Museo de la Cárcova

Un espacio tradicional del arte renueva su aspecto para deslumbrar a los visitantes.
El Museo “de la Cárcova” renace con ambientes reformados pero conservando la mística del lugar en donde civilizaciones, arte e historia confluyen en plena ciudad porteña.

En un paseo por la Costanera Sur, la Avenida España al 1701 transforma su espacio en un túnel a través del tiempo y el arte. El Museo de Calcos y Escultura Comparada “Ernesto de la Cárcova” ofrece un encuentro cercano con las obras más reconocidas del mundo y de la historia gracias a las fieles reproducciones que expone. Entre sus pasillos, se despliega una asamblea que tiene por protagonistas al David y al Moisés de Miguel Ángel, a la Venus de Milo, la Victoria, Nefertiti y la “Princesa Meryaton”, entre otros; mientras que la admiración se va apoderando progresivamente de los ojos de cualquier visitante.
Con sus 83 años de vida, el Museo se encuentra atravesando un período de renovación cuya primera etapa se inauguró el pasado mes de Septiembre. Esta “nueva cara” permitirá a la institución acoplarse a la actualidad cultural agiornando su espacio a las modalidades vigentes en esta época.
Con el fin de brindar una estructura edilicia moderna y didáctica, las obras de remodelación incluyeron: la reorganización de los 1000 m2 de superficie que ocupa el predio, su estructuración como museo universitario y el reacondicionamiento de su guión museográfico. “La nueva distribución permitirá mostrar de mejor manera las colecciones organizando nuevos espacios de exhibición, más actuales, y donde el color se vuelve también protagonista generando contrastes que realzan las formas y las envuelven creando un clima muy especial”, comenta Fernanda Fontán, quien se desempeña en el área de dirección del Museo desde el año 2009. Fernanda agrega que esta nueva diagramación espacial les permitirá exhibir las colecciones de medallas y estampas que hasta el momento habían permanecido guardadas, al tiempo que propiciará espacios y oportunidades para realizar mesas redondas, ciclos de cine, conciertos y espectáculos de todas las actividades relacionadas con el Instituto Universitario Nacional de Arte (IUNA), institución de la que depende. Un programa completamente diferente y renovado que ayudará al Museo a instituirse como ítem impostergable del corredor cultural del sur de la Ciudad de Buenos Aires.
Las obras de refuncionalización y restauración del edificio estuvieron a cargo del arquitecto Nicolás Escobari y del Maestro Mayor de Obras, Omar Marggio. El proyecto incluyó: redistribución de áreas y creación de nuevos espacios de exhibición, modernización integral del edificio y oficinas administrativas, la biblioteca especializada y los sanitarios, renovación de pisos, revestimientos y cielorrasos, sistemas de iluminación, ventilación y calefacción adecuados, etc. “La puesta en valor del edificio histórico es una recuperación no sólo de la parte edilicia sino también del acceso por la calle Dellepiane, lo que permite apreciar el parque y tener una vista del ‘David’ desde allí”, comenta Fontán quien lleva 29 años relacionada con la institución, desarrollando su carrera en diferentes áreas hasta llegar a ocupar el cargo actual.
El Museo nació en el año 1928 y lleva su nombre en honor al artista argentino Ernesto de la Cárcova quien fuera el primer director de la Academia Nacional de Bellas Arte, autor de la gran obra “Sin pan y sin trabajo” (1894) y uno de los grandes movilizadores para la creación de este predio. Fue gracias a su dedicación y a la recomendación de la Comisión Nacional de Bellas Artes que el Museo comenzó a echar raíces. Con el tiempo, la Institución se estableció como baluarte artístico y lleva a cabo una doble misión con la cultura: reunir calcos de obras maestras del arte para su conservación y exhibición y, a la vez, ofrecer estas esculturas como modelo de inspiración e instrucción para los alumnos y la sociedad en general. Sobre esta relación entre el Museo y sus funciones, Fontán señala que “el Museo cumple un rol pedagógico ya que sus colecciones, que abarcan desde las primeras civilizaciones hasta el Renacimiento con Miguel Ángel, lo convierten en el lugar indicado y necesario para abordar a la escultura y los diferentes movimientos artísticos desde distintas perspectivas. Por otra parte, es el lugar natural para mostrar las producciones de los alumnos de los diferentes departamentos que componen el IUNA”.
El patrimonio del Museo se encuentra organizado en cuatro grandes áreas de colecciones: el gabinete de estampas, gabinete de medallas, archivo fotográfico y la restauración, conservación y reproducción escultórica. La colección que corresponde a la primera de las áreas está conformada por estampas realizadas por alumnos históricos del Museo que luego se convirtieron en docentes y artistas reconocidos, tales como Aída Carballo, Juan Carlos Castagnino, Fernando López Anaya, Ricardo Tau y Liliana Porter, entre otros nombres. Este es un espacio dedicado a la conservación y promoción de las técnicas del grabado, vigentes en Argentina y el mundo, ya todas las obras fueron producidas bajo los procesos que ésta técnica requiere llegando a alcanzar gran calidad en las producciones. El gabinete de medallas se compone íntegramente de reproducciones pero aspira a acrecentar sus números gracias a piezas originales donadas por particulares. El Archivo fotográfico nació con el espíritu de conservar el patrimonio antiguo del museo, que será restaurado y clasificado para realizar un catálogo completo del mismo. Finalmente, el área que captura la atención por su majestuosidad: la de reproducción escultórica. Las obras que la componen fueron realizadas en yeso y cuentan en su haber con casi un siglo de antigüedad, motivo por el cual la institución posee, desde sus inicios, personal especializado para la restauración de las piezas y conservación de las mismas.
Si bien uno de los encantos que envuelven a las grandes obras de arte es su unicidad, las 700 esculturas y piezas de arte que conforman el Museo de Calcos conservan intacta una pizca de aquella gloria, dado que fueron realizadas bajo la técnica del vaciado o “primera colada”, es decir, a partir de moldes tomados de los modelos originales. Esta forma de trabajo asegura completa fidelidad con cada uno de los detalles que volvieron famosas a las auténticas y hace que se trasladen a sus “clones” para que continúen impactando.
El Museo “de la Cárcova” conformó su patrimonio recibiendo obras en diferentes épocas de su historia. Son reconocidas las esculturas que llegaron en el año 1910, provenientes de Alemania y en el marco de los festejos por el centenario que luego fueron cedidas a este museo. Así como también, un conjunto de 200 calcos de esculturas de las culturas egipcias, asirias y babilónicas que en el año 1935 fueron cedidas por el Museo Antropológico y Etnográfico “Juan B. Ambrosetti” a la Dirección Nacional de Bellas Artes, organización que luego envió una parte al Museo de Calcos. Fontán agrega que otros calcos fueron comprados a los distintos museos de Europa y comenta que en la última década recibieron la donación de una importante colección de arte mesoamericano y una pequeña pero valiosa colección de maestro argentinos.
Dando vida a las colecciones se encuentran importantes calcos del arte escultórico que nos dejaron diferentes civilizaciones. Entre ellos encontramos: arte egipcio como el “Escriba Dersenez” o el “Zodíaco de Dendera”, el griego como la “Victoria de Samotracia”, el Torso de Belvedere (de Apolonio), “Afrodita y Dione” e “Ilisos”; el arte gótico como “El Ángel sonriente” de la Catedral de Reims y “Beau Dieu” de Amiens; arte renacentista como las ya mencionadas reproducciones del “David” y el “Moisés” y otras de “La Piedad” y la “Virgen Dolorosa”. Además, el Museo posee una pieza que se volvió “joyita” de su patrimonio por haberse convertido en “pieza única” en el mundo, dado que su original se ha perdido.
Otras de las áreas que guardan el patrimonio del Museo es la histórica biblioteca “Enrique Prins” creada junto con la ex Escuela Superior de Bellas Artes. Está compuesta por un número cercano a los 6000 libros, 1500 publicaciones periódicas y una colección de catálogos de artistas argentinos y extranjeros. Muchos de estos estos ejemplares forman parte de ella desde los primeros días de vida de la institución y constituyen un material documental especializado de las artes visuales como el dibujo, la pintura, la escultura, el grabado, el arte textil y las artes del fuego. Así como también, posee material referente a otras áreas como teatro, danza, música, escenografía, etc.
De cara al futuro y ampliando su espectro de actividades gracias a esta renovación edilicia, el Museo asume nuevas responsabilidades y aspira a cumplir el objetivo no menor de ser “un Museo donde convivan las antiguas culturas clásicas con las de América, un espacio de encuentro de diversas actividades donde se entrecrucen los lenguajes respondiendo a las demandas culturales actuales. Un lugar de investigación, de estudio, de contemplación y de conocimiento”, señala Fernanda Fontán.
Con una inversión de $ 2.450.000 provistos por un acuerdo entre el IUNA y la Subsecretaría de Obras Públicas, la reapertura del Museo del Calco y Escultura Comparada, que constituye el más importante de su género en América del Sur, está prevista para Marzo de 2012. En ese momento la recolocación de las esculturas habrá finalizado y el Museo volverá a ser nudo de encuentro para civilizaciones, disciplinas artísticas, esculturas y visitantes, amantes de la actividad o simples aficionados, que lleguen hasta allí atraídos por el encanto de una de las actividades más nobles del hombre, el arte. ©

 

 

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