Palacio Pizzurno

Es uno de los palacios más lindos de la ciudad de Buenos Aires. Nació para ser escuela, donado por una rica heredera de la burguesía porteña, y hoy alberga al Ministerio de Educación de la Nación.

En las postrimerías del siglo XIX, la Argentina veía con esperanza un futuro próspero y la ciudad de Buenos Aires comenzó a cambiar su fisonomía para parecerse a las grandes capitales de Europa. En medio de ese sueño, una mujer decidió aportar su granito de arena en pos de esa grandeza.
Doña Petronila Rodríguez había nacido en 1815, en el marco de una familia acomodada. Su padre, Juan Antonio Rodríguez era un español que había arribado al Río de la Plata algunos años antes, arraigándose de tal manera que participó de la defensa contra los Ingleses y del Cabildo Abierto del 22 de Mayo.  A la muerte de su padre, Petronila heredó un predio delimitado por las actuales calles Córdoba, Callao, Montevideo y Marcelo T de Alvear. En ese terreno soñó con construir una escuela y donarla a la ciudad, pero murió a los 67 años sin ver realizado ese sueño. Sin embargo, dejó estipulado en su testamento que ese predio se levante un templo, un colegio adjunto, un asilo y una escuela para setecientas niñas.
El templo en cuestión es la Iglesia del Carmen, con el colegio de la Orden de las Siervas de Jesús Sacramentado y el asilo anexo. Pero la obra más monumental es el palacio que se construyó con los fondos del mismo legado y se convirtió en la primera escuela graduada del país.
El proyecto corresponde al arquitecto alemán Carlos Altgelt, (quizás el que más escuelas construyó en el país) y lo realizó en colaboración con su hermano Hans. De acuerdo a lo expresado por Petronila Rodríguez, el edificio debía tener tres pisos para albergar un museo, una biblioteca y una escuela que debía llevar su nombre.
La obra de los Altgelt es un palacio típico de la arquitectura monumental francesa tan en boga en la Buenos Aires de entonces. Guarda reminiscencias versallescas, aunque tiene ciertos detalles de la escuela alemana, sobre todo en la severidad de las líneas.
El edificio está organizado en tres plantas. El cuerpo central albergaba al museo y la biblioteca escolar, y el ala izquierda a la escuela que contaba con diez salones para clases de enseñanza general, dos para dibujo y labores, y dos salones en forma de anfiteatro para clases de química, física y música.
El frente tiene empinadas mansardas y muestra diferentes alegorías. Sobre las ventanas acopladas del transpiso se ven dos mujeres, una representa a la Ciencia y las Artes, llevando una antorcha y un libro). La otra a la Fuerza de la Paz, coronada de laureles. En los balcones del piso superior, otras dos alegorías representan al Río de la Plata y a la Cordillera de los Andes.
Si bien la construcción respetó los deseos de su benefactora, lo cierto es que el Palacio apenas se utilizó un corto tiempo para su fin original. El edificio fue inaugurado en 1893, pero albergó a los Tribunales hasta la concreción del Palacio de Justicia. Mientras tanto, la escuela bautizada como Petronila Rodríguez funcionó en una casona en Paraguay Capdevilla, más tarde trasladada a otra en Paraguay y Junín. Finalmente ocupó su edificio durante un período muy breve de tiempo, ya que la escuela desapareció en 1903, hasta que en 1934 como una forma de reparación histórica se puso el nombre de Petronila Rodríguez a una escuela pública de Parque Chas.
En 1903 se adjudica el Palacio como sede del Consejo Nacional de Educación, antecesor del Ministerio de Educación. Bautizado como Palacio Sarmiento, también se lo conoce como palacio Pizurno, ya que toma el nombre del pasaje que lo separa de la Plaza de los Maestros, diseñada por Carlos Thays.
El palacio sufrió algunas modificaciones, con el tiempo, para ajustarlo a su nueva función: salas de reuniones, talleres, salones de actos y oficinas administrativas, pero mantiene su estructura básica casi intacta. Alberga la famosa Biblioteca Nacional del Maestro, una de las más importantes bibliotecas públicas de la ciudad. Esta biblioteca había sido creada en 1870, durante la presidencia de Sarmiento y funcionó en diversos edificios: en la casa de Gobierno, en los altos de una casa de Defensa y Alsina, en la calle Bolívar 90, y en un edificio de Talcahuano y Viamonte, hasta instalarse definitivamente en las dependencias del Ministerio de educación. La Biblioteca nacional de Maestro fue incluida, junto a 47 bibliotecas clásicas, en el libro Classical Library Buildings of the World (Edificios clásicos de Bibliotecas del mundo).

En 1980 se encaró una restauración que contempló el edificio principal, el subsuelo de la calle Pizzurno, y la Plaza del Paseo de los Maestros. En el año 2006, el Palacio y su entorno fueron declarados Monumento Histórico Nacional. ©


 

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