Templo Libertad

La sinagoga ubicada en el barrio de Recoleta es uno de los edificios religiosos más importantes de la Ciudad y el primero en el país. Fue declarado monumento histórico nacional en el diciembre de 2000.

En 1860, especialmente en la primavera, muchos habitantes de la Ciudad de Buenos Aires tenían como costumbre leer en el ombú de la Recoleta. Una vez que la Iglesia del Pilar avisaba con sus campanadas que ya eran las 12, los lectores desaparecían rápidamente ya que en aquella época el respeto por el horario del almuerzo se cumplía con firmeza.
Un día de ese año, a pesar del sonar de las campanas dos personas permanecieron inmutables frente a la multitud que se marchaba. Uno de ellos notó extrañado que el otro estaba leyendo el mismo majzor –libro ritual de oraciones para el Año Nuevo y Día del Perdón judíos- y se acercó. Uno era Henry Joseph y el otro Louis Brie, dos judíos que se encontraron de casualidad celebrando el Iom Kipur. “Uno le dijo al otro que deberían encontrarse al año siguiente para rezar juntos en una casa y que se debían comprometer a juntar un minian, es decir, diez personas, el número mínimo que necesitan para rezar”, cuenta el rabino Guido Cohen.
En aquella época la separación Iglesia y Estado era inexistente, además la Argentina carecía de una ley de matrimonio civil. Por lo que los casamientos, nacimientos y defunciones se inscribían en la iglesia. A partir de estas necesidades, crean la Congregación Israelita de la República Argentina (CIRA).
Luego de que se intensificara la ola inmigratoria de judíos, sobre todo provenientes de Europa oriental, el 20 de junio de 1897 se coloca la piedra fundamental del templo de la calle Libertad 785, la primera sinagoga del país, que tomó su estilo arquitectónico de los templos alemanes de mediados del siglo XIX. De la decoración de aquel edificio religioso aún se conservan pedestales, candelabros, sillones de Joseph y Brie, y bancos.
“En la medida que la comunidad comenzó a crecer, se adquirieron más propiedades. Son tres edificios, el templo, una casa lindera y un petit hotel. Al principio se trataba de un templo con fines rituales y después se incorporan actividades inherentes a la vida comunitaria”, explica Cohen.
A raíz del gran crecimiento de la comunidad judía, el edificio fue modificado en 1932, cuando adquirió la fisonomía que presenta actualmente con marcados rasgos bizantinos. El proyecto de remodelación fue elaborado por Alejandro Enquin y Eugenio Gantner, mientras que la firma constructora pertenecía a los ingenieros Ricchieri, Jaroslavsky y Thiexay.
En las décadas del 60 y 70, en la sinagoga dieron recitales las bandas más importantes del rock nacional como Vox Dei, Aquelarre, Sui Generis y Almendra. “Hay que entenderlo desde el punto de vista de la realidad política. Estar dentro de la comunidad era estar en un lugar seguro para los jóvenes. Entonces, se terminó conformando un centro de juventud sin precedentes en la comunidad judía argentina”, indica el rabino.
En lo que respecta al edificio, su frente se compone de arcos de medio punto rodeados de molduras escultóricas de diámetros de longitud escalonada que conforman una gigantesca media bocina sostenida de pilastras laterales. En el centro de los arcos concéntricos se encuentra la Estrella de David.
Como todo edificio religioso, la simbología constituye la esencia de la edificación. La sinagoga tiene versículos en hebreo inscriptos en sus paredes que se destacan. El primero se encuentra en la fachada y dice “porque esta casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” y habla del sentido liberal y de apertura de sus fundadores. El segundo se encuentra en el hall de entrada, es del Génesis y profesa “Cuan maravilloso es este lugar, no es sino las puertas del cielo y la casa de Dios”. El tercero, ya en el interior, se encuentra en la media cúpula dorada que está sobre el órgano y allí se lee “Oye Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es uno”. Y el último, sobre el arca donde están guardados los rollos de La Torá, dice “Conoce ante quién estás parado”.
“Pensar e interpretar esas frases permite analizar qué es lo que este edificio quiere transmitir”, destaca Cohen.
Sobre la calle Libertad, en las puertas del templo se hallan las manos que representan la forma en la que los sacerdotes en el Antiguo Israel bendecían al pueblo. Y en la parte superior se encuentran representadas las Tablas de la Ley con los Diez mandamientos.
Por su parte, sobre la verja de la sinagoga, que fue declarada monumento histórico nacional en el diciembre de 2000, hay doce medallones que representan a las doce tribus de Israel organizadas por Moisés.
En el interior del templo, sobre el vitraux central –traído de Francia-, que está en la cúpula se encuentran las cuatro letras del nombre de Dios. Mientras que al costado del arca donde se encuentran los rollos de La Torá, hay dos candelabros que tienen seis luces, en lugar de siete y el encargado de ofrecer una explicación es el rabino: “Hay una prohibición en la tradición judía de reproducir elementos que formaban parte del gran templo de Jerusalén. Entonces los candelabros que tienen siete luces no tienen pie, están colgados de la pared; y los que tienen pie, no tienen seis luces. Porque pie y siete luces en metal sólo había en el gran templo de Jerusalén y sólo los volverá a haber cuando el templo se reconstruya en tiempos de redención mesiánica”.
Como en toda sinagoga, el símbolo más importante del templo es el arca que guarda los rollos de La Torá. “Muchos de esos rollos son argentinos, aunque los hay de todas partes del mundo y todos los tiempos. Los judíos de donde se tienen que ir se llevan una muda de ropa, unos libro y La Torá”, indica Cohen. El templo Libertad cuenta con más de treinta rollos, todos escritos a mano por un escriba y revisados.
Al recorrer su interior se puede apreciar que todas las paredes y columnas tienen tallados la tabla de bautismo y la estrella de David. En las paredes internas del lugar hay planchuelas con los nombres de los miembros de la congregación que ya fallecieron, pero que durante su vida contribuyeron al fortalecimiento de la comunidad.
Hoy el templo Libertad habla de la historia de los judíos que llegaron al país y se constituyeron en una parte muy importante de la Ciudad de Buenos Aires y de la sociedad argentina.©

 

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