros cuadrados (35.000 de ellos cedidos por la Municipalidad) ubicados en el barrio de Núñez, que para esa época era un lugar inhóspito y devaluado. El 25 de mayo de 1935 se colocó la piedra fundamental en el predio de avenida Centenario y Río de la Plata. El 1 de diciembre de ese año la Comisión Directiva presentó a los socios, en una Asamblea Extraordinaria, los planos aprobados y la reseña detallada de las obras a realizar. Se obtuvo un préstamo de $2.500.000 pesos del gobierno y el 27 de septiembre de 1936 se inició la construcción, bajo la dirección de los arquitectos José Aslan y Héctor Ezcurra. El costo inicial de la obra alcanzaba la cifra de $ 4.479.545,80, aunque se redujo a unos 3 millones de pesos cuando la comisión resolvió suprimir en ese momento la edificación de la tribuna norte. Un rasgo característico de la construcción fue que se optó por la fundación directa, a seis u ocho metros de profundidad, con excavación a cielo abierto, por permitirlo la estabilidad del terreno, y con achique por bombeo del agua que hacía irrupción. La construcción de las tres tribunas se realizó en dos años. Se ejecutaron 50 kilómetros de gradas, con 26.000 metros cuadrados de hormigón y una armadura de casi 3000 toneladas de acero. Pocos años después, cuando estaba en plena ebullición la Segunda Guerra Mundial, el acero utilizado hubiera costado más de lo que costó todo el estadio. El nuevo estadio fue inaugurado en Mayo de 1938. El miércoles 25, cerca de 8.000 personas presenciaron la entrega de una bandera argentina y otra del club costeadas por un grupo de asociados, y entonaron el himno nacional y la marcha de River. Y al día siguiente , la fiesta inolvidable reunió a cerca de 70.000 emocionados espectadores. Después de diferentes actividades la gran tarde se completó con el partido disputado entre River y Peñarol. Ganó River 3 a 1. El Monumental fue, según Adolfo Pedernera, el primer gran paso del gigante. La herradura se cerró parcialmente en 1958, bajo la presidencia de Enrique Pardo, y para esa nueva construcción -la platea Colonia- fue decisivo el dinero ingresado (10 millones de pesos) por la transferencia de Enrique Omar Sívori al Juventus. Alrededor de 100.000 personas podían ubicarse en el imponente anillo. Si es que algo le faltaba a ese símbolo argentino que es el Monumental, se le ofreció en el 78 con la realización del Mundial. Con otra cara, con la edificación de la bandeja que restaba, con menos capacidad, el mayor número de plateas llevó la cifra total a 76.609 espectadores, pero con las comodidades que no se conocían por estos lados del mundo. La inolvidable apertura fue el 1 de junio (Alemania Occ.l vs Polonia), otros siete encuentros más, la consagración argentina en el ‘78, las vueltas olímpicas de River, más los títulos internacionales. Finalmente el 29 de noviembre de 1986 se hizo un gran acto de justicia y la obra majestuosa recibió su nombre: Antonio Vespucio Liberti. ©
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