Casa FOA 2006

La antigua fábrica de bizcochos Canale fue la sede de la nueva edición de Casa FOA.

La Fundación Oftalmológica Argentina José Malbrán organiza, desde hace veintidos años, una exposición anual que marca lo mejor del diseño y la arquitectura argentinos. La idea surgió en 1985, por una iniciativa de Mercedes Malbrán de Campos y un grupo de colaboradoras, para recaudar fondos para la Fundación. A lo largo de estos veintidos años, Casa FOA se ha destacado por estimular la recuperación edilicia de los predios escogidos para cada exposición, muchos de ellos ubicados en áreas de protección histórica o que han sido declarados monumento histórico nacional. Pero más allá de la restauración de los edificios, la muestra se convirtió en un instrumento para fomentar desarrollos inmobiliarios. Y ésta última edición, parece ser una combinación de todos los propósitos. Con la puesta en valor del Palacio Lezama, Casa FOA logró recuperar un edificio de alto valor patrimonial para la ciudad, además de promover el desarrollo de un enclave en el cual convergen tres barrios paradigmáticos: La Boca, San Telmo y Barracas. Así comienza la muestra. Con la instalación llamada Tres Barrios, Tres Templos, se asocia a Barracas con Santa Felicitas, a San Telmo con la Iglesia Ortodoxa Rusa y a la Boca (como no podía ser de otra manera)… con la Bombonera. En la frontera tripartita de estas barriadas, se extiende el Parque Lezama como un pulmón verde en medio del humo de tantas fábricas y chimeneas de los barcos que alguna vez oscurecieron el cielo de Barracas. Estas tierras pertenecieron al salteño José Gregorio Lezama, quién habia consturido en 1857, una casona de estilo italiano con vista al Río, rodeada de tilos, olmos, acacias y magnolias. Cuando su viuda decidió vender estas tierras a la ciudad, sólo pidió que el parque llevara el nombre de su marido. La casona se tranformó en la sede del Museo Histórico Nacional. Frente al Parque, se levanta espléndido con su fachada simétrica, el Palacio Lezama, el edificio que albergó la fábrica de Bizcochos Canale (más tarde, Talleres de Viuda de Canale e Hijos). Construido en 1910, el Palacio es una construcción representativa de la arquitectura industrial de principios de siglo. Durante casi ochenta años, el edificio emanó un aroma tan particular que los antiguos habitantes de la zona recuerdan como el olor de su infancia. Era el olor de los bizcochos horneados en sus estufas. Las mismas estufas con sus pesadas puertas de hierro y sus cartelitos de chapa numerados, que hoy pueden verse desde la cafetería de Casa FOA, instalada en lo que fuera el corazón de la fábrica. En los años noventa, con el cierre de la antigua fábrica se fue el perfume de los bizcochos, y el edificio abandonado comenzó a caer en la desidia. Hoy, el frente simétrico que combina los elementos modernistas y eclécticos tipicos de la Buenos Aires del 1900, aparece remozado, con su fachada restaurada e iluminada, invitando a los visitantes a entrar y descubrir, entre los antiguos talleres, las propuestas más novedosas de la arquitectura local. Se pueden ver cincuenta y cuatro espacios desarrollados sobre 6500 metros cuadrados, que albergan ambientes privados, públicos e institucionales. Una sucesión de livings, cocinas, comedores, dormitorios, baños, escritorios, monoambientes, espacios de trabajo, estudios, family rooms, hasta gimnacio, spa, sala de música, de lectura, de prensa, y espacios exteriores con un interesante diseño paisajístico. Entre los espacios más destacados, el comedor y cocina del estudio Ursino-Chindamo-Montagna-Boz, y el estudio para un músico gourmet, presentado en forma conjunta por la diseñadora Diana Gradel y WSDG. En el espacio número 8, la propuesta de Luis Ursino y compañía fue la de “diseñar un comedor y una cocina de líneas puras, pensados para una casa de grandes dimensiones, bajo algunas premisas básicas: equilibrio, elegancia y personalidad. El diseño de la cocina se caracteriza por la elección de un amoblamiento vanguardista y de líneas bien definidas; es elegante, práctico y carece de elementos superfluos. La isla curva central genera un foco de atención e invita a compartir la cocina con amigos”. Las alacenas de 2mts de largo se realzan con el uso de un color más intenso en el plano de fondo creando una sensación de mayor profundidad y remarcando la horizontalidad de las mismas. El laminado metálico del tabique divisorio se utilizó como telón de las tres gigantografías con los cubiertos de herencia familiar. El comedor tiene una atmósfera intimista y sofisticada lograda gracias a una cuidadosa elección tanto de los materiales, los colores, las texturas y la iluminación. El punto central es una gran mesa de líneas racionalistas de hierro pulido al agua con tapa mármol Goflan Silver. Las sillas modelo Costes están enchapadas en madera de caoba y son diseño de P.Starck. La zona de apoyo está definida por dos consolas enchapadas en madera de caoba con suspendidas sobre soportes de acero”. El estudio creado por Diana Gradel en el espacio 31, “tiene en cuenta que el habitante imaginario de este lugar es amante de la música, que ejecuta diferentes instrumentos, compone y tiene su estudio de grabación y además, es un exquisito gourmet… Para ello, se planteó un loft arquitectónicamente acústico. Al ingresar, se organiza el espacio de cocina, con una isla central. A continuación, el sector de relax y home theatre, planteado en una columna exenta tomada por una biblioteca con la misma lectura que la que se recorta detrás del piano. En este último sector, el “gran piano” contenido por un cortinado suntuoso en corderoy gris, engalanado por una contundente araña de eslabones de cristal. Se integra a este sector el área de grabación con un concepto acústico y de gran diseño.” La ambientación paisajística de Cristina le Meahute también merece una lectura detenida. Las fachadas de patio interno estan pintadas emulando los conventillos de la Boca. La gran escalera de hormigón cubierta por pilas de ladrillos y baldes de obra suspendidos, que simbolizan el auge de la construcción. Y el espacio bajo escalera crea un oasis verde dentro de un entorno de material. Dejando de lado los autores de cada proyecto, la vedette de esta edición de la muestra fueron los plasmas y el corian. Este último es un material termomoldeable de Dupont, que permite amoldarse a los caprichos de cualquier forma. Su exclente permormance y resistencia al calor, al frío y a los golpes, hace que se pueda aplicar en casi todas las necesidades de mobiliario, sanitarios, mesadas…etc. Casa Foa se encuentra abierta hasta el 19 de Noviembre, pero el proyecto del Palacio Lezama recién empieza. El desarrollo contempla una galería comercial en planta baja, sobre el frente que da al Parque Lezama, y los pisos superiores destinados a fines comerciales y estudios de artistas. ©

MAS FOTOS