Plaza Constitución

En una época, cuando la calle Bernardo de Irigoyen se llamaba Del Buen Orden, allí se instaló el Mercado del Sur del Alto. Años más tarde, el mercado recibiría el nombre de Constitución y a su alrededor comenzarían a establecerse gran cantidad de depósitos, y con ellos, las pulperías, las tiendas de compra venta, los primeros inquilinatos…

A medida que pasaba el tiempo y la actividad comercial crecía, se hizo necesario un medio de transporte que supliera las lentas carretas. Fue entonces cuando el Poder Ejecutivo adjudicó la construcción a la compañía inglesa Gran Ferrocarril del Sur, de un ramal que partiera desde el Mercado de Constitución hacia el sur. Las tareas de construcción comenzaron a principios del año 1884, en dónde se encuentra actualmente la Plaza Constitución. En 1883, el Ferrocarril del Sud inauguró su lujosa estación, que cambió totalmente el aspecto de la zona. Pero aún seguía funcionando frente a ella el viejo mercado, hasta que el intendente Torcuato de Alvear propuso transformar ese espacio en una plaza. En 1884 se desalojó el sector Este del mercado y en 1892 el sector continuo, liberando la plaza al público. Desde entonces, la estación sufrió continuas reconstrucciones y ampliaciones hasta tomar el aspecto monumental que tiene hoy. El edificio es un ejemplo de la superposición de diferentes períodos de la arquitectura británica. El edificio ubicado sobre la calle Brasil fue construido en 1865, en estilo inglés renacentista. En tanto que el edificio de la calle Hornos y la gran bóveda central fueron construidos a principios del siglo XX respondiendo al estilo neo clásico monumentalista de las grandes estaciones ferroviarias del mundo occidental. Su fachada sufrió también varias modificaciones, la primera en 1907 y la más importante en 1925, cuando se comenzó nuevamente a remodelar la fachada y su entorno urbano, obras que concluyeron en 1932. Cuando se produjo la nacionalización de los ferrocarriles, durante el primer gobierno de Perón, éste ramal pasó a llamarse Ferrocarril General Roca. A principios de los ochenta, comenzaron las obras de electrificación de los ramales Ezeiza y Glew, extendiéndose a fines del 2002 hasta la estación de Alejandro Korn. En los noventa, los ferrocarriles volvieron a privatizarse, y el Roca quedó en manos de Metropolitano, la empresa concesionaria que lo administra hasta hoy. La electrificación primero, y la privatización después, implicaron una reestructuración de muchas de las estaciones intermedias para adecuar los antiguos andenes y edificios a los nuevos requerimientos y exigencias. Pero la vieja estación Constitución había perdido su antigua elegancia y el otrora emblemático edificio mostraba inevitables signos de deterioro. En el año 2001 comenzó una nueva restauración y puesta en valor de la estación Plaza Constitución, tareas que continúan hasta la actualidad. La primera etapa comprendía la intervención en la fachada del edificio, que detectaba patología en las cornisas, modullones y balaustradas. El paso del tiempo y la falta de mantenimiento habían sido caldo de cultivo para las grietas, las fisuras y la humedad. El arquitecto y escultor Miguel Omelusik estuvo al frente de la tarea de reponer las figuras faltantes, y restaurar las existentes. La remodelación incluyó también la reestructuración del interior del Complejo Constitución, que combina las terminales de colectivos, trenes y subterráneos, por el cual pasan 400.000 personas por día. Durante casi cinco años, los pasajeros circulaban entre grúas, andamios y obreros que restauraban techos, muros y pisos. Se incorporaron nuevas escaleras mecánicas, ascensores, un sistema de seguridad y se agregaron 1500 metros cuadrados de construcción. Las obras, que implicaron una inversión cercana a los 20 millones de pesos, incluyeron la remodelación del hall central de la Terminal de trenes, la construcción de un núcleo de circulación peatonal centralizada, un entrepiso destinado a patio de comidas y un subsuelo con cien locales comerciales. Estos tres niveles se conectan por un núcleo vertical con ocho escaleras mecánicas, una escalera fija y un ascensor panorámico. En los tres niveles se construyeron (o renovaron) los sanitarios adecuándolos a las necesidades de personas mayores, discapacitados y chicos. La “nueva” Estación Constitución fue inaugurada en septiembre del año pasado, mostrando una terminal moderna, adecuada al flujo de pasajeros actual, pero respetando un edificio centenario que es una muestra de la mejor arquitectura ferroviaria británica. Aún quedan por restaurar los catorce andenes y las veredas externas por parte de Metropolitanos y el nuevo reordenamiento vehicular propuesto por el gobierno porteño para recuperar el espacio público exterior. ©

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