El Botánico

Se encuentra en las intersecciones de las avenidas Santa Fe, Las Heras y la calle Republica arabe Siria.
Por su valor cultural en el año 1996 fue declarado Monumento Historico Nacional. Desde su creacion a fines de Siglo XIX es uno de los iconos de la ciudad de Buenos Aires.

En el barrio de Palermo, ese espacio del mapa de la Ciudad de Buenos Aires donde el gris se confunde con el verde, se encuentra emplazado el Jardín Botánico. Se trata de un páramo de siete hectáreas marcadas por la diversidad de las especies y organizadas según los lineamientos ideados por su creador, el arquitecto y paisajista francés Carlos Thays, el mismo reconocido diseñador que le dio forma al parque arbolado de la estancia San Eliseo.
El 22 de febrero del año 1892, Thays, quien ocupaba el cargo de Director General de Paseos Públicos, elevó a la Intendencia Municipal un proyecto en el cual se argumentaba la creación de un jardín botánico “a fin de efectuar en él plantaciones que ya no podían tener ubicación en el Vivero Municipal por hallarse colmado”. Y detallaba las ventajas de que el terreno se encontrara cerca de los paseos del Jardín Zoológico y los bosques de Palermo, “constituyendo así, con nuestras colecciones vegetales, un conjunto del cual la visita sería, a la vez, una distracción y un elemento poderoso de instrucción para la población bonaerense”.
El Botánico se ubica en las intersecciones de las avenidas Santa Fe, Las Heras y la calle República Árabe Siria. El caminante que recorre sus senderos internos siente el refugio que las hojas ofrecen ante ruido que emerge de una de las zonas más transitadas de la Capital Federal.
En sus diferentes sectores se nuclea la flora más variada perteneciente a los distintos continentes. Por ejemplo de Europa: robles, avellanas y olmos; de África: helechos, palmeras, datileros y gomeros; de Asia se aprecian ejemplares como el ginkgo biloba, y de Oceanía: acacias, eucaliptus y casuarinas.
Del continente americano se aprecian las sequoias que provienen de Estados Unidos; y la tipa abunda aparece como la especie arbórea autóctona de nuestro país.
El lugar también cuenta con bellas e imperdibles esculturas como “La Primavera” u “Ondina de Plata”, “Loba Romana”, “Mercurio”, “Venus”; otros grupos magníficos como “Saturnalia”, las estatuas de mármol que simbolizan movimientos de la VI sinfonía de Beethoven denominada “La Pastoral”, y el grupo escultórico “El despertar de la naturaleza”.
En lo que hace a su estructura y diseño, un sector denominado fitogeográfico, agrupa ejemplares ordenados según su origen geográfico. Otro denominado sistemático, los une por familia botánica. Además, el paseo presenta tres jardines de estilo, uno francés, uno romano y uno japonés y cinco invernáculos en los que se ubican especies con requerimientos ambientales específicos, como las cactáceas.
Ingresar al Botánico es sumergirse, desconectarse, zambullirse en un colchón verde, en el que hasta, en estos días de verano, la temperatura pareciera bajar. Debido a su diseño paisajístico, su historia y su valor cultural en el año 1996 fue declarado Monumento Histórico Nacional.
En el paseo se destacan el invernáculo principal, estilo “art nouveau”, que fue traído en el año 1900 desde Francia, el mismo representa un magnífico ejemplo de la utilización de hierro y vidrio en las construcciones de principio de siglo. Alberga especies tropicales y subtropicales.
El edificio central es de estilo inglés,  fue construido por el ingeniero Jordán Wysocky entre abril y diciembre de 1881. O sea que es anterior a la resolución que le dio vida al jardín como tal.
El otro edificio importante es la biblioteca que lleva, a modo de homenaje al diseñador del predio, el nombre de Carlos Thays. Fue creada durante la gestión del Ingeniero Agrónomo Benito Carrasco, entre 1914 y1918. 
También son imperdibles el herbario, que cuenta con algunos ejemplares de alto valor histórico, y el denominado “Jardín Romano”, donde se pueden apreciar álamos, olmos, cipreses, laureles, rosales, hidras y plátanos entre otras especies provenientes de Italia.
En el año 2006 se diseñó el llamado Jardín de los Sentidos donde se ubican especies aromáticas y perfumiferas para oler y especies con texturas variadas para tocar. Este jardín es especialmente visitado por grupos de nivel inicial, no videntes y de educación especial. El Botánico posee, además, un pequeño lago, dos fuentes y más de diez piletones donde se pueden encontrar plantas acuáticas y palustres. 
Estas líneas que recorren el paseo no pueden obviar la presencia de los cientos de gatos que se encuentran en el lugar. Atracción extra para algunos amantes de los felinos, pesadilla para otros porque rompen las plantan e impregnan el lugar de malos olores, los gatos son una realidad del jardín.
Refugio verde, páramo donde los sonidos de las avenidas se disimulan con las aves y las hojas, lugar obligado de visitas educativas, espacio pedagógico y científico, sitio histórico de la Ciudad, el Botánico desde su creación a fines de Silo XIX se transformó en un clásico ineludible de Palermo y de Buenos Aires. ©

 

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