El Casal de Catalunya

En el corazón de la historia de Buenos Aires, dentro del Casco histórico de la ciudad, se mantiene estoico al paso del tiempo un edificio testigo de la vida
porteña: el Casal de Catalunya. Ubicado en la calle Chacabuco al 800, es desde hace más de 100 años lugar de reunión para la gran comunidad catalana local.

El origen de la comunidad catalana en Buenos Aires se remonta a los tiempos coloniales del Río de la Plata. Ya en la época de las invasiones inglesas “Hubo un capitán Sentenach junto al Tercio de Miñones catalanes que colaboraron con los porteños para expulsar a los ingleses y se lo recuerda porque como era ingeniero militar dinamitó los cuarteles del General inglés Beresford”, comenta Marcial Fábregas, quien desde hace un año se desempeña como Vicepresidente de la entidad de la que forma parte desde el año 2002 y conoce su historia gracias al legado familiar. También “dos de los integrantes de la Primera Junta de Gobierno: Domenech (Domingo) Matheu y Joan (Juan) Larrea eran ambos catalanes. A partir de ahí, en la historia, hubo muchos catalanes que colaboraron en la construcción de la Argentina”, agrega.
A pesar de su presencia desde los primeros tiempos de la vida nacional, la “Casa grande” - eso significa “Casal”- recién tuvo fecha de nacimiento el 12 de Junio de 1886 y lo hizo bajo el nombre de “Centro Catalán de Buenos Aires”, como resultado de la inquietud de un grupo de representantes de
la colectividad que deseaban tener una sede en la ciudad que fuera cobijo de su cultura y lugar de encuentro para la comunidad a un océano de distancia de su tierra natal.
Los primeros ladrillos se colocaron tres años después, en 1889, cuando el matrimonio formado por Lluis Castells y Elisa Uriburu, miembros de la comunidad, compraron el terreno, costearon la construcción del edificio y, posteriormente, lo donaron al Reino de España para que decidiera su destino. Fue en ese momento que el Gobierno español ubicó a las oficinas consulares y a la Cámara de Comercio, en su planta alta; y al Centro Catalán y a la Asociación Catalana de Socorros Mutuos Montepío de Montserrat (creada en el año 1857), en su planta baja. Al compás del funcionamiento cotidiano se fueron terminando los últimos retoques edilicios hasta dar por último con una fachada de estilo italianizante que combinaba motivos renacentistas con formas introducidas por albañiles italianos.
El auge de las actividades hizo imperar la necesidad de ampliar la casa pero ese sueño se podrá concretar recién en el año 1909 cuando, nuevamente el matrimonio Castells, financie y done la compra del terreno lindero.
Como metáfora de la comunión de colectividades, la nueva obra estuvo a cargo de dos arquitectos: uno argentino, Julián García Nuñez, y el otro de origen catalán, Eugeni Campllonch. Ambos tuvieron la misión de dar forma y estilo a la idea originaria del Centro de construir un edificio de dos plantas con una terraza al frente que se anexara al original. Se realizaron también en ese momento varios de los espacios que hoy se pueden visitar como son: la biblioteca, las cocinas, la escalera de honor, el restaurant y el patio posterior que comunica los camarines de la sala Margarida Xirgu.
Al cabo de un año, en 1910, se pudo realizar la unificación ostentando un estilo modernista en su composición, pudiendo darse como concluida la tarea algunos unos años más tarde. “Se completó en 1920, lo que se inició diez años antes que es principalmente la parte superior, la del balcón, que es muy característico del modernismo y, en particular, del modernismo catalán”, comenta Fábregas.
Uno de los momentos más importantes en la vida del Edificio y su comunidad fue en el año 1926, cuando el Centro Catalán consiguió un crédito del Banco Hipotecario Nacional y compró la propiedad total de la sede al gobierno español, convirtiéndose así en su único titular. “Eso significó no sólo una ampliación para arriba (ya que se agregó un piso), significó un cambio sustancial en la vida del Centro Catalán. También se hizo un aporte de los socios para poder terminar la remodelación. Uno de los benefactores, Ferrán Fontana, contribuyó con el faltante de dinero para que se pudieran completar las obras”. De esto modo, gracias al dinero del préstamo y al aporte de los socios, se encararon las reformas que permitirán agregar el piso superior y remodelar la fachada. A cargo del proyecto vuelve a ponerse a la dupla argentino-catalana de los arquitectos García Nuñez y Campllonch, quienes en esta oportunidad compusieron
un proyecto de estilo neogótico en versión barcelonesa (versión del gótico del siglo XV que se caracteriza por sus formas delgadas y finas). “En cada época, o sea, 1910 y en 1929 se hizo la fachada con un estilo diferente que era el que estaba en boga en Barcelona o en Catalunya en ese
momento”, comenta Fábregas, quien también es arquitecto. “Esas sucesivas modificaciones dan como resultado un edificio con un estilo ecléctico, o sea, una mezcla de estilos pasados, que tiene su interés en esa característica, ya que han sabido con mucha idoneidad juntar todos esos estilos y tener un resultado muy interesante”. El estilo neogótico de la fachada es el que se mantiene hasta nuestros días y el que
se puede apreciar actualmente en el frente del Casal reluciendo todo su atractivo de origen, ya que en el año 2005 fue restaurado minuciosamente a manos de los arquitectos Ojeda y Mosquera.
Dos de los espacios que componen la planta baja del elegante edificio roban las miradas por su belleza propia. Ellos son: la Sala Margarida Xirgu y la Bilioteca “Pompeu Fabra”.
Hacia uno de los costados del “Hall de las Banderas” -llamado así por exhibir las banderas de Argentina, Catalunya y de la Comunidad Europease encuentra la llamativa puerta de la Biblioteca centenaria. Este espacio, que aún hoy mantiene su diseño original, funcionó junto al Casal desde el comienzo de su labor. En la actualidad, cuenta con un total de 14.000 volúmenes, un sector de hemeroteca, que conserva revistas catalanas que se editaron en Buenos Aires; y otros sectores de videoteca y audio.
Además, posee un anexo en la parte superior del edificio, la “Biblioteca de Arte Escénico Joan Cunill”, dedicado exclusivamente a conservar las 2000 obras de teatro. Todos estos espacios cuentan con obras en catalán, de autores catalanes o traducciones a su idioma, como puede ser un Martín Fierro traducido.
La Sala de Teatro “Margarida Xirgu” es un imponente espacio de arte que cuenta con 600 localidades y es orgullo de la casa. Lleva su nombre en honor a la actriz catalana que se destacó por su talento en la escena española y catalana pero también se ganó su lugar en el corazón rioplatense cuando llegó a estas tierras a mediados de la década del `30. Había nacido en Molins de Rei (Barcelona) en el año 1888 y murió, en el año 1969, en la ciudad de Montevideo.
La sala Xirgu posee una reconocida historia cultural ya que por su escenario desfilaron grandes figuras como la propia Margarita (actuando y dirigiendo), Alberto Closas, Luisa Vehil y Antonio Cunill Cabanellas, entre otros. El techo de la Sala reza los apellidos de otros importantes escritores y personajes de la cultura catalana de todos los tiempos: Aribau, Pitarra, Pi y Margall, Verdaguer, Feliú y Codina, Ll. Fontova, por nombrar sólo algunos.
El Salón Blanco es el espacio que hace las veces de Foyer de la Sala Teatro y es, a través de este reducto que se unificó a los dos edificios durante la reforma realizada en 1910. En la parte central del techo del Salón -que debe su nombre a su color original- se encuentra unos de los dos exquisitos
vitrales que posee la Casa. El otro, una magnífica cúpula vitral de forma elíptica que se encuentra sobre la Escalera de Honor que comunica las plantas superior e inferior. Ambos fueron restaurados por el vitralista Félix Bunge entre los años 2007 y 2008.
Completan la planta baja del Casal, el “Hall de los Presidentes” que cuenta con los retratos de los presidentes de los gobiernos autónomos catalanes.
En él se encuentran desde Francesc Macià (1931) hasta Artur Mas (actual primer mandatario); y el “Bar de Tapas y Restó”, restaurante que ofrece variedad de platos internacionales pero principalmente cocina catalana.
En la parte superior, otras numerosas salas dan vida a las actividades culturales del Casal de Catalunya, como son: Sala- Auditorio Ángel Guimerà (escritor y poeta catalán), destinada a conferencias y proyecciones de cine y video; la Sala Antoni Tápies (artista plástico contemporáneo) que
se utiliza, generalmente, para muestras de arte. La Sala Centenari donde se dictan clases de sardana y danzas infantiles. La Sala Joan Miró (artista plástico de renombre mundial) y, por último, la Sala Pau Casals (reconocido
músico y violoncelista catalán) que posee en su entrada la vitrina de la Virgen de Montserrat (Patrona de Catalunya). Aquí se dictan clases de catalán, conferencias y los encuentros de la encajeras de bolillos (Puntaires en catalán), actividad de tejido típica de la cultura.
En otro de los espacios de la parte alta del Casal, la cultura deja espacio a la pasión, albergando a la Peña Barcelonista “Nicolau Casaus”, lugar que nuclea encuentros de los aficionados al exitoso equipo de fútbol.
Dichas salas sirven de espacio de encuentro para los 400 socios que actualmente participan de las muchas actividades que se realizan en el Casal y que tienen por función “mantener y difundir la cultura catalana”, señala Fábregas. Esta misión se realiza a través de: clases de catalán, teatro en catalán (y en castellano), el coro, el baile de sardana y otras danzas tradicionales, cine en catalán subtitulado en castellano, grupo de conversación, cocina catalana, etc. “En la actualidad, tratamos de que se nos conozca.
(El Casal) Está abierto a todo el público, no sólo a catalanes y descendientes, sino a toda la comunidad. Hay actividades para niños, con las escuelas de la zona, hemos hecho torneos de futbol entre los diferentes casales. Para el Día de San Juan se hizo una fogata en la calle, costumbre que en Buenos Aires se había ido perdiendo, nosotros hemos tratado de rescatarla”.
Parte de la tarea de darse a conocer la llevan a cabo tres valiosos medios de comunicación propios de la entidad: la revista “Anem-hi” (en catalán, “Vamos o Vayamos”) que difunde sus actividades, el programa de radio “La Hora Catalana” que se emite casi sin intervalos desde el año 1928 que actualmente se encuentra en la FM Cultura, todos los Domingos de 13:30 a 14:30hs. y el sitio en Internet www.casal.org.ar.
El edificio del Casal y su gente, han sabido constituirse como emblema de la cultura catalana en la Ciudad a través del tiempo. Geográficamente lejos de su tierra pero sentimentalmente unidos a ella, los catalanes/argentinos
y sus descendientes convirtieron, a fuerza de empeño y dedicación, a este espacio en un núcleo de comunión y colaboración para todo aquel que comparta con ellos el amor por sus raíces.©

 

MAS FOTOS