Estancia
Villa MarĂ­a


Si la primera impresión es la que cuenta, nadie puede no enamorarse de la Estancia Villa María. Imponente, majestuosa y sin embargo irresistiblemente rural, hoy es el escenario de un desarrollo urbano de excelencia que invita a vivir en el primer “world class real state” del país.

Para llegar al portal de acceso de la Estancia Villa María hay que recorrer menos de dos kilómetros por una calle asfaltada que sale de la ruta 205, a la altura de Máximo Paz, en Ezeiza. Una vez que pasamos el portal, la calle se transforma en el típico acceso de un casco de estancia: un sinuoso sendero de tierra, flanqueado por árboles añosos, que va guiando a los visitantes hasta un monte cuya variedad de especies muestra una extraña riqueza.
Recién en la última curva aparece, majestuosa, la mansión estilo Tudor que Alejandro Bustillo construyera en 1929 para don Celedonio Pereda, un rico hacendado ganadero. Permanecía estudiadamente oculta por esos árboles plantados hace más de 80 años por Carlos Thays.
El campo en cuestión es una estancia de 625 hectáreas, que supo ser la cuna de Sociedad Rural Argentina, y sobre el cual hoy se está llevando a cabo el emprendimiento inmobiliario más destacado de la zona sur del Gran Buenos Aires.
Extrañamente, llegamos un poco más temprano de lo acordado. Mientras esperábamos a Liana Vinacur, directora de marketing de la empresa desarrollista, tomamos un café en el living del casco, hoy transformado en un hotel boutique reconocido internacionalmente como uno de los mejores de la pampa argentina.
Liana llegó puntualmente, con una enorme sonrisa a pesar del frío y de cargar una panza de cinco meses. Nos mostró el proyecto con el orgullo y la seguridad de aquellos que saben de que su producto es, por lejos, el mejor del mercado.
Estancia Villa María Equestrian & Golf Estates Resort, desarrollado por Fiducia Capital Group es, hasta ahora, el único desarrollo urbano de alta categoría que respeta el patrimonio histórico, cultura y natural del lugar en el cual se encuentra. Es la muestra más clara de que los intereses económicos no siempre están reñidos con la preservación del entorno, si no que puede llegar a ser un valor agregado extra a un buen negocio inmobiliario.
Para muestra, basta un botón: los cien lotes iniciales de la primera etapa se vendieron en una preventa de sólo tres semanas, y los de la segunda etapa en cuatro meses. Al recorrer los primero tramos de aquel camino sinuoso del que hablamos antes, se puede ver, mucho antes de que asomen las cabreadas de los techos del casco, que ya se están construyendo las primeras casas.
El master plan, diseñado por el Arq. Pablo Sánchez Elía a principios del 2007, contempla seis áreas bien diferenciadas por su ubicación y características particulares: Barrio Hípico, Parque Norte, Parque Sur, El Casco, Gof y Polo.
Además comprende cuatro centros deportivos, liderados por referentes de cada deporte: el Centro Ecuestre, dirigido por George Morris, un Club de Polo, liderado por Ignacio Figueras, un Club de Tennis de alta prestación, bajo el Management de Guillermo Vilas y un Link de Golf diseñado por Randall Thompson con el asesoramiento profesional de Guillermo Romero.
Mientras que el campo de golf se encuentra en plena ejecución, el centro ecuestre y el club de polo están en funcionamiento al servicio de los propietarios.
Los lotes que salieron a la venta en la primera y segunda etapa tienen entre dos mil y diez mil metros cuadrados (con un valor promedio de U$S 38 por m2), y corresponden a cinco de los seis sectores. El único sector que se reservó para el final del proyecto, estimado en el 2012, es el del casco, por considerarse el área más exclusiva de todo el emprendimiento.
El casco es un magnífico palacio de estilo Tudor con reminiscencias normandas, característico de Bustillo, construido entre 1929 y 1935, que ha llegado en impecablemente estado hasta nuestros días. Fue transformado en un hotel boutique, reconocido internacionalmente. Se encuentra en medio de un parque de 74 hectáreas, diseñado por el paisajista Carlos Thays, con un lago y más de 300 especies diferentes.
Almorzamos con Liana en la galería del casco, desde donde se puede apreciar el parque en toda su extensión. El resto de las mesas estaban ocupadas por huéspedes. Nos dicen que el hotel está casi todos los días completo. Tiene apenas once habitaciones y un servicio de excelencia que conjuga lo mejor de la hotelería internacional con el trato personalizado y ameno de las estancias argentinas. “Mérito del gerente”, aclara Liana, “que logró posicionarlo como uno de los mejores del país”.
El proyecto integral de Estancia Villa María prevé la futura construcción de un hotel de proyección internacional, y una “plaza y aldea tradicional” en lo que alguna vez fueran las viviendas y edificaciones de servicios de los empleados de la estancia, que serán restaurados y recuperados.
Estancia Villa María cuenta con la ventaja adicional de su excepcional ubicación y fácil acceso. Se encuentra en medio del llamado Triángulo de Oro del Polo, a sólo cuarenta y cinco minutos de la Capital Federal y a diez minutos de las localidades de Canning, Cañuelas y al Aerpopuerto Internacional de Ezeiza. Tiene un excelente acceso por la Autopista Ezeiza-Cañuelas, y está previsto un segundo acceso directo por la Ruta 52.( futura autopista).

Terminamos de tomar las fotos después del almuerzo. “Los colores del parque son impresionantes. Nunca en mi vida ví los naranjas que tiene Villa María en otoño” comenta Liana, “No saben lo quemado que estaba el césped hacía unos días, la lluvia lo revivió”.
Por causa de esa lluvia, habíamos combinado y cancelado dos veces. Finalmente, ese día amaneció nublado y frío, al mediodía mejoró y la tarde, estaba absolutamente despejado. Nos costaba dejar ese bucólico paisaje que conjugaba lo mejor del pasado y del presente, en un proyecto urbano sin comparaciones.©

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