Teatro Argentino
de La Plata


Como pasó en muchas otras ciudades del país, el Teatro Argentino de la Plata nació de una iniciativa privada. Para 1885, la ciudad de la Plata había sido fundada como flamante capital provincial.

El arquitecto Pedro Benoit, responsable de la planificación urbana, había proyectado la construcción de imponente edificios públicos, pero entre ellos, no incluyó un teatro. Por eso, un grupo de vecinos adquirió ese año un terreno para erigir allí una sala teatral a la que llamarían Teatro Argentino.
El proyecto llevó la firma del italiano Leopoldo Rocchi, quien diseñó una planta en forma de herradura, a imagen y semejanza de los teatros italianos, con capacidad para albergar a 1500 espectadores. Como no podía ser de otra manera, su fachada tenía un estilo claramente renacentista, muy en boga en la Argentina de fin del siglo XIX. La construcción de este majestuoso teatro, con cinco niveles, demandó solo cinco años y el 19 de Noviembre de 1890 se inauguró con la opera Otello, de Giuseppe Verdi. Para ese entonces, el Teatro Colón de Buenos Aires no era siquiera un proyecto y el Teatro Argentino de La Plata se convirtió en una de las instituciones que marcaría el ritmo de la actividad cultural de toda la república.

En 1910, la sociedad fundadora comenzó a tener problemas financieros que derivaron en el remate del inmueble y el comienzo de un largo juicio que mantuvo cerrado al teatro durante muchos años. Finalmente, en 1937 gobierno provincial se hace cargo del Teatro Argentino, que a partir de allí se constituyó en una institución cultural de carácter oficial. Las nuevas autoridades concibieron al teatro con el concepto integral de “teatro factoría” que tenían los grandes escenarios del mundo, capaces de montar sus propios espectáculos.
Por eso, crearon la Orquesta, el Coro y el Ballet estable del Teatro Argentino, con sus respectivos sectores técnicos. Durante décadas, el Argentino generó temporadas de alto nivel artístico, hasta que el 18 de Octubre de 1977, se desencadenó la tragedia: a las 14.30, mientras ensayaba el ballet, un voraz incendio se desató en el escenario que en pocas horas redujo a cenizas toda la sala.
Sólo permanecieron en pie el foyer y las paredes perimetrales, pero la destrucción fue tan grande que obligó a demoler totalmente el edificio y emprender la construcción de un nuevo complejo que estuviera a la altura de su antecesor, agregando todos los adelantos tecnológicos de la era moderna.

Se llamó a un concurso al cual se presentaron 71 proyectos, resultando ganador el de los arquitectos Enrique Bares, Tomas García, Roberto Germani, Inés Eubio, Alberto Sbarra y Carlos Ucar.
Se trataba de un moderno edificio de estilo brutalista, desplegado en una superficie de 60.000 metros cuadrados polifuncionales, con salas independientes, áreas de ensayo, camarines y talleres de escenografía, vestuario, utilería, etc.
Las obras, que debían durar cuatro años, comenzaron en 1980, pero esta vez la construcción se demoraría diecinueve años. El teatro Argentino no estuvo listo para la celebración de su centenario, que debió celebrarse en la sala del ex cine Rocha, que había sido alquilado y acondicionado como sede momentánea.
Recién el 18 de octubre de 1999 se levantó nuevamente el telón en el predio de la avenida 51, entre 9 y 10, cuando se inauguró su sala principal bautizada como “Alberto Ginastera”, con el ballet “Tango en Gris” (con coreografía de Oscar Araiz y música de Atilio Stampone),y un concierto lírico con fragmentos de óperas de Verdi, Gounod, Giordano y Donizetti.
La nueva sala respeta la forma tradicional en herradura, y entre plateas y los tres niveles de palcos y galerías está en condiciones de albergar a 2000 espectadores. La maquinaria escénica de avanzada permite ofrecer obras de difícil montaje, con plataformas móviles y un sistema computarizado de iluminación de última generación. Presidiendo la sala se alza una imponente araña de bronce de tres toneladas y 400 lámparas de 25.000 watts.
Unos meses después, el 22 de mayo de 2000, quedó inaugurada la Sala Astor Piazzolla , dedicada a las artes de cámara con capacidad para 300 espectadores. En el primer subsuelo fue habilitada la Sala de Exposiciones Emilio Pettoruti , espacio en el que se realizan grandes muestras dedicadas a las artes plásticas.

Con la recuperación de su sede propia, el Teatro Argentino volvió a contar con condiciones óptimas para cumplir con su noble objetivo: acercar a sectores cada vez más amplios de la población las más jerarquizadas manifestaciones artísticas.©


 

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